Lookin' for!

domingo, 14 de abril de 2013

lunes, 8 de abril de 2013

la paz de los absurdos







el hueco
el aire entre el heno
las balas hinchadas al sol

todo,
la tierra baldía
que desbrozamos en Abril
el mes más cruel

plantas de color lila
que reciben al cuerpo
en los días intermedios

los cuerpos adquieren sentido
cuando ya no piensas en ellos

tu deseo ya no me cubre
y ya no deseo el dulzor de la jaula

anteriormente,
otras manos llenas
y siempre la misma imagen
el regazo
las piernas
respirando
tranquilas

su voz
rota
por las vidas elípticas

-los sujetos omitidos-

lunes, 1 de abril de 2013

no ve que se pueda encontrar nada, cuando no se busca lo que se sabe, ni lo que no se sabe



La dosis necesita su adicto
como la relatividad necesita cuerpos.
Dadme mi dosis y todo irá bien
y el movimiento será una suave referencia
y nadie se irá, porque nunca llegó.

¿Cuánto tiempo llevamos aquí?

Empezó con mucho frío
-este viaje-
hacia la sangre y los latidos.

El corazón nunca está vacío del todo
y por eso es tan fácil acabar con él.

El corazón es una pobre metáfora para decir
"me duele lo más sencillo".

Sin embargo, pararos a escuchar
el trabajo incansable de la vida
constantemente afanada
por consumirse a sí misma.

Qué trabajo sisífico
para llegar a un templo sin noches.

Biopoderes




Me imagino la producción de subjetividades como
una lluvia copiosa de fluidos torrenciales e
indiferenciados que sin embargo llegan
todos a caer sobre el mismo desgarro
o florecimiento
-social o personal, aquí no importa demasiado-
en el instante oportuno
(el que siempre ya fue).

domingo, 31 de marzo de 2013

Purga





Que se vacíen de sangre las encías
que se acaben los ciclos y sus tiranías
que duerma el último minuto desnuda
que duerma hasta que pare de llover

las encías y el sueño y el futuro
la música la carne la acidez

que no vuelva a sorprenderme la misma
                                                  batalla
que caiga lento el velo de Maya
el velo de lo Imposible y sus trazos
sus palabras y dibujos agudos como pesadillas

el polen las medias y la altura
pequeña ciudad dormida,
no empieces lo que no vas a acabar.
                                                 

sábado, 30 de marzo de 2013

Árbol de Diana






5
por un minuto de vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo


6
ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe


7
Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.


8
Memoria iluminada, galería donde vaga
la sombra de lo que espero. No es verdad
que vendrá. No es verdad que no vendrá.








Alejandra Pizarnik

martes, 26 de marzo de 2013

desde el otro lado










Con el ruido todo parece más ubicuo,
incluso la defensa de lo más perecedero.
Quiero extirpar de raíz el pensamiento
de que alguna vez fuiste
alguna vez tuviste forma
de casa y de viaje y de posibilidad.

Todos los corazones llegan marcados
o están pendientes de clasificación.
Se olvidan de su tara cuando son mordidos,
piensan que vuelan tras los cristales,
pero la lluvia nunca interrumpe su mensaje,

ella se detiene y sonríes empapada
y el olor a sexo inunda mis pupilas
no quiero abrir ese cajón ni comer
más polvo de heridas viejas,

que al día siguiente el cerebro será espuma
y a la noche querré volver a disolverme.

Es solo deseo, ansia de profundidad,
un anhelo doloroso y hueco
de partir en mil cada circuito cerrado,
de partirte en dos y después decirte
todo lo que nunca digo,
y no es tan grave
darte un beso que huela a metal
a menta
a pechos pegados

y poder después cerrar la puerta
y vivir la intensidad
desde el otro lado del andén.

miércoles, 20 de marzo de 2013

bittersweet



Mientras dormía yo soñaba que todo había sido un sueño, y otra vez volver a estar con las manos desfiguradas, las palmas cerradas en el trayecto interurbano, los dedos tensos en torno al estío.
El miedo es absurdo porque nunca cuenta consigo mismo, introduce tantos giros en una trama ingenuamente deseada, conscientemente huidiza, el miedo es salir a la calle y no volver a encontrarme con la altura.
Hay microcosmos que son como una enfermedad tibia y casi agradable, una fiebre que te adormece en latitudes de realidad ondulante. Hay un mundo ahí fuera siempre, y una luz dispuesta a quemar siempre, y si grito cuando se clavan dentro es porque me gustaría alumbrar algo nuevo,
pero no puedo.

No puedo porque
ya empiezan otra vez la tos y las palabras a destiempo.

jueves, 14 de marzo de 2013

Cromosexos, macrosomas



Cuando nos corremos como XY todo un rayo se tensa y se dirige, la vida consiste en la envoltura, en la presión húmeda y redentora y la inclusión dentro de un cuerpo que nos absorbe y nos expulsa a su antojo. El deseo toma forma de sangre y las mareas embravecen su rumbo, y somos lápidas en el centro de la tierra. Estamos vivas.

Cuando nos corremos como XX el calor es una esquizofrenia que nos abre los poros, el órgano erógeno y originario es la piel, el deseo se llama epidermis y nosotros somos el deseo mismo, porque un orgasmo XX es como volver a nacer: supone la indiferenciación con el mundo. No hay dentro, no hay afuera, hay solo cuerpos que se alojan en un espacio que antes no existía -universo cartesiano *- y solo así son libres. Estamos jadeantes.

Una ambigüedad corporal que se corresponde con lo real.

