Lookin' for!

martes, 29 de enero de 2013

segunda certeza




a veces asusta más una piel infinita
que una piel inalcanzable

las sombras de la vela en la pared
crecen y se curvan en la superficie temblorosa
que unos prefieren llamar techo
y otros mar
cuando se han cansado de los techos

la comprensión es un ejercicio muy serio
que estalla en carcajadas
cuando se comprende a sí mismo

dialoguemos como dialogan las ciudades
entre nubes de sudor lleguemos al trabajo
tarde y desconcertadas,
caigamos como caen los intoxicados
entre temblores y retinas oscurecidas
ciegas y angustiadas,
procedamos como lo hacen los comienzos
anunciando la imposibilidad a cada paso
intensos y dulces,
extraigamos del miedo el antídoto que lo debilite
el miedo se sirve de un instante de eternidad,
el miedo siente pánico ante el tiempo detenido
se encoge en el pecho justo un momento antes
de expandirse y rebosar desde nuestros ojos
la certeza más aterradora de todas:
la plenitud es real
en tanto que desaparece.

distancias viejas




Sin luces
estoy vacía
pero en todos los sentidos.
Un ascetismo suena tentador
pero mucho mejor
una noche metida en un taxi
¿adónde vamos?
ya no sé si era el momento
y tú un fantasma incandescente
que me llevaba de la mano
hasta un delirio sin éxtasis.
Ni todas las canciones
entre octubre y un dolor de vientre,
ni el aire corre limpio
a través de sus carcajadas,
ni puedo darme la vuelta
porque temo verte la espalda,

cuando instaure creencias nuevas
podremos hablar entre ritmos suaves.

Ahora quiero que me hagas daño
que el dolor se muera de placer.

domingo, 27 de enero de 2013

Espantapájaros (1932)




(Al alcance de todos)

¿Nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando?
Hemos abierto las ventanas de siempre. Hemos encendido las mismas lámparas. Hemos subido las escaleras de cada noche, y sin embargo han pasado las horas, las semanas enteras, sin que notemos su presencia.
Una tarde, al atravesar una plaza, nos sentamos en algún banco. Sobre las piedritas del camino describimos, con el regatón de nuestro paraguas, la mitad de una circunferencia. ¿Pensamos en alguien que está ausente? ¿Buscamos, en nuestra memoria, un recuerdo perdido? En todo caso, nuestra atención se encuentra en todas partes y en ninguna, hasta que de repente advertimos un estremecimiento a nuestros pies, y al averiguar de qué proviene, nos encontramos con nuestra sombra.
¿Será posible que hayamos vivido junto a ella sin habernos dado cuenta de su existencia? ¿La habremos extraviado al doblar una esquina, al atravesar una multitud? ¿O fue ella quien nos abandonó, para olfatear todas las otras sombras de la calle?
La ternura que nos infunde su presencia es demasiado grande para que nos preocupe la contestación a esas preguntas.
Quisiéramos acariciarla como a un perro, quisiéramos cargarla para que durmiera en nuestros brazos, y es tal la satisfacción de que nos acompañe al regresar a nuestra casa, que todas las preocupaciones que tomamos con ella nos parecen insuficientes.
Antes de atravesar las bocacalles esperamos que no circule ninguna clase de vehículo. En vez de subir las escaleras, tomamos el ascensor, para impedir que los escalones le fracturen el espinazo. Al circular de un cuarto a otro, evitamos que se lastime en las aristas de los muebles, y cuando llega la hora de acostarnos, la cubrimos como si fuese una mujer, para sentirla bien cerca de nosotros, para que duerma toda la noche a nuestro lado.




Oliverio Girondo. Calcomanías y otros poemas

martes, 22 de enero de 2013

erosión




La Cúpula pesando sobre la ciudad
una palabra tan bonita en la que pensar
y repetir y hasta saciarse y entristecerse,
si nieva en mi ciudad tendría que volver

La Nieve cayendo sobre Madrid
una estructura aburrida que imitar
y congelar y hasta la sal es saturada,
si duermen los extraños no podemos mirarles

La Extraña como una figura del tarot
una mujer respirando contra la pared
y acelerar y morir juntas y a la vez,
si desfilan por la calle son carne de edificio

La Calle

tú también erosionas
aunque sola no lo sepas

lunes, 21 de enero de 2013

la que huye





Bailaría conmigo
al son de la desnudez
untaría las farolas
con sus lamentos de pobreza
haría de lo que escribo
el papel que poner sobre la mesa
para tirar la ceniza que nos sobra
cuando respira entre mis labios
y observa, atenta,
como no soy capaz
de terminarme el cigarro.

