Lookin' for!

martes, 18 de diciembre de 2012

El nacimiento de la transparencia







Tan pasiva y tan terca
la literatura se despunta en esquinas oscuras.
La ruina metafísica,
el cosquilleo de las pupilas
al subir hasta el horizonte, hacia
el alcance sublime de las hordas de indios a caballo,
que fabulosamente se dibujan
en las montañas de postales de La Alhambra.
La ropa aún no se ha secado,
el lenguaje hoy es el sexo,
y las palabras son labios descubiertos.
El espejo tras la papelera,
vida radical desechada,
performaciones del cuerpo mundanas

cuchillas relojes cámaras perfumes

permutaciones del alma
con carácter de cometa
efímero,

costillas rituales aortas pliegues.


Busca una entrega distinta,
le irrita tanto su permanencia.
Se ríe, y tiemblan las camas de hoteles
donde a los amantes les sobreviene
el orgasmo como un regalo inesperado.
Siempre es igual, y siempre hay una diosa
repleta y sobresaciada
que envía su excedente de placer
en dosis adecuadas
a las sensibilidades particulares.

Encuentra días que ya languidecen,
y siente nostalgia del futuro inmediato.
Este segundo: ya es una noche de promesas
que no volverá a vivirse,
ya es un cerrarse del universo,
un replegarse sobre el sentido todo
que ofrecen últimas miradas
conscientes desde el mentón de los cíclopes;
se saborean y se apartan
para soportar sin tantearlo
el material espacio que les separa,
el futuro escurridizo que les acecha,
el instante muerto que reina
sobre una palpitante genital tristeza,
yo me negué a quedarme dormida
para empaparme de su desaparición;
para ser, insoportablemente feliz,
satisfecha,
al contemplar una certeza cumplirse
antes siquiera de ser manifiesta,
tu consistencia onírica en el momento
en que la realidad entró violentamente
y destruyó al dios de la apariencia
dejando en su lugar
fusión con lo infinito,
pérdida del concepto,
mito y patria
en tu pecho.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Praxis