Lookin' for!

jueves, 23 de febrero de 2012

Demasiado pronto

Entre la noche y el día hay un excesivo cambio de temperatura.
Entre tu boca y la suya hay más de un centímetro de amargura.
Entre la tierra y el cielo hay un hueco que se abrió antes de que nacieras,
entre la luz y la oscuridad todo lo que encuentras es un nido de fieras.

No es por sonar, es porque el mundo era así mucho, mucho antes
de que ellos y ellas se quisieran y así se rompieran.

Subieron las temperaturas, bajaron las expectativas,
se acercaron las bocas temblorosas, el placer es sólo un segundo y después
viene el resto de tu vida.
Nunca más volvieron el cielo y la tierra a amarse como solían y gracias a eso,
la tristeza tuvo su lugar y pudo expresarse en la luz y en su contrario.
Siempre a través de las ambigüedades, somos niños hartos de suciedades.

Somos libres hartos de libertades equivocadas,
amantes hartos de objetos desenfocados,
amigos fieles y amigos desengañados,
también alegres y sonrientes,
nos sudan las manos,
bebemos y hablamos,
apagamos la luz para hacer el amor para no follar con las heridas a la vista,
sin insolencia, sin descaro, sin prisas.

Me encuentro sentada en un jueves aburrido y tú, que no lo sabes, te has sentado en el mismo lugar a fumar mirando al olvido. No tratamos de olvidar sino de recordar sin que duela, ¿sin que duela qué? ah si, lo olvidaba, dolía lo que no vivimos, lo que no tocamos, las confesiones de última hora que no son ni de primera, eso dolía y nada más, porque el miedo es un futuro y le hemos dado el mismo poder que a nuestra confianza: todo o nada. Eso dolía, eso miraba, te sentabas al lado y fumabas, en silencio todo por si la duda despertaba, y se ponía a chillar -acuérdate que sólo con alcohol y conversaciones banales conseguíamos que se callara-.

¡Ah! Que todo esto lo decía, y aún no te habría conocido.

Habrá que firmar sin mirar,
en el nombre del cariño
pero no me hagas pensar
¡yo quiero volver a ser un niño!