Amanecería conmigo
en mil paraísos más
siempre artificiales,
siempre nuestros y
a veces de nadie.

Estudiaría cada posibilidad
que nos permitiera alejarnos
de lo moderno y también
de lo contemporáneo,
minaría mis fuerzas saber
que no tengo sabor de eternidad
ni al descorrer las cortinas
ni al girarme por la calle
ni al buscar a una desconocida.

Vivirás muchas historias
la energía,
ni se crea ni se destruye, sí

pero yo quiero vivir esta
yo siempre voy
detrás de la que huye.

domingo, 20 de enero de 2013

m







eran insectos acallantes
que calmaban la cabeza
marcaban latidos distintos
eran piernas entrecruzadas
como cuando te acuerdas del paraíso


te toca
caballeroscura
cabellerasquecuran

wait







me estoy revolviendo
revolviendo contra la cama
para encontrar una palabra
"completo
completo
completo"
en mil letreros desalojados,
en la calle que conecta
Huertas con Lavapiés

yo no echo de menos Madrid
yo echo de menos
asustarme un poco y después,
después morir

me estoy encogiendo
menos mal que tengo
una canción de mierda
y ganas de amanecer,
¿me puedes explicar que hacía
a las siete de la mañana
esperando en un banco,
fumándome la huida?
por qué al darme la vuelta
me palpitaban las sienes
de una certeza combustible

me estoy cansando,
no deseo ni siquiera
que desees resolver mis dudas


viernes, 18 de enero de 2013

si estás cansada




Voy avanzando por el pasillo y aprieto muy suavemente
la punta de las tijeras en el hueco que tengo entre
el hueso de la cadera y la tripa,
me encanta ese hueco y ahora
si me tropezara
podría hundirlo y pintarlo de amapolas
como las que surgen de la entrepierna
de las insumisas de Rossetti;
antes de que llegue el violento dolor
aprenderemos el placer que lo mitiga
y dormiremos como todos los días
excepto si un día las tijeras,
o la urgencia o el insomnio
nos colocaran directamente
en el centro del diluvio.

Y si entonces tratamos de buscar los contornos de otro cuerpo
tan solo por el sonido de las gotas
podríamos decir
-vivir consiste en saber
qué secretos deben desvelarse a tiempo-.

martes, 15 de enero de 2013

que si que es verdad




Sí me intrigas
pero no es tanto este día de enero
como no son tanto las alturas
que me muero de vértigo
con las piernas cruzadas
que me muero de espanto
con la espalda clavada

Sí caerá el gigante
es algo que sabremos al despertar
con los ojos empapados en basura
y esperanza.
que se acercan los tambores
en el horizonte que prefieras imaginar
que usas palabras que acarician
para decir verdades que te han desgarrado

que dibujas el futuro con los párpados
y cierras las manos en torno a un secreto

y al abrirlas
mil dedos finos de diosa hindú
o mil hebras de tabaco
o un aliento con sabor a metal...
al abrirlas, decía,
instauras distancias nuevas
entre el cielo y la tierra
y tu boca sabe a sangre seca
porque has colonizado tierras ajenas:

al abrir tus manos
el invierno tiene menos importancia

cuando cierres los ojos,
si quieres cerrarlos,
mis ritmos querrían ser olas
en tus entrañas
si sabes escucharlos

Lo Imposible






Si no hay nada que camine
a la caza de los días raros
de noches dolorosamente maravillosas;
si no hay nada que nos acerque
un poco más a nuestras manos
y un poco menos a las derrotas;
si ya no hay fuego que prenda
la mecha de un futuro descartado
el instante en que se revelan tantas cosas;
si ya no hay valor entonces
al mirarte obtengo vacío
y estruendo sordo de lo que no fue.

