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martes, 29 de mayo de 2012

PorNoPoema




Me enfría ver todo este absurdo cotidiano en los gestos,
la actitud reprimida, el teatro con que abordan lo vital
los cerebros destruidos se han derramado por dentro,
tras llorar por las manos es imposible volver a crear.

¿Has mirado a la Luna esta noche? Ahí tan cerca,
acunada entre esferas tangibles, silenciosa en su brillo.
De repente he recordado a la inocencia clamando por salir
de su nido de juegos y queriendo gritar,
a la poesía esforzándose por desenredar el misterioso lío,
ese aparato de combinaciones silábicas que se ultiman en ti.
¿Has visto el cielo temblar?


Después más tarde he visto un petardo debajo de un periódico
y me ha parecido revelador.
¿Qué opináis? Unas manos arrancando la polla de Rajoy y en su lugar,
La Razón.



(Así tanto absurdo y tantos versos tendrían la forma
de un discurso científico, o una novela policiaca.
De cualquier forma, nada de literatura
allá donde la piel se atrofia por el papel).

lunes, 28 de mayo de 2012

Habitación roja de Madrid






Andaba retrocediendo en busca del sentido,
la tarde maduraba a la sombra y vi morir al último pájaro,
los versos atascándose, enrojeciendo la garganta con preguntas,

la música pactando con la esperanza y el olvido,
ese viaje que, de realizarse, dejaría de ser lo más preciado,
las manos rápidas y fuertes que un día tocaban sin dudas.

Un destello, en cualquier piso altísimo del sureste de Madrid,
dos cuerpos que crean vacío por última vez antes de irse,
un perro que olisquea las sábanas y busca la causa del jaleo,

una carcajada fresca, que vuelve si me pongo seria para ti,
una posibilidad en el aire, lo irrepetible, no quieres estar triste,
cada vez que voy al baño a por agua se refleja el final en el espejo.

Pero es igual, porque en esta extraordinaria habitación roja
ha pasado media Historia, se han librado batallas con armas suaves,
todo lo vivido se reducía a un montón común de ropa,
allí dentro nunca era la misma y siempre cambiaba de planes.

Un poco más de piel, y el límite no lo marcaba ni el Sol,
un poco menos de prisa, y las nubes corrían en nuestra contra.
Allí dentro nunca pude escribir, ni acurrucarme en un rincón,
sólo beber, fumar y encontrar, en un sollozo, la vida absurda y corta.

domingo, 27 de mayo de 2012

Estamos hechos de finales



A veces me siento tan rodeada, tan cálidamente incluida entre los brazos de quien preguntó, animó, dio palabras y promesas para que mi futuro no temblara, y provocó que naciera en mí una sonrisa sincera, pero algo frágil, porque el cariño siempre espera, y el momento nunca vuelve. ¿Por qué tener miedo? ¿Por qué el dolor preexiste y se acomoda en cada rincón de mi cabeza? Sólo en esos días de color intenso, esos días que chillan hacia los dos instantes que los limitan. Despuntan los primeros rayos del sol, y cierras los ojos para seguir soñando con que aún no ha amanecido, y aún esperas en el portal a que algo termine saliendo bien. Empieza a caer la tarde, la prosa se hace pesada y adormece los labios, ya no tienes ganas ni de tocarte, te arrepientes de haber perdido un precioso, entero día, y sin embargo, te jode más haber perdido el sueño del que no querías despertar esa misma mañana.

A veces me encuentro tan segura, tan maravillosamente integrada entre la espalda y las piernas de quien me llamó, me invitó a salir, ofreció cervezas y poesía para que mi vida pasada no pareciera un espejismo, para darle algún sentido a tantas evasiones y principios ya olvidados. Pero me encontré algo cansada, quizá tenía ganas de irme a casa, y dormirme entre recuerdos aderezados con olor a sexo, y después de calmarme y sudar me sentía igual de extranjera que al empezar. ¿Por qué empezar a alejarse cuando la cercanía se hace evidente? ¿Por qué no puedo mostrarte tanto, sin comenzar a dudar de todo? Porque un miedo antiguo, que va de boca en boca, nos habita y nos dirige la mirada. Porque un día, en un ascensor de un piso infinito, me contabas que anteriores relaciones te habían matado por dentro, me explicabas cómo las ganas, al pasar mucho tiempo encerradas, se convertían en veneno, y al besarte los rayos de la Luna ya no eras capaz de estremecerte. Yo entonces te miraba incrédula y pensaba: ¿qué sentido tiene temer lo que te hace feliz? ¿qué extraña paradoja es esta, que el cariño te consuma y después, de tus cenizas, vuelva a crear un ser ignífugo? El miedo al final no está hecho para mí, porque me dedico a amar cada principio.