El olor a su sexo en la barbilla
el cuerpo trae de este lado lo innombrable
lo más real que ha habido últimamente
y nos prepara con espasmos para la quietud vacía.




* donde libertad significa capacidad total de movimiento y cuyo requisito es un universo totalmente lleno

martes, 12 de marzo de 2013

Baudehaus






De la tierra a la boca
se duplican los renglones
se aplican reglas ubicuas
los espacios no se distinguen
de las muertes sucesivas.

De las vidas entrecortadas a la boca
yo quiero alimentarme de aliento
limitar entre las piernas esa sensación extraña
de sentir que todo está perdido menos lo desconocido,
todo está del otro lado menos la desaparición

la desaparición
angosta persona,
por más que borbotee sus contradicciones
estaba siempre a la vuelta de la esquina
y se queda siempre en una calle que cambiará
en los días de lluvia

un pintor impresionista pintaba siempre la misma avenida,
una amante insistente repasaba siempre la espalda misma,
un pájaro repugnante libaba de las flores más consumidas,
las flores del mal se abrían ante su punzón sin dolor

Pizarnik y otras mujeres dijeron que las amapolas en el vientre
y entre las piernas
y dentro de los ojos
...

bueno, no importan nada
arrasad con vuestras madres
llenando la tierra de agujeros

al impresionista le interesaba la lluvia pintando los semblantes,
imprimirle giros en la piel, ya los abriríamos después,
cuando el tiempo amaine y las bombas caigan desde dentro,

las paredes se contraen para desalojar semillas
contenidos irreparables,
siempre es mejor exhalar
but you won't let me in

lunes, 11 de marzo de 2013

El cuerpo utópico. Foucault





...son ese mismo cadáver y el espejo los que nos enseñan, o en todo caso los que respectivamente enseñaron a los griegos y enseñan a los niños ahora que tenemos un cuerpo, que ese cuerpo tiene una forma, que esa forma tiene un contorno, que en ese contorno hay espesor, un peso, en resumen que el cuerpo ocupa un lugar. Son el espejo y el cadáver los que asignan un espacio a la experiencia profunda y originariamente utópica del cuerpo; son el espejo y el cadáver los que acallan, apaciguan y encierran dentro de un ámbito oculto para nosotros esa gran rabia utópica que desvencija y volatiliza nuestro cuerpo a cada instante. Es gracias a ellos, gracias al espejo y al cadáver que nuestro cuerpo no es pura y simple utopía. Ahora que si pensamos que la imagen del espejo se halla en un lugar inaccesible para nosotros, y que nunca podremos estar allí donde está nuestro cadáver; si pensamos que el espejo y el cadáver están ellos mismos en una lejanía inexpugnable, entonces descubrimos que la utopía profunda y soberana de nuestro cuerpo sólo puede estar oculta y ser clausurada mediante otras utopías.
Quizás valdría decir que hacer el amor implica sentir que el cuerpo propio se cierra sobre sí mismo, que por fin se existe fuera de toda utopía con toda la densidad de uno entre las manos del otro: bajo los dedos del otro que te recorren, tu cuerpo adquiere una existencia; contra los labios del otro tus labios devienen sensibles; delante de sus ojos entrecerrados nuestro rostro adquiere una certidumbre y hay, por fin, una mirada para ver tus pupilas cerradas. Al igual que el espejo y que la muerte, el amor también apacigua la utopía de tu cuerpo, la acalla, la calma, la encierra en algo así como una caja que después sella y clausura; es por eso que el amor es tan cercano pariente de la ilusión del espejo y de la amenaza de la muerte. Y, si a pesar de esas dos peligrosas figuras, nos gusta tanto hacer el amor, es porque cuando se hace el amor el cuerpo está aquí.


miércoles, 6 de marzo de 2013

nihil novum sub sole



la marea me dejó las piernas embarradas
al primer golpe de amargura, lo echamos todo por la borda
y un cariño de nostalgia anticipada nos sube por el pecho
me emociono por todo lo que no es
buscar un lugar significa buscar para siempre la deslocalización
y cuanto más me digan lo que piensan
más palabras cabalgarán descalzas
hasta su puerta

me muero de sueño entre las manos
me arranco el insomnio junto a las legañas
extiendo sobre las sábanas y el vientre
ánimos de una imprecisión de sombra alargada
¿qué es exactamente lo que echamos en falta?
es, intuitivamente, un acercamiento
libre de impurezas semánticas
porque hablamos y nos hablamos
mientras amamos el hacer
deceleramos y nos convertimos
en manuales de literatura
megáfonos dando partes de guerra
trovadores del imaginario colectivo
animales políticos

y sin embargo
puedo sentir por momentos
que algo oscuro
y nuevo
puede vivir bajo el sol
y parece que la historia
nos permite un respiro
sobre el abdomen tenso
y rítmico
de Cronos

martes, 5 de marzo de 2013

todo cuenta





no necesito salir de mi manzana para sobrevivir
las ideas, eso sí, se quedan heladas bajo las cornisas
los bares cierran y se enganchan los zapatos
al suelo roto y lleno de cristales sucios y cruces
demasiado rápidos de miradas furtivas
si no nos detenemos es por correr hacia la muerte
o hacia lo desconocido, como siempre
si no nos detenemos es por pasar
sin escuchar el murmullo de libélulas cayendo,
que es una forma ajardinada de decir
que no queremos asistir al derrumbamiento de las posibilidades

