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jueves, 21 de junio de 2012

sociedad hipersexual



Sociedad hipersexual,

humanidad de genitales suaves G

que rozan constantemente contra las costuras.

Fácil excitabilidad de los sentidos,

narcótica frontera entre lo natural

y lo prohibido.

Pollas de goma. Vibradores de carne.

Estimulamos el punto G,

buscamos corrernos en estrecha cercanía

y desatarnos en represiones cotidianas.

Nos preguntamos una y otra vez qué es lo que va mal.

La respuesta aparece deslizándose

como un secreto de espasmos entre tus piernas

y otra vez vuelvo a preguntarme

qué harás con todas mis tonterías.

Adónde irás con las tuyas.




De un lado queda la teoría, y del otro la práctica y húmeda conclusión.

martes, 19 de junio de 2012

Le bonheur



Relaja e incrementa la tensión que hay entre mis caderas,

en tiempos distintos crea un núcleo de tibia resistencia,

me resisto a dejar ir toda esta sangre en corrientes ciegas,

a estrellarla contra el muro absurdo de la pertenencia.


Quiere relajarse llegando casi hasta el final del éxtasis,

perdiendo la sonrisa al ver incumplirse la promesa

de felicidad, para Stendhal, de topográfica identidad -para mí-,

en tanto que al pertenecer a un lugar nada se aleja.


Nada que no tenga importancia, el engaño se ve en los cuerpos,

en esta imposibilidad de crear algún espasmo nuevo, instante

mismo en el que las manos se conocen entre ficticios espejos,

y los besos llegan sin trémula mirada y sin porvenir distante.

miércoles, 13 de junio de 2012

el pacto tolerante


 “sabemos que nuestras vidas como tortilleras, maricas, trans, intersex, drag, disidentes sexuales, se vuelven vulnerables en las redes del régimen político de la heterosexualidad, ese macro código semiótico que opera en conjunto con el capitalismo, el patriarcado, el racismo, el colonialismo, y que por ello necesitamos instrumentos jurídicos, políticos y sociales que nos permitan sobrevivir. Pero también necesitamos, del mismo modo y con la misma prioridad, de producciones culturales que operen como fuerza disgregante de los paradigmas hegemónicos y sus dispositivos de captura que hacen invivibles muchos de nuestros cuerpos. En este sentido, el respeto es una ficción soporífera que mantiene intacto el orden político. El respeto se exige, se pide, se reclama, pero siempre su materialización está fuera de nuestro alcance, porque la asimetría de poder que se aglutina en sus redes y posiciones enunciativas, hace de la victimización la matriz productiva del poder mismo. El respeto es la virtud de la obediencia en los imaginarios coloniales y sella un pacto de gobernabilidad de las subjetividades. Así, las políticas del respeto domestican las poéticas de la irreverencia, estigmatizando la desobediencia, marcándola como signo anómalo de la vida democrática”


Por Valeria Flores

martes, 12 de junio de 2012

Nietzsche y el insomnio


Vivir la vida como si las cosas que suceden fueran a regresar eternamente. Otra vez veremos la única crueldad heredada del tiempo: el nacimiento de la conciencia, el estar frente a frente con el momento más fuerte. No vivir nunca, estando presente esta norma de la tierra sensible -y baldía- en la dimensión oportuna: acariciar horas anteriores con los ojos y la memoria, apartar la naúsea y seguir escribiendo como si lo absurdo no hubiese tejido una red extraordinaria.

Acudir al estreno de un futuro que encaje perfectamente con este presente que ahoga en cada bocanada de aire, que se deja mojar por la lluvia malvenida de abril, que calma su constante erosión con alientos y la garganta muy seca.

El pulso se acelera, y en la página siguiente un beso marca el comienzo. No puedo dormir ahora que sé que ya ha empezado.

El veneno soy yo, entera
a la ausencia dada men
trego.

domingo, 10 de junio de 2012

historia de una arcada



Atraparte la voz en la boca,
conducirme hasta el final del abismo,
el deseo nunca estuvo en contra;
tan solo al servicio del destino.

Frustraciones de una piel en llamas,
enclaustramiento de las palabras en un cuerpo,
esencia inagotable de una vida extraña;
nada que parezca frágil puede ser nuevo.

Por eso acudo al final de la historia:
para mirar de lejos y contemplarme desnuda,
ver cada derrota como parte de una mayor victoria,
ver la verdad dividida en millones de dudas.

jueves, 7 de junio de 2012

lo sabes







Déjate caer, decías,
conmigo.
Vamos a comernos todo lo que no tiene sentido,
atrapa todo lo que quieres entre tus manos,
el ruido y la distancia no entran en este piso,
y la habitación te envuelve mientras te extraño.

Tantas decepciones sólo podían llevar a algo bueno,
algo rápido, intenso, algo que se escapa silbando,
y se parece al humo saliendo de entre mis labios
en esos cigarros que fumas por ignorar el tiempo.

Puede que no supiera escribir y me dieras caricias,
o puede que todo estuviera escrito y acariciáramos
la superficie frágil y temblorosa de aquellos días.
Yo sabía que algo estallaba si nos acercábamos.

La poesía puede muchas cosas, seguramente lo sabes,
me dijo con voz baja que cuidara a todos mis miedos,
me narró una historia tan solo unida por latidos distantes,
derramó mi sonrisa entre palabras y la partió en dos.

Lamió la herida cuidadosamente, limpió piel intacta.
No hay epidermis más insana que la que se pliega, hacia dentro
formando cóncavas figuras de noches añoradas;
la piel viva se abre al mundo y lo envuelve sin recelo.

La poesía podías ser tú, podía ser cualquier otra
metáfora que me sirva de excusa, cremallera desabrochada,
entendiendo los labios que muerdo ahora
como insustituibles y capaces de marcharse por la mañana.

Si no lo sabes, la ambigüedad me salva, si no lo sabes
nunca he conseguido ser tan valiente, no lo he querido,
si lo sabes, siempre he vivido un paso por delante,
y tras la tormenta veo todo lo que se ha ido, no perdido.

¿Vas a morderme otra vez más? Dame un cigarro.
Entreténme, haz correr las horas pegaditas a mis ganas de irme,
demuéstrame que esta ciudad no está llena de calles donde apartar la mirada,
vuelve a reírte como si fuera la primera vez
que descubres lo torpe que soy.

Vuelve a hablarme como antes de saber
que no podremos volver a conocernos.

lunes, 4 de junio de 2012

parto lúcido



En la literatura volví a encontrarme restos de naufragio,
en las páginas de otros estériles veía la misma perplejidad,
nunca volví

fue un parto doloroso y la lucidez alumbró tristeza
fue un tiempo dilatado y nunca volví a las correspondencias

tengo ganas, me ubico en la belleza, en la vergüenza cotidiana,
en los domingos que apareces entre humo y distorsiones,

aparezco encima de la cama, respirando y el pecho retumbando
acariciando los muslos tibios despojados de razones

¿para qué quieres detener el cariño? quiero sólo apretarte la cara
apretarte la boca, dejar de teclear para que me sacudan palabras,
dejar de soñar despierta para que me despierten manos inquietas,
encontrarte en otros ojos, destrozarme por dentro si así lo quiero.

No me sujetan, respetan, elevan, acomodan, me recorren descargas,
no volverás a querer con tanto brillo pero nunca verás más oscuridad
en las cosas más fáciles, la alegría es rodar a partir de una simpleza,
y escribir cosas distintas significa volver a partir de catorce, empezar.

Antes de conocerte, ¿qué hacías entre tanta lluvia?