A veces me escapo, me comporto como nunca hubiera creído, a veces vuelvo a equivocarme y otras acierto justo en lo que no tiene importancia. A veces me he reído de fragilidades ajenas, de torpezas que nunca habría cometido, más que reírme, me he extrañado. ¿Por qué se rompen por dentro mientras sonríen por fuera? ¿Por qué viven de cazar intentos y no echan a correr con esas piernas que después atraparán su deseo? Por qué huyen, por qué dejan de pensar a base de rutina y alucinaciones artificiales, por qué se enganchan, por qué se alejan, por qué no me dan respuestas, por qué no soy capaz de dárselas, por qué actúan sin sentido, por qué parecen islas buscando ese trozo de tierra que les permita superar la marea.

Por qué, por qué son tan parecidos a mí y, sin embargo, el mismo miedo que nos une ha conseguido separarnos.

Por qué, si tengo todas las respuestas, no encuentro la acción que sea consecuencia, sino lógica, al menos efectiva.

Porque me he cansado de ser abstracta y

veo la distancia pero no lo que nos separa.

viernes, 25 de mayo de 2012

Éblouie Par La Nuit






Si perdí la cabeza, te amé, y aún peor
llegaste silbando.

Deslumbrada por la noche y sus luces mortales
¿Vas a amar la vida o simplemente mirarla pasar?

jueves, 24 de mayo de 2012

PPCCN


Que supongo que el calor no te hará perder el juicio,
la humedad trabaja con mi cuerpo y se traduce en movimiento,
que imagino que estoy tan PPCCN como al principio
y que todo sería igual de frágil, rodeada o en aislamiento.

Que sé de sobra que tú también, algún día, llegas al futuro y
le sonríes y le muestras tu piel seca y desgastada en horas largas,
lo veo tan claro cuando retraso ese último pequeño murmullo,
ese que precede a un beso que tiembla ante párpados de madrugada.

Y a esta manera tan convencional y aburrida de distribuir palabras
la voy a llamar poesía barata, relleno insustancial del tiempo sin sobresaltos,
me llevaría al fin del mundo un libro de esquinas amargas, esas páginas
que marcaste en un presente mojado y revisas con antiguo temor cotidiano.

Volver a escuchar, a nombrar, una mente que me inquieta más allá del cuerpo,
una posibilidad que siempre lleva hacia la libertad de no volver a sentir asco
¿sabes? a ti que te escondes, a ti que te evades, a mí que me asemejo sin saberlo,
"el dolor sólo podrá existir para servir a la alegría" será el último pacto.


martes, 22 de mayo de 2012

En la sonrisa malherida de los días...



En la sonrisa malherida de los días de ese año
que nunca supiste terminar de explicarte,
en ella podías ver que las calles eran puestas por nadie,
lo cotidiano era alimentado por todos,
el gesto contrario no era el llanto sino otro paso,

lo contrario de quererle no era la soledad ni un instante
el dinero que volaba no era tampoco muestra de nada,
las piernas heladas en un portal de Malasaña no significaban
más que las ganas estériles y forzadas de volver a amarte,

para volver a ser la misma de antes ahora había que pensar;
pensar en cómo dejar de hacerlo para no escarbar en las palabras
que una y ninguna otra voz había taladrado en lugar de curar,
y en lugar de abrir distancias su pelo decidió mancharte el alba,

esa mañana en que amanecías junto a su olor y chillabas contra su espalda,
después un último abrazo para nunca más volver a vomitar,
a perder la fuerza, el sol naciente, la alegría de los viernes, la calma
que como una onda imperceptible caminaba entre tus piernas y aún hay más...

...porque no hubo bastantes conversaciones, ni copas, ni venenos
para eliminar de raíz o al menos de superficie un sueño tan dulce y muerto,
no hubo bastante sexo, ni arañazos, ni crédulas frases en manifiestos,
y no conseguía limpiar sus manos del mismo tacto, al otro lado del espejo.

Programática vida contenida en unos cuantos momentos en paz con la identidad,
esa paz que sólo es guerra fría detenida, armamento listo y ganas de autosatisfacer
por el momento, las miserias personales, los orgasmos dolorosos, el duelo natural,
vida de animal encogido y fiero que se arroja contra el dolor, lo contempla hacer

su duro trabajo de secar la carne, preparar el cuerpo para un letargo indefinido,
arrebatar el brillo de los ojos y devolverlo sólo los días de absoluta oscuridad, sí,
esas noches cerradas en las que sabes que un poco más podría ser el último castigo,
y sin embargo, un poco más es justo lo necesario para esa paz con la normalidad,

y al día siguiente guerra fría de latidos contra las sienes, del estómago expectante
a esa palabra fina y exacta que complete el poema del desastre, un naufragio de dos,
un viaje sin ropa, sin aseo, sin comida, sin silencios, un viaje tan recomendable
que podría comprar ese billete sin vuelta y sin embargo, espero aún que me acompañes.