Lo que más resuena en el mundo
son las posibilidades que rechazamos
al someternos a pasiones que nos eligen,
¿nos condenamos...
yo digo sí,
ya hemos visto con                                       suficiencia
los ojos traslúcidos,
que todo dolor proviene
de un universo que se cierra
y una conciencia que se abre;
epidermis de la imposibilidad
con los poros húmedos por el deseo.

lunes, 14 de enero de 2013

Si tu estuvieras aquí





 

 

Las roquitas mudas de la ladera

quieren ser cima de la montaña

aspiran a no pensar nunca más

en su pobre condición.

Y creen que desde arriba

el panorama se transfigura

bajo la luz de un sol distinto,

y desprecian increíbles criaturas

que habitan sus entrañas

y cuentan historias entre los recovecos.

Dicen que al alcanzar

el estado de máxima riqueza

(propiciado por las alturas

y las nieves constantes)

todas las cosas parecen nuevas

y brillan y alcanzarlas

es un placer insuperable.

Y brillan y alcanzarlas

es un deseo eternamente insatisfecho.

Las roquitas mudas de la ladera

respiran angustiadas,

y no saben que arriba

el aire está enrarecido

y ni siquiera el estío permite

salir a la lluvia con la piel descalza,

abrir la boca y respirar

malditas ráfagas de recuerdos,

sentirse viva más allá

del tiempo dictado por las nieves.

Arriba esclavos de la luz,

abajo condenadas por la presión;

solo un ser externo a la montaña

contempla este teatro sin ambición.














más fácil sería el camino...

sábado, 12 de enero de 2013

la ducha





donde ya no llega el sueño
no llega la distancia
no llegan oportunidades
no llega olor a pelo
pelopelospelo en el desagüe

el agua fluye y desaparece
igual que lo que emana
su cuerpo cuando se marcha y me deja
los restos de un pálido viernes

miércoles, 9 de enero de 2013

Apágalo tú





Lo más absurdo de todo es,
me concederás,
el flujo irregular del tiempo
que machaca las razones
disipa la alegría del viaje
y enrarece el aire de vuelta.
Ya no se asoma a la reja,
Los Planetas retumban y una observadora
de cerebros, de piernas y de metáforas
llueve palabras que me desbordan.
Lo más deseable de todo es,
no mientas,
borrar lo ocurrido
empezar de cero
quemar los barcos
dejar de escribir a las elipses
para abrazar los latidos                                    miel en la boca
de cuerpos frágiles.

Porque se enfrían,
y tiritando de madrugada
aprenden que el sueño es costoso
y que siempre sobra un brazo.

domingo, 6 de enero de 2013

Ricardo Defarges






Hasta la luz entra más débil
por el cristal de tu conciencia;
hasta los cuerpos queman menos
cuando recientes en la tierra.
Las cosas se afirman y viven
dentro de ti, con menos fuerza.
Aún quisieras tú decir algo
que se diga por vez primera.
Aún te propones ese diálogo
en que el otro nunca está cerca.
¿Es ansiedad por dar la vida,
o un intento de merecerla
bajo la forma del amor?
Sin objeto tu sentir piensas.
Como el frío viento de marzo,
marchas en tu misión a ciegas.
Habla, pues, y cuéntale al hombre
esa aventura, para él vieja,
de irse apagando sin remedio.
Quieres que ello sin estridencia
se cumpla en ti. Y en algún modo,
es una aspiración ya cierta:
por muy alta que se pronuncie,
siempre el hombre es sordo a la queja.
Mas no hagas voz de tu silencio;
encuentra una palabra densa,
bien que repetida y oscura
como la de un hombre cualquiera.
No hay tragedia en la vida humana,
hay sólo una valiente anécdota.
Y del mundo, tenaz y vasto,
aunque en tu interior pierda fuerza,
recoge, como un fiel resumen,
y como luz de hoy en tu senda,
la de las gotas de la lluvia
que fugazmente se atraviesan
en el aire, caricia oscura
que tu piel absorbe muy lenta.

