Lookin' for!

miércoles, 27 de febrero de 2013

potro de rabia y miel de la piel hacia dentro




El planisferio que tenía en la habitación; el miedo que me daba salir de casa sin pensarlo y, de repente, encontrarte; la meta que me tenía obsesionada: yo no quería hacer nada, solo pertenecerme; los edificios desplomándose de camino a clase; la misma línea de autobús y metro, y menos mal que redujeron trenes entre tu casa y mis madrugadas; esos días en los que sales con tus amigos y todo es sincero, no hay dobleces, te emborrachas porque sí, porque ya pasó lo peor, y entonces la mejor aparece a la vuelta de la esquina y viene a despeinarte las entrañas; latido jondo es lo que quieres tener, después calma y cabalgar solo en su sangre; te miras y me giras como diciendo: "aún es fácil, podemos detener esto a tiempo"; en fin, fue hace unos años y en aquellos años era todo música y frío, y está bien, pero ahora buscamos enredar las piernas y más allá de eso boqueamos como peces en la orilla; bueno y eso no está tan mal, ¿lo pensamos un poco?, me gusta pensar con ella, por eso nos levantamos y sacudimos el polvo de

el planisferio que tenía en la habitación; no pude contenerme más y tuve que hacerlo allí, en los baños de 4º; ella se tumbaba y me observaba como se contempla al futuro o a los bebés; yo no quería hacer nada, imagínate, que un bebé o el mismo futuro te dirijan la palabra; yo solo quería decirle que todo lo importante o real o sincero que fuera a decirle algún día sería ese día en el que ya no se estremecería al escucharlo; y menos mal que las agujas me expulsaron de Madrid y por fin pude ver las campanadas sin prisa, bajar al barrio y amanecer en la calle igual de alegre y resignada que al principio de la noche; ese día no tendría que haber salido, tú deberías dejar de hundirme miradas en la antesala del delirio, eso que haces cada vez que trato de echar la última cucharada de azúcar a la cuenca de mis manos; me gusta pensar sobre ella, pensar por ejemplo que el elemento inclasificable no está en ninguno de sus gestos, ni pensamientos enunciados o enunciables, no está ni siquiera en su sexo; no quiero que nadie vuelva a llevarme a casa y me de un último beso sin que yo lo sepa, no me cabrea que sea el último, me cabrea no saberlo; pero bueno, ¿no querías latido jondo? pues ahí lo tienes, pero no, me va a reventar la cabeza por el calor o por la marihuana y si quieres podemos recoger los pedazos juntos, dejar caer la cera de las velas por los límites del sentido -cállate Strawson-; pero nada, al final ni sacudida ni latido, me encantaría que fueras la música, el frío, la pérdida y el encuentro, la bocanada y la exhalación, ni siquiera podemos pensarlo, pero hay que ver lo egoísta y solitaria que es la Totalidad...que no deja entrar a nadie de fuera ni quiere sacar nada de dentro, ¿lo pensamos un poco?; no seamos los mismos, no vuelvas a aparecer en la víspera de mi certeza,

seamos las mismas
¿quieres prosa sincera?
seamos los mismos
quiero nadar
en todo lo que te vertebra

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Praxis