al principio todo era potencia
pero también sabemos que después
la vida se escribe paralela a un fondo extraño
que justificará cada interrogante posible
y que no es el futuro
porque el futuro es la anarquía de presentes consumándose
y del caos no salen las respuestas
salen las visiones

la vida se narra sobre el estruendo de lo absurdo
y creemos que lo defintivo es apartarnos de ella
y acercarnos a lo ancestralmente transmitido,
a las razones que hay entre el cielo y la tierra
para explicar lo que es asombro, perplejidad:
una vida que se asombra de sus propias palabras
porque pueden pronunciarse a sí mismas
un vida que se vuelve infinita en sus propios pliegues
y absorbe todo lo que contempla al contemplarlo
desde su dimensión marítima

la vida abruma porque arrastra todo significado
como las olas, hacia un sentido
que espumea brillante al sol
igual que ruge desde el fondo torrencial
igual que aúllan los animales
cuando saben que están solos

lunes, 4 de marzo de 2013

Íntimas







Te deslizas en la cama
De leche helada tus hermanas las flores
Y tus hermanos los frutos
Por el rodeo de sus estaciones
En la aguja iridisada
En la cadera que se repite
Tus manos tus ojos y tus cabellos
Se abren a los crecimientos nuevos
Perpetuos

Espera espera espera
Que vas a sonreírte
Por primera vez

Espera
Que vas a sonreírte
Para siempre
Sin pensar en morir.




Paul Elúard

viernes, 1 de marzo de 2013

masas de color y silencio




el ojo es ojo porque te escondes delante de la cámara, restriega sus ganas contra la mirada de un desconocido, contra la mirada de nadie que pueda decir "te he visto muy perdida", ofrece su cuerpo hinchado a los que palpitan tras paredes empañadas, emplea su tiempo y después se acuesta con las piernas pesadas y la en la boca chapoteando el gusto a madrugada, a veces sus deseos quieren cabalgar solos, pero pocas cosas hay tan atractivas como el espectáculo, el ojo a veces se gira y cuando se contempla a sí mismo -dirige miradas de incomprensión a todo lo de fuera-, ¿por qué me miras así?

el cerebro sigue flotando en alguna de las condenadas ciudades,
pero en nuestros espacios abiertos no entra su influjo,
las sonrisas se revuelven, lo he visto al despertarme,
el metálico sigue soltando ese humo de futuro opaco,
pero en nuestros refugios las horas se quedan a observarnos;
el tiempo también se sorprende de nuestra eternidad
sudorosa
soñolienta
en nuestros refugios aún quedan masas de color y silencio

miércoles, 27 de febrero de 2013

potro de rabia y miel de la piel hacia dentro




El planisferio que tenía en la habitación; el miedo que me daba salir de casa sin pensarlo y, de repente, encontrarte; la meta que me tenía obsesionada: yo no quería hacer nada, solo pertenecerme; los edificios desplomándose de camino a clase; la misma línea de autobús y metro, y menos mal que redujeron trenes entre tu casa y mis madrugadas; esos días en los que sales con tus amigos y todo es sincero, no hay dobleces, te emborrachas porque sí, porque ya pasó lo peor, y entonces la mejor aparece a la vuelta de la esquina y viene a despeinarte las entrañas; latido jondo es lo que quieres tener, después calma y cabalgar solo en su sangre; te miras y me giras como diciendo: "aún es fácil, podemos detener esto a tiempo"; en fin, fue hace unos años y en aquellos años era todo música y frío, y está bien, pero ahora buscamos enredar las piernas y más allá de eso boqueamos como peces en la orilla; bueno y eso no está tan mal, ¿lo pensamos un poco?, me gusta pensar con ella, por eso nos levantamos y sacudimos el polvo de

el planisferio que tenía en la habitación; no pude contenerme más y tuve que hacerlo allí, en los baños de 4º; ella se tumbaba y me observaba como se contempla al futuro o a los bebés; yo no quería hacer nada, imagínate, que un bebé o el mismo futuro te dirijan la palabra; yo solo quería decirle que todo lo importante o real o sincero que fuera a decirle algún día sería ese día en el que ya no se estremecería al escucharlo; y menos mal que las agujas me expulsaron de Madrid y por fin pude ver las campanadas sin prisa, bajar al barrio y amanecer en la calle igual de alegre y resignada que al principio de la noche; ese día no tendría que haber salido, tú deberías dejar de hundirme miradas en la antesala del delirio, eso que haces cada vez que trato de echar la última cucharada de azúcar a la cuenca de mis manos; me gusta pensar sobre ella, pensar por ejemplo que el elemento inclasificable no está en ninguno de sus gestos, ni pensamientos enunciados o enunciables, no está ni siquiera en su sexo; no quiero que nadie vuelva a llevarme a casa y me de un último beso sin que yo lo sepa, no me cabrea que sea el último, me cabrea no saberlo; pero bueno, ¿no querías latido jondo? pues ahí lo tienes, pero no, me va a reventar la cabeza por el calor o por la marihuana y si quieres podemos recoger los pedazos juntos, dejar caer la cera de las velas por los límites del sentido -cállate Strawson-; pero nada, al final ni sacudida ni latido, me encantaría que fueras la música, el frío, la pérdida y el encuentro, la bocanada y la exhalación, ni siquiera podemos pensarlo, pero hay que ver lo egoísta y solitaria que es la Totalidad...que no deja entrar a nadie de fuera ni quiere sacar nada de dentro, ¿lo pensamos un poco?; no seamos los mismos, no vuelvas a aparecer en la víspera de mi certeza,

seamos las mismas
¿quieres prosa sincera?
seamos los mismos
quiero nadar
en todo lo que te vertebra

latido jondo




es calor y frío

escalofrío

es calor y frío

[que la madrugada solo se dedica a pudrir tendederos
que la hagan morir, resaca y luceros
por sus tuberías corren poesías de lo que más quiero
y lo quiero perder
no quiero querer]

me importa poco si fue uno o fueron cientos




los paladares que echas de menos





sábado, 23 de febrero de 2013

stereotypes






Todavía queda algo para ti
lo leí en el libro de la vida
el libro que me dio mi amiga
todavía queda algo para ti
deberíamos vivir solo por eso.