sábado, 5 de enero de 2013

Ella Nada





¿Qué importan ya las heladas? Y que se nos congelen los pies bajo capas de ebriedad. Que el cielo esté abierto, que el recepcionista nos mire con una sonrisa de complicidad. ¿Qué vale un diciembre sin afluentes desbordados? Que ya no subiremos hasta lo alto de Granada, que tenía pensado explicarte con un beso por qué tenemos que saltarnos los horarios habituales, que a veces las citas no son como deberían ser y a las tres ya estoy viéndote dormir y casi viéndote desaparecer. ¿Qué son las horas si no hay un motivo que las detenga? Que Lo Imposible son tres mil baladas de abandono, y no solo un libro de Bataille, que la muerte es tan suave como tu belleza desnuda, que esa chica no tiene la culpa de que no sepa dormir acompañada a no ser que me hayan desnudado de verdad. ¿Qué nos queda después del incendio? Rastrojos que nos evitan y a veces acaban quemando todo lo verde que ya empezaba a nacer, canciones condenadas a ser escuchadas solo entre temblores y arcadas. Arcadas, arcadas todavía.

¿Cuánto duran los fines de semana, los ciclos humanos? Que ya no hay Nada, escondida tras la rutina, ya no está esa nada que me sonríe me baila me coloca y me destroza, que amanece conmigo y se aparta, solo cuando empiezo a vivir dentro de un orden. Te echo de menos, me apetece tenerte dentro y ya no me cuesta decirlo. ¿Qué es más insoportable que la falta de sentido? Caminar descalza sin soportarse a veces a una misma, sin emanar ese placer tan cálido que mitiga cualquier dolor y permite danzar junto al fuego olvidado y lanzar dentelladas a la Luna. La Luna me cuida, fumando en la terraza yo sé que ella me cuida, y si una nube logra oscurecerla, ella me abraza por detrás y me susurra, tiro el cigarro, no quiero morir tan pronto si puedo olvidar el pasado. Ella con su voz rota deshace insectos en una noche de verano, los convierte en una lluvia fina que recibo entre las piernas, y no puedo parar de gritar, porque aún hay más. Ella ha estado siempre conmigo, y le ha dado sentido a todo porque Nada lo tiene, y gracias al gran vacío la gran pregunta que la constituye, yo siempre he tenido que caminar dando tumbos en torno a la respuesta.

La respuesta es que esta noche acabaré igual que todas las demás, y su abrazo frío y original volverá a patearme el culo para que siga buscando noséqué.

miércoles, 2 de enero de 2013

deseos y finitudes








Laura, Lucía, Joaquín, Marta, María, Alicia, Elías, Mario, Lucas, Marina, Silvia, Carlos, Inma, Rebeca, Víctor, Sara, Alberto, Celia, Manuela, Mayra, Alejandro, Felipe, Jesús, Ana, Darío, Patri, Jorge, Belén, Claudia, Zoe, Lidia, Pablo, Alfredo, Lorena, Diego, Álvaro, Isa, Tamara.
No son sólo nombres, son deseos y finitudes. No son reductibles a lo mismo, no pueden ser mujeres, tampoco hombres. Son infinitos como el océano que contiene sus relaciones, con una misma y con la totalidad.


¿Por qué ya no vamos a hincharnos a comer guarrerías hasta hartarnos, en la cama, después de fumar un delicioso porro? Y después follar, hasta que no podamos más y la boca entreabierta, los ojos hinchados, la humedad en las sábanas, sean señales de que la calma está próxima. Vamos a reírnos del exceso y en la abundancia, porque el exceso somos nosotras. Y después vestirnos tan fuerte que la ropa se nos pegue al cuerpo, pegajoso por el sudor y aún caliente, vestirnos con muchas ganas porque el exceso aún no ha terminado. Alejarnos de la cama y romper la delicada densidad del aire de la habitación, unida a el olor a sexo que mitigamos con una vela. Aromaterapia. Terapia de choque la puerta cerrándose, y los seres que antes abrían un presente con las fauces de sus piernas ahora habitan subjuntivos
las voluntades nunca vuelven a intersectar en un deseo de permanencia e identidad.

El Suicida







No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
Del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
Los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.



de La rosa profunda, Jorge Luis Borges