Lookin' for!

lunes, 16 de enero de 2012

Casicierto;

Antes de tocar el cielo con la punta de los dedos
debes tocar con ellos
tus labios.

Despacio, agrietados.
Piensa en las bocas que han besado.
Piensa en la primera y la última
como extremos de un verso inacabado.

El eterno retorno funciona
como funcionan el pasado y el miedo.
Si les encuentras un sentido
se quedan contigo.
Si decides que no lo tienen
se quedan y se esconden
bajo formas inexplicables.

Música, actos, vacío.
Despertarse a las nueve de la mañana
un domingo
ponerse a recoger el cuarto
sin resaca, sin comida y sin frío.

Empezar a recordar,
otorgar a ciertos momentos
el encanto de lo perdido.

Empiezo a sospechar
a oír las mismas pistas
y ahora saben las madrugadas
que mi inquietud las hará infinitas.

Al menos eso, la noche
es digna de ser aplaudida.
La noche en que mi pecho reviente
la ovación será distinta.

La noche que esté fuera de aquí
y que empiece a decir verdades acerca de mí
cansada como en noches de hospital.
Ser inconstante me hará permanecer
abrazada a lo imposible, también a ti.
(Lo que vi, desde un precipicio
era igual que un principio
y me gustaba porque parecía un final).

Qué momentos más absurdos
para acabar abriendo cajas,
para ponerse hasta las tetas,
para interpretar párrafos mudos,
para hundir el dedo
en cualquier llaga,
para llevar cuadernos turbios
en una maleta.

Para llamarte un día y decirte:
"aún me acuerdo de tus tonterías".
para no morirme de ganas sin decirte:
"esta vez aguantarás mi caída".

Para qué voy a preguntarte las razones
si ni tú misma las entiendes
para qué voy a explicarte,
como en un cuento
todo esto que siento,
si ocurrirá como con todas las flores;
cuando llegue el próximo invierno
sin quererlo, conseguiré transformarme
y tú y tus besos, seguro, seréis de otros colores.

Para qué expresar de forma frágil
sin mirarte, cara a cara -algunas miradas me dejan destapada-
lo que aquí ya ves, una basura
de poema y de intuición,
lo que ya lees, unas palabras
de insomnio
y frustración.


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