Perdí el libro al perder el billete
igual ya estoy cansada de siempre
ver cómo se aleja el espacio creado
ver cómo se pierde el universo
cuidadosamente construido.

La foto dentro del libro
el paquete dentro del bolsillo
túmbate esto traquetea
túmbate en mis piernas vamos
a deshacer caparazones.

¿Se trata de llenar imágenes no?
No hay ningún presente ensombrecido
porque no lo hay,
se trata de crear imágenes
porque los cuerpos desaparecen.



miércoles, 20 de febrero de 2013

pendiente




como si las cosas surgieran de un fondo oscuro y tuvieran
que pelear por la existencia |
sin un bolígrafo no puedo pensar |
nunca hubiera dicho bolígrafo igual que lo escribí |
estoy esperando a un señor que no llega |
y al que siempre esperan |
la mejor revelación de Kafka es |
que lo burocrático es el traje de gala apolillado |
con el que se disfraza lo ilegal |
- lo impune- |
y cuyo mayor componente de éxito consiste |
en ser un tremendo coñazo |
como Rafa Nadal |
en cuanto te detienes esto no funciona |
ayer en la peli el chico se moría |
por el último pico |
o por todos los anteriores |
seguramente por el primero |
¿La solución, está dentro o fuera? |
No sé, pero su cuerpo temblaba |
y me miraba a los ojos como si |
pudiéramos conocernos de nuevo |
este hombre no llega y la filosofía |
empieza a parecerse a |
en un espacio parecido |
atravesadas por el mismo meridiano |
tus pies se tensan |
y después me besas |
como quien realiza un chequeo dental |
la filosofía empieza a sonar |
igual que este deseo indomeñable |
de aniquilación |
tú me entiendes |
desaparecer un par de siglos |
pero, no suena así la desbrozadora |
(nos guste o no
desteje el mito
y ofrece en su lugar
una madeja
a la que hay que estudiar
y no acariciar)
suena más bien a meada nocturna |
el gusto del aliento por la mañana |
es placenteramente proporcional |
a la cantidad de melancolía |
convertida en sueños |
pues eso, que no necesitas |
ningún espejo |
ya está todo dicho |
para que haya ricos en armas |
tiene que haber |
pobres en información |
a veces somos los mismos |

martes, 19 de febrero de 2013

Knt




Lo que caracteriza a la felicidad es ese intento vano de juntar universos. Cuando nos sentimos plenas queremos, vaga nostalgia de la idea de familia, que cada elemento alegre se una con todos los demás; sabemos que nada tiene sentido si no podemos vivir en todo. Saborear las horas, reírse a carcajadas igual aquí en la ficción que allá en el velatorio del tiempo, partirse el pecho admirando -juicio desinteresado- la marcha fúnebre de los subjuntivos que antes nos carcomían. A veces llegas a estar tan encogida, has hecho tantas tonterías, amarrada de la cintura por el vértigo, que sin más te lanzas al vacío y te recogen
las manos de quien ya cayó en el mismo abismo.

lunes, 18 de febrero de 2013

continente y contenido



Extrememos las precauciones,
nena
vamos a hablar del veneno
¿qué clase de apelativo es ese?
primero te sube por la frente
nunca eres lo que estoy pensando
el veneno se instala en tus párpados
siempre que veo el fondo retrocedo
a veces te hace saber que eres prescindible
de ti misma, de cualquiera.
El fondo es asomarse a la opacidad
del espejo.
También podrías sentirte incomunicable
en cualquier caso
la única manera de salvar a una
aorta acelerada
es apresarla
volcándose en el abismo con
los dientes,
tanto deseo
El veneno ya te mantiene ante la
duda
con un beso
diez segundos

que deseo y objeto se confunden
el veneno te abandona el cuerpo
y te lo buscas
como debería ocurrir con todo
buen narcótico.

(Esto es solo una azarosa forma de decirlo)






"ya ves, Maga, ya ves, [...] vamos componiendo una figura absurda"

domingo, 17 de febrero de 2013

Locus amoenis





Lo que se necesita para escribir no es solo una habitación propia
sino también un mundo propio, un cielo bajo el que acontecer.
La respiración necesita entrecortarse para ser sentida, los músculos buscan la contracción aguda para llegar a la distensión más plena, Urano ruge de placer cuando lo contemplamos lúcidos y temblorosos. Se necesitaría
un mundo salvaje ahí afuera, viviendo más de casualidades que de sinsentidos, sería urgente un gran vómito
-sin esclavos recogiendo los pedazos- que empequeñeciera hasta su desaparición la náusea de lo absurdo.
Afuera un murmullo de libélulas cayendo, vergel rodeado de un manto de estrellas, también de frío y oscuridades, pero quizá adentro la leña crepitando y una piel envolviendo los latidos de una fiera dormida.


domingo, 10 de febrero de 2013

+ 2.5





Madrid es una neverita que me congela las manos más que el agua de fregar. ¿Dónde está nuestro cuerpo cuando no estamos? Se pone a latir, se revuelve, como recordándonos que él y solo él es nuestro centro de atención y preocupaciones. Nos recuerda que aplicar el alma a lo imposible, que es todo lo que está más acá de la vida, es cuidar de un animal enfermo que a pesar de todo quiere ser libre. Nos condenamos entre ingestión y expulsión, pero gritamos como bestias satisfechas al digerir la muerte y sus espasmos, por favor sonriamos ante la eternidad aunque no la comprendamos, ¿me entiendes? Por lo menos me acompañas.

