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lunes, 30 de abril de 2012

¿Qué puede la poesía?

Este poema se trata de un pequeño homenaje a un libro precioso y evocador que encontré por casualidad, en una de esas tardes que no eres capaz de hacer nada productivo y te paseas por los pasillos de la biblioteca. Algo parecido a lo que ocurrió cuando encontré "Carol".
En cada parte del libro, por así decirlo, un poeta escribe, en el formato que prefiera, la respuesta a la pregunta "¿Qué puede la poesía?", planteada en un encuentro literario en el que los escritores eran conferenciantes. Y así expresan su sentir estos seis poetas -tres franceses y tres españoles- acerca del poder o alcance de la poesía, de su papel en el mundo y en el arte, ofreciendo al lector una breve biografía con sus obras más destacadas, un ensayo libre sobre el tema central del libro, y una pequeña muestra de sus poemas.
La única pega que le pondría a esta lectura tan recomendable es que entre sus páginas no encontramos ninguna mujer, ni tan siquiera una opinión femenina, exceptuando las alusiones sentimentales de los poemas de los poetas conferenciantes. Sí, se echa en falta una opinión rotunda y desnuda como la de Peri Rossi, por ejemplo.
Pero no iba a quedarme con las ganas y aquí la tenéis, enorme como siempre:


"En tu poema "Mi casa es la escritura" y en otros, defines la escritura al mismo tiempo como punto de partida y también como meta. Las palabras como última razón, como refugio. ¿Cuál es el poder de la poesía?


Yo creo que es donde las palabras recuperan su fuerza primitiva, porque en el lenguaje coloquial lo que prima es la necesidad inmediata de comunicación; la palabra, lo que tiene de frescura e incluso de erotismo. La palabra es algo que tiene su gusanillo, su musicalidad. Incluso hay palabras que me caen mejor que otras. Esa necesidad de la comunicación inmediata que tiene la novela y también el lenguaje coloquial no cuenta en la poesía. Cuando leo un poema en público siempre digo: "La primera vez lo leo para que se enteren un poco de qué va". La segunda, vuelvo a repetir el poema y digo: "Ahora ya es lo que quiero decir". Y la tercera agrego: "Ahora, para que sientan emociones". En la poesía, las palabras recuperan la fuerza primordial, porque en el tráfico normal la palabra se desgasta. Como en la poesía está suspendido el tiempo y el espacio -las dos coordenadas habituales-, estamos en un espacio de nadie, y en ningún tiempo; en la eternidad o como se le quiera llamar. Se parece a la religión, sin tiempo ni espacio. Ahí las palabras recuperan todo su vigor y toda su fuerza. Además, una palabra al lado de otra puede ganar o puede perder; se contaminan, entran en relación entre sí, y eso es un juego.


Aquí os dejo el enlace del librito en cuestión: http://www.bassarai.com/pages/poesia22.html


Y aquí mi aportación personal:




¿Qué puede la poesía?


Puede enhebrar momentos con objetos en
imágenes sonoras.
Aullar chillar crear espejos
adorar luces y sombras porque el mal
no es el hijo desterrado,
y eso está bien en todas las cosas.


Llenar de materialidad algunos sueños
calmar y acrecentar una pena afilada y estridente
contener lo invisible del mundo en unos versos
abrir heridas y vigilarlas: la poesía es el presente.


Encontrar el sentido de un cariño sin futuro
construirlo con miel y arañazos absurdos,
la palabra acude al grito sensitivo
de todo el que en algún momento se
ha quedado sin motivos.


Y de cada nombre se cuestiona
la poesía como puede expresar
lo que ni siquiera se puede tocar.
No está hecha de abstracciones
ni de tactos ni jadeos
no es paisaje no es murmullo
no la defino cuando la niego.


Le dejamos, porque es placer
mostrar verdades sin restricciones
que caiga y muerda los límites del abismo de
lo que no sucedió.
Le dejamos porque es belleza,
expresar abiertamente con metáforas
cada una de nuestras decepciones.


Es una mirada que ya ardió en alguna parte.