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lunes, 9 de julio de 2012

la excusa



que el tiempo nos conecta
ya los sabías, lo leíste
en aquel revelador poema

que de las dos cafeteras
una daba el mejor brebaje
y la otra la vida entera

que de los dos consumismos
uno era más agresivo y el otro,
vaciaba de placer tu instinto

que de tu cuerpo alguna marca
nueva tenía que aparecer, ahora
yo seguía conociéndote marcada

que la pérdida de apetito
nos asimilaba en la distancia,
y perdíamos nutrientes básicos
y trasnochábamos

con los ojos muy abiertos,
escuchando latir a la noche y al cielo,
quién sabía, misterio de luz y saliva,
si secretamente pensabas justo lo mismo

que yo

que podríamos comunicarnos bajo este manto de silencio,
que una noche sin tocarnos era una estrategia de la poesía,
que yo alternaba mil sabores y ganaba calor y tiempo,
que la incertidumbre nos sonreía a cada paso y nos unía,

que la rima, ahora y siempre, era el deseo sonoro de perderte
entre un enjambre de palabras, una acumulación de miembros
de otros cuerpos atacados y otras vidas precarias e inertes,
la palabra era solo la excusa,
o quizá, siendo del todo justa,
tú eras la excusa para la creación de este mundo redentor.




(Dicen que la belleza, una vez, se disfrazó de sueño para caminar tranquila. Sola)