Algún momento de Agosto



Me narré en un verano vergonzoso
cargado de intentos y caídas.
Te omití en mis planes y para eso
tuve que inventar varias vidas.
Tuve que tragar y expulsar.
Acumular y estallar. El reflejo de mis estallidos en la realidad fueron esos recordatorios de que es tan difícil cerrar algo entre dos personas como construirlo.
A veces tengo que asentar tu cara en mi recuerdo. Se me olvida tu nariz, tu asimetría, tus pendientes, tus ojos con la franja verde, tu pelo, suave me llenaba la cabeza de locuras. Suave te movías siempre conmigo, siempre que no quisieras incendiarme hasta hacerme estallar.

Todos los días me levanto a la mitad y me acuesto casi entera o hecha pedazos.
Pedazos de ebriedad que, divididos, se entremezclan con tu ausencia y se confunden creando la maravillosa ilusión de que no me faltas.

Una parte de mí se resiste a pensar que todo ha sido un error que arrojar al pasado y recordar con una sonrisa dentro de unos años. Nunca más volver a preguntarte cómo me conoces tanto, dónde irás con mis estupideces, a quién le darás las tuyas.





Escrito durante un estío de fiebre helada y palabras, publicado en una primavera de cariño renovado y sonrisa temblorosa. El recuerdo, cuando deja de doler, empieza a cobrar nitidez, y esa cara que todas habéis intentado recordar, cuando deja de parecer un olvido saludable, empieza a distinguirse con sus matices personales, con la normalidad de todo lo que fluctúa entre la verdad y la vida cotidiana.

sábado, 19 de mayo de 2012

Se hace más fácil respirar


Yo sólo quiero
agitarlo disputarlo en el sitio
con la punta de mis dedos,
respetar la distancia de los días estivales,
entender de raíz el temblor de piernas al partir
y amanecer frente a la pared de formas personales,
y terminar con la certeza de no poder volverlo a sentir.

Extinguir las palabras que hablan del pasado,
el cariño se extiende ahora como párpados en la noche.

Prohibir las miradas que excedan lo acordado
dejar que los tiroteos fluyan como al escribir por la noche,

y atrapar al sueño de espaldas al vacío de unas manos frías,
contener el placer antiguo en los ojos de una historia atrapada,
y

empapar conversaciones y comienzos con tinta de melancolía
negar al tiempo su derecho a volvernos las mismas extrañas.

jueves, 17 de mayo de 2012

El incendio



Escribir, escribir,
quería romper a escribir
la chica del poético esqueleto sublime.

Parapetaba mis sentidos en explosiones marchitas
de signos y palabras se huía de sí misma
y marchaba hacia mis piernas con ardor ceremonioso.
                             No vistéis su lingüística exquisita, ni su
                             mirada breve y animal
                             atravesándome de curvas resbaladizas.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La soledad comienza


Cerrando los ojos se apaga el universo, pequeño telon para escenario tan inmenso. ¿te falta algo?¿te sientes solo? no importa, pues un corazon grande se llena con poco. No estas solo si hablas con la almohada, sufrir es el modo de estar activo sin hacer nada. emborracharse no sustituye la falta de compañía, pues de soledad te llenas conforme la botella se vacia da igual cervezas que cubatas, beber alcohol no es malo, peor es el agua que si no la bebes te mata. dejé de contar obejas para poder dormir, y cuento los defectos que me quiero corregir. no me fio, todo es mentira, ¿por que fiarse del reloj si cada vez que lo miras señala una cosa distinta? me carga, me amarga la agonia, palabra muy corta que aveces sentimos tan larga. Intimidad necesitamos todos el sol pone nubes a modo de cortina porque quiere estar solo. millones de personas en la tierra y todavia hay quien pasea aislado por calles en pleno dia. Adán tal vez fue negro, Eva tal vez blanca, si lo digo por el color del futuro, lo vemos gris. En carceles animicas vivimos los hombres, conocete a ti mismo,es decir, palpa tus barrotes. escucha, te puede interesar, no esque los Mc's mientan, esque ahora los mentirosos quieren rapear. la amistad aveces nos la niegan,existen agendas minusculas para gente con pocos colegas. Con la familia terminaras por romper, y esque se deja a una madre para hacer madre a otra mujer. me da mucha pena, la voz del enemigo nos acusa, el silencio del amigo nos condena... Si oyes las notas de la musicá, esta en do, puede que en re, no la busques en fa, porque esta mi alma, ya que la musica es la compañera que yo mismo elegí. Por ser sencillo por fuera y complicado por dentro ex-novias todas cortaron conmigo, solo me encuentro. no funciones como un aeropuerto, que va, que tu vida no dependa de si alguien llega o se va. la unica soledad que acepto sigue gustandome, es morena, uno setenta y le llaman la Sole. Pero tener pareja no me fascina, el primer beso es magico, el segundo intimo, el tercero rutina. todavia duelen los romances que ya son historia, ningun amor muere, solo cambia de lugar en la memoria. Economicamente la cosa va mejor, pero no se pagan con dinero las deudas del corazon,tia. hice viajes a la luna sin tener naves, di pasos de astronauta por cada uno de tus lunares. el perfume de las sabanas delataba tu presencia, hoy en la cama, solo se huele a ausencia. En serio,sacar al perro es la excusa del hombre solitario para dar un paseo. sin quererlo cultivamos la soledad como a una planta, encerrarte en casa es darle calor, y llorar es regarla. Borra todas mis canciones que tengas, el disco duro de tu ordenador no entiende los versos de este poeta. esta letra nacio de una cicatriz, alli donde mi herida, se junta con la vuestra.