-2.5




El sueño que tú tejías al dormir, era un sueño hecho de filos negros, que se clavaban en mi frente de latidos calientes, se hundían en mi fuente de oleadas tranquilas. Solo la urgencia del tiempo cotidiano, el reloj que todos observamos extrañados, el gran cerebro frío y metálico que flota en medio de la ciudad, eran capaces de sumergirme en un estado distinto. Ahora invoco a quien no debo, y miro más allá de la espalda recorrida. Ahora, que no sé quién es y quiero perderme en sus oscuridades, ahora es el momento de aflorar a la superficie y respirar, comunicarle al mundo que estamos empapadas y que inundaremos al hastío en el grito, la contradicción definitivamente superada.
El placer de un momento, escribió, es recorrerlo una y otra vez en toda su eternidad, y por eso hablaba del sueño que tú exhalabas en respiraciones graves y pesadas como si, escarbándome en el pecho, pudiera llegar a rozar ese fulgor de pulsión de muerte que brilla al fondo de cada cuerpo bello, y asciende a la superficie y se descuelga de unos pezones que recién amanecen. Y por eso dormía sin palabras, sin animales jadeando siempre donde no llega la luz, sin la anestesiada madeja deshaciéndose en la boca del estómago y el frío cerebro antipersonas tratando de besarme, justo encima de mí, a ras de pánico.
Ni siquiera apartarlo de un manotazo, por eso dormía con las manos encogidas en el vientre, aguantando las locas sugerencias de algún órgano que, cómo no, quería salir a pasear. Imaginación delirante bailándome la noche, la almohada impregnada de olor, una inteligencia casi felina abrazándome las entrañas, destapando tarros empolvados de interioridades, prisas, pensamientos sudorosos, ágil transparencia en la punta de los dedos.

"No te vas a creer lo que he soñado..."

martes, 5 de febrero de 2013

ode to nothing




Todo es coherente desde una misma
de puertas hacia afuera todo se desploma como naipes ganadores
allí arriba naipes premonitores donde no importa
allí abajo,
y aquí abajo el hambre, lo agudo, lo funcional
vienen a roernos la piel y el habitáculo
ya no podemos ni sentir cariño
por la unidad de lo absurdo.

Todo se refiere al abismo
vértigo,
ganas de danzar con el vacío

vestigio,
sonrisa horrible de la plenitud

entre,
la persona mide lo que le contiene
y también
indaga los poros temblorosos
de lo que no puede comprender
pero le abriga.

El mundo sordo de lo que no fue
es lo último que abandonará la conciencia al morir
y será.

lunes, 4 de febrero de 2013

chromatic bird





El día despunta azulado y se tiñe
bajo primeras luces internas
que tendrían que darle un sentido
a todo lo que acontece bajo el cielo
y bajo las sábanas
y sobre el miedo.

Un cuerpo late y contagia de energía
a un cuerpo que camina hacia el delirio,
un café humea y la primera intoxicación
esta vez, más que nunca, es bienvenida.

Nos dejan la llama y la mecha
nos dan la opción de reinventarnos
de girar la espalda y nunca más
volver a despertarse echando en falta

desaparecidas, en horario laboral murmuran
un poema para un instante de abandono.

Desde aquí arriba se piensa mucho mejor sabiendo que
desde allí abajo un exceso de humedad
cubre la cama y cruzas las piernas
conteniendo el deseo,
volviendo a estar como al principio:
con la piel salada y las manos llenas
de lluvia
a tu boca
me desbordas

sábado, 2 de febrero de 2013

EL POP NOS ESTÁ MATANDO










Tengo atrancada la sinestesia
entre los colores de las sábanas
y el olor de tu champú en la bañera.
Y es en ese momento
cuando uno puede plantar la exclamación:
qué placer oler cómo arden tus discos de pop
cuando hay goteras de minutos
y los marcos están empeñados en descentrarse,
borrachos  de equilibrio.

Aún sigo hundiendo los adoquines
y el asfalto del otoño sobre mi paso,
yo que he sido sólo así de alto a través de tu mirada,
como si tu gesto me calzara y, entonces,
naciera la poesía sustentada en lo cotidiano:
candados en los puentes
y zapatillas en cables de tensión eléctrica.




Javier Margarito
(Triangulaciones cotidianas)

squirting




En la oscuridad de una esquina la primera vez que
fui una niña jugué con la posibilidad de
disimular la dirección de mis preguntas
como se contiene un orgasmo
como hacemos tantas mujeres,
encerrando entre las piernas el culo y
la punta de los dedos
el torrente que debería desbordar la muerte.

Y sin embargo
traduje la expresión a mis ojos
y no pudimos ver,
es una lástima,
que los cuerpos también hablan
y que podría haber hablado más de la cuenta.





La tragedia de la comunicación es que no decir nada equivalga a no tener nada que decir.

.