lunes, 14 de mayo de 2012

Decimocuarto día



Decimocuarto día, decidió descansar tras la creación,
ocupar la mente en otros asuntos menos problemáticos,
esperar al vacío como quien espera su ración
de vida libre y salto oscuro sin besos taquicárdicos.

Decimocuarto día, trescientos sesenta y cinco días después,
vio el nudo tan manoseado, lo miró con desconfianza,
horas inexistentes golpeando en la cabeza a las tres
de madrugada podría ser, certeza y cariño avanzan.

Decimocuarto día, a punto de terminar o recién empezado,
¿será un saludo más del Sol, o una despedida distinta de la Luna?
yo no sé si será capaz de hablar con este calor tan amargo, sí,
que empieza a expresarse y cada palabra gotea y suda.

Decimocuarto día, se parece a cualquier otro, tan especial y monótono.
Puta acción inacabada que se repite queriendo reivindicar su lugar,
no queriendo salir del corazón para quedarse a vivir siempre en todo,
para empapar de su ser incompleta cada minuto y esa calada de más.

martes, 8 de mayo de 2012

Amanece desvelada






Recién levantada, es mentira que sea tan perfecta, y que sus pezones apunten en la dirección que indican unos buenos días. Pedidle que gire la cara, con sigilo apoyadas desde el marco de la puerta, y observándola como quien contempla un animal herido pero tan libre que asusta. Que se puedan ver sus pómulos hundidos, sus ojos que, tras horas de insomnio, no se abren con la misma pregunta con la que despertamos todos los días. ¿Será el día en el que empiece?

Unas cuantas cosas muy bien colocadas en la habitación de una chica de película, con su guitarra, sus cuadros, su techo abuhardillado, su encantador desorden porque sabe que aún es joven. Pero indaguemos un poco más, quizá nos demos cuenta de que, desde el latido rabioso de su pecho, no es capaz de percibir lo sensual de la escena. Quizá entendamos que le importa una mierda que su espalda sea arte, y que su pelo sucio y manoseado le hace parecer más viva.

Y así desde la puerta podemos pensar que esa habitación y esa persona que amanece sin remedio son un proyecto de poema, la forma de una historia intensa, mientras que ella, desde dentro, sólo contempla vulgaridad, y segundos antes de adoptar esa posición pensativa en la cama ha olido su acre sudor, ha saboreado su boca pastosa y seca, ha tragado y ha sentido mil punzadas en el pecho, ha mirado sus tetas, que antes solían despertar rozando otra espalda, y se ha cansado de su cuerpo, de su cara y de su "todos-los-días-lo-intento".

Pero esto son sólo unos minutos, aquellos que todas nos permitimos algunas mañanas. Sentarse, mirar a la pared y preguntarse adónde fueron las ganas. Intuir la respuesta, tragar saliva y resaca onírica, no necesariamente haberse acostado ebria, ignorar ese nudo de flujo espeso y constante, ignorar la pared y sacar las piernas de la cama.

Amanecer, en fin, como si nunca esperaras y siempre vivieras en el ahora. Como si esa que observa desde el marco de la puerta y sonríe contemplando el proceso no fueras tú misma, pensando: ¿Qué mierdas hago aquí, contemplando despertar a la persona equivocada?

Saca de ti, cuerpo inútil, todo ese afán de espectador, y escribe un guión, aunque sea a base de tópicos y felicidad barata.

miércoles, 2 de mayo de 2012

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-Time is nothing but a lie
if she's not coming home tonight-

Sudor femenino resbalando por los brazos de la madrugada,
tú empezaste a acariciar mis omóplatos con las uñas de una leona hambrienta,
yo decidí arquear mis