El encuentro con la realidad es la visión violenta de lo diáfano







(cuerpos que dejan pasar la luz
que son calientes sin opacidad,
el temblor que atraviesa el aire
el día que decline cuando lo desea)

martes, 29 de enero de 2013

segunda certeza




a veces asusta más una piel infinita
que una piel inalcanzable

las sombras de la vela en la pared
crecen y se curvan en la superficie temblorosa
que unos prefieren llamar techo
y otros mar
cuando se han cansado de los techos

la comprensión es un ejercicio muy serio
que estalla en carcajadas
cuando se comprende a sí mismo

dialoguemos como dialogan las ciudades
entre nubes de sudor lleguemos al trabajo
tarde y desconcertadas,
caigamos como caen los intoxicados
entre temblores y retinas oscurecidas
ciegas y angustiadas,
procedamos como lo hacen los comienzos
anunciando la imposibilidad a cada paso
intensos y dulces,
extraigamos del miedo el antídoto que lo debilite
el miedo se sirve de un instante de eternidad,
el miedo siente pánico ante el tiempo detenido
se encoge en el pecho justo un momento antes
de expandirse y rebosar desde nuestros ojos
la certeza más aterradora de todas:
la plenitud es real
en tanto que desaparece.

distancias viejas




Sin luces
estoy vacía
pero en todos los sentidos.
Un ascetismo suena tentador
pero mucho mejor
una noche metida en un taxi
¿adónde vamos?
ya no sé si era el momento
y tú un fantasma incandescente
que me llevaba de la mano
hasta un delirio sin éxtasis.
Ni todas las canciones
entre octubre y un dolor de vientre,
ni el aire corre limpio
a través de sus carcajadas,
ni puedo darme la vuelta
porque temo verte la espalda,

cuando instaure creencias nuevas
podremos hablar entre ritmos suaves.

Ahora quiero que me hagas daño
que el dolor se muera de placer.

domingo, 27 de enero de 2013

Espantapájaros (1932)




(Al alcance de todos)

¿Nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando?
Hemos abierto las ventanas de siempre. Hemos encendido las mismas lámparas. Hemos subido las escaleras de cada noche, y sin embargo han pasado las horas, las semanas enteras, sin que notemos su presencia.
Una tarde, al atravesar una plaza, nos sentamos en algún banco. Sobre las piedritas del camino describimos, con el regatón de nuestro paraguas, la mitad de una circunferencia. ¿Pensamos en alguien que está ausente? ¿Buscamos, en nuestra memoria, un recuerdo perdido? En todo caso, nuestra atención se encuentra en todas partes y en ninguna, hasta que de repente advertimos un estremecimiento a nuestros pies, y al averiguar de qué proviene, nos encontramos con nuestra sombra.
¿Será posible que hayamos vivido junto a ella sin habernos dado cuenta de su existencia? ¿La habremos extraviado al doblar una esquina, al atravesar una multitud? ¿O fue ella quien nos abandonó, para olfatear todas las otras sombras de la calle?
La ternura que nos infunde su presencia es demasiado grande para que nos preocupe la contestación a esas preguntas.
Quisiéramos acariciarla como a un perro, quisiéramos cargarla para que durmiera en nuestros brazos, y es tal la satisfacción de que nos acompañe al regresar a nuestra casa, que todas las preocupaciones que tomamos con ella nos parecen insuficientes.
Antes de atravesar las bocacalles esperamos que no circule ninguna clase de vehículo. En vez de subir las escaleras, tomamos el ascensor, para impedir que los escalones le fracturen el espinazo. Al circular de un cuarto a otro, evitamos que se lastime en las aristas de los muebles, y cuando llega la hora de acostarnos, la cubrimos como si fuese una mujer, para sentirla bien cerca de nosotros, para que duerma toda la noche a nuestro lado.




Oliverio Girondo. Calcomanías y otros poemas

martes, 22 de enero de 2013

erosión




La Cúpula pesando sobre la ciudad
una palabra tan bonita en la que pensar
y repetir y hasta saciarse y entristecerse,
si nieva en mi ciudad tendría que volver

La Nieve cayendo sobre Madrid
una estructura aburrida que imitar
y congelar y hasta la sal es saturada,
si duermen los extraños no podemos mirarles

La Extraña como una figura del tarot
una mujer respirando contra la pared
y acelerar y morir juntas y a la vez,
si desfilan por la calle son carne de edificio

La Calle

tú también erosionas
aunque sola no lo sepas

lunes, 21 de enero de 2013

la que huye





Bailaría conmigo
al son de la desnudez
untaría las farolas
con sus lamentos de pobreza
haría de lo que escribo
el papel que poner sobre la mesa
para tirar la ceniza que nos sobra
cuando respira entre mis labios
y observa, atenta,
como no soy capaz
de terminarme el cigarro.

Amanecería conmigo
en mil paraísos más
siempre artificiales,
siempre nuestros y
a veces de nadie.

Estudiaría cada posibilidad
que nos permitiera alejarnos
de lo moderno y también
de lo contemporáneo,
minaría mis fuerzas saber
que no tengo sabor de eternidad
ni al descorrer las cortinas
ni al girarme por la calle
ni al buscar a una desconocida.

Vivirás muchas historias
la energía,
ni se crea ni se destruye, sí

pero yo quiero vivir esta
yo siempre voy
detrás de la que huye.

domingo, 20 de enero de 2013

m







eran insectos acallantes
que calmaban la cabeza
marcaban latidos distintos
eran piernas entrecruzadas
como cuando te acuerdas del paraíso


te toca
caballeroscura
cabellerasquecuran

wait







me estoy revolviendo
revolviendo contra la cama
para encontrar una palabra
"completo
completo
completo"
en mil letreros desalojados,
en la calle que conecta
Huertas con Lavapiés

yo no echo de menos Madrid
yo echo de menos
asustarme un poco y después,
después morir

me estoy encogiendo
menos mal que tengo
una canción de mierda
y ganas de amanecer,
¿me puedes explicar que hacía
a las siete de la mañana
esperando en un banco,
fumándome la huida?
por qué al darme la vuelta
me palpitaban las sienes
de una certeza combustible

me estoy cansando,
no deseo ni siquiera
que desees resolver mis dudas


viernes, 18 de enero de 2013

si estás cansada




Voy avanzando por el pasillo y aprieto muy suavemente
la punta de las tijeras en el hueco que tengo entre
el hueso de la cadera y la tripa,
me encanta ese hueco y ahora
si me tropezara
podría hundirlo y pintarlo de amapolas
como las que surgen de la entrepierna
de las insumisas de Rossetti;
antes de que llegue el violento dolor
aprenderemos el placer que lo mitiga
y dormiremos como todos los días
excepto si un día las tijeras,
o la urgencia o el insomnio
nos colocaran directamente
en el centro del diluvio.

Y si entonces tratamos de buscar los contornos de otro cuerpo
tan solo por el sonido de las gotas
podríamos decir
-vivir consiste en saber
qué secretos deben desvelarse a tiempo-.

martes, 15 de enero de 2013

que si que es verdad




Sí me intrigas
pero no es tanto este día de enero
como no son tanto las alturas
que me muero de vértigo
con las piernas cruzadas
que me muero de espanto
con la espalda clavada

Sí caerá el gigante
es algo que sabremos al despertar
con los ojos empapados en basura
y esperanza.
que se acercan los tambores
en el horizonte que prefieras imaginar
que usas palabras que acarician
para decir verdades que te han desgarrado

que dibujas el futuro con los párpados
y cierras las manos en torno a un secreto

y al abrirlas
mil dedos finos de diosa hindú
o mil hebras de tabaco
o un aliento con sabor a metal...
al abrirlas, decía,
instauras distancias nuevas
entre el cielo y la tierra
y tu boca sabe a sangre seca
porque has colonizado tierras ajenas:

al abrir tus manos
el invierno tiene menos importancia

cuando cierres los ojos,
si quieres cerrarlos,
mis ritmos querrían ser olas
en tus entrañas
si sabes escucharlos

Lo Imposible






Si no hay nada que camine
a la caza de los días raros
de noches dolorosamente maravillosas;
si no hay nada que nos acerque
un poco más a nuestras manos
y un poco menos a las derrotas;
si ya no hay fuego que prenda
la mecha de un futuro descartado
el instante en que se revelan tantas cosas;
si ya no hay valor entonces
al mirarte obtengo vacío
y estruendo sordo de lo que no fue.

Lo que más resuena en el mundo
son las posibilidades que rechazamos
al someternos a pasiones que nos eligen,
¿nos condenamos...
yo digo sí,
ya hemos visto con                                       suficiencia
los ojos traslúcidos,
que todo dolor proviene
de un universo que se cierra
y una conciencia que se abre;
epidermis de la imposibilidad
con los poros húmedos por el deseo.

lunes, 14 de enero de 2013

Si tu estuvieras aquí





 

 

Las roquitas mudas de la ladera

quieren ser cima de la montaña

aspiran a no pensar nunca más

en su pobre condición.

Y creen que desde arriba

el panorama se transfigura

bajo la luz de un sol distinto,

y desprecian increíbles criaturas

que habitan sus entrañas

y cuentan historias entre los recovecos.

Dicen que al alcanzar

el estado de máxima riqueza

(propiciado por las alturas

y las nieves constantes)

todas las cosas parecen nuevas

y brillan y alcanzarlas

es un placer insuperable.

Y brillan y alcanzarlas

es un deseo eternamente insatisfecho.

Las roquitas mudas de la ladera

respiran angustiadas,

y no saben que arriba

el aire está enrarecido

y ni siquiera el estío permite

salir a la lluvia con la piel descalza,

abrir la boca y respirar

malditas ráfagas de recuerdos,

sentirse viva más allá

del tiempo dictado por las nieves.

Arriba esclavos de la luz,

abajo condenadas por la presión;

solo un ser externo a la montaña

contempla este teatro sin ambición.














más fácil sería el camino...

sábado, 12 de enero de 2013

la ducha





donde ya no llega el sueño
no llega la distancia
no llegan oportunidades
no llega olor a pelo
pelopelospelo en el desagüe

el agua fluye y desaparece
igual que lo que emana
su cuerpo cuando se marcha y me deja
los restos de un pálido viernes

miércoles, 9 de enero de 2013

Apágalo tú





Lo más absurdo de todo es,
me concederás,
el flujo irregular del tiempo
que machaca las razones
disipa la alegría del viaje
y enrarece el aire de vuelta.
Ya no se asoma a la reja,
Los Planetas retumban y una observadora
de cerebros, de piernas y de metáforas
llueve palabras que me desbordan.
Lo más deseable de todo es,
no mientas,
borrar lo ocurrido
empezar de cero
quemar los barcos
dejar de escribir a las elipses
para abrazar los latidos                                    miel en la boca
de cuerpos frágiles.

Porque se enfrían,
y tiritando de madrugada
aprenden que el sueño es costoso
y que siempre sobra un brazo.

domingo, 6 de enero de 2013

Ricardo Defarges






Hasta la luz entra más débil
por el cristal de tu conciencia;
hasta los cuerpos queman menos
cuando recientes en la tierra.
Las cosas se afirman y viven
dentro de ti, con menos fuerza.
Aún quisieras tú decir algo
que se diga por vez primera.
Aún te propones ese diálogo
en que el otro nunca está cerca.
¿Es ansiedad por dar la vida,
o un intento de merecerla
bajo la forma del amor?
Sin objeto tu sentir piensas.
Como el frío viento de marzo,
marchas en tu misión a ciegas.
Habla, pues, y cuéntale al hombre
esa aventura, para él vieja,
de irse apagando sin remedio.
Quieres que ello sin estridencia
se cumpla en ti. Y en algún modo,
es una aspiración ya cierta:
por muy alta que se pronuncie,
siempre el hombre es sordo a la queja.
Mas no hagas voz de tu silencio;
encuentra una palabra densa,
bien que repetida y oscura
como la de un hombre cualquiera.
No hay tragedia en la vida humana,
hay sólo una valiente anécdota.
Y del mundo, tenaz y vasto,
aunque en tu interior pierda fuerza,
recoge, como un fiel resumen,
y como luz de hoy en tu senda,
la de las gotas de la lluvia
que fugazmente se atraviesan
en el aire, caricia oscura
que tu piel absorbe muy lenta.

sábado, 5 de enero de 2013

Ella Nada





¿Qué importan ya las heladas? Y que se nos congelen los pies bajo capas de ebriedad. Que el cielo esté abierto, que el recepcionista nos mire con una sonrisa de complicidad. ¿Qué vale un diciembre sin afluentes desbordados? Que ya no subiremos hasta lo alto de Granada, que tenía pensado explicarte con un beso por qué tenemos que saltarnos los horarios habituales, que a veces las citas no son como deberían ser y a las tres ya estoy viéndote dormir y casi viéndote desaparecer. ¿Qué son las horas si no hay un motivo que las detenga? Que Lo Imposible son tres mil baladas de abandono, y no solo un libro de Bataille, que la muerte es tan suave como tu belleza desnuda, que esa chica no tiene la culpa de que no sepa dormir acompañada a no ser que me hayan desnudado de verdad. ¿Qué nos queda después del incendio? Rastrojos que nos evitan y a veces acaban quemando todo lo verde que ya empezaba a nacer, canciones condenadas a ser escuchadas solo entre temblores y arcadas. Arcadas, arcadas todavía.

¿Cuánto duran los fines de semana, los ciclos humanos? Que ya no hay Nada, escondida tras la rutina, ya no está esa nada que me sonríe me baila me coloca y me destroza, que amanece conmigo y se aparta, solo cuando empiezo a vivir dentro de un orden. Te echo de menos, me apetece tenerte dentro y ya no me cuesta decirlo. ¿Qué es más insoportable que la falta de sentido? Caminar descalza sin soportarse a veces a una misma, sin emanar ese placer tan cálido que mitiga cualquier dolor y permite danzar junto al fuego olvidado y lanzar dentelladas a la Luna. La Luna me cuida, fumando en la terraza yo sé que ella me cuida, y si una nube logra oscurecerla, ella me abraza por detrás y me susurra, tiro el cigarro, no quiero morir tan pronto si puedo olvidar el pasado. Ella con su voz rota deshace insectos en una noche de verano, los convierte en una lluvia fina que recibo entre las piernas, y no puedo parar de gritar, porque aún hay más. Ella ha estado siempre conmigo, y le ha dado sentido a todo porque Nada lo tiene, y gracias al gran vacío la gran pregunta que la constituye, yo siempre he tenido que caminar dando tumbos en torno a la respuesta.

La respuesta es que esta noche acabaré igual que todas las demás, y su abrazo frío y original volverá a patearme el culo para que siga buscando noséqué.

miércoles, 2 de enero de 2013

deseos y finitudes








Laura, Lucía, Joaquín, Marta, María, Alicia, Elías, Mario, Lucas, Marina, Silvia, Carlos, Inma, Rebeca, Víctor, Sara, Alberto, Celia, Manuela, Mayra, Alejandro, Felipe, Jesús, Ana, Darío, Patri, Jorge, Belén, Claudia, Zoe, Lidia, Pablo, Alfredo, Lorena, Diego, Álvaro, Isa, Tamara.
No son sólo nombres, son deseos y finitudes. No son reductibles a lo mismo, no pueden ser mujeres, tampoco hombres. Son infinitos como el océano que contiene sus relaciones, con una misma y con la totalidad.


¿Por qué ya no vamos a hincharnos a comer guarrerías hasta hartarnos, en la cama, después de fumar un delicioso porro? Y después follar, hasta que no podamos más y la boca entreabierta, los ojos hinchados, la humedad en las sábanas, sean señales de que la calma está próxima. Vamos a reírnos del exceso y en la abundancia, porque el exceso somos nosotras. Y después vestirnos tan fuerte que la ropa se nos pegue al cuerpo, pegajoso por el sudor y aún caliente, vestirnos con muchas ganas porque el exceso aún no ha terminado. Alejarnos de la cama y romper la delicada densidad del aire de la habitación, unida a el olor a sexo que mitigamos con una vela. Aromaterapia. Terapia de choque la puerta cerrándose, y los seres que antes abrían un presente con las fauces de sus piernas ahora habitan subjuntivos
las voluntades nunca vuelven a intersectar en un deseo de permanencia e identidad.

El Suicida







No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
Del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
Los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.



de La rosa profunda, Jorge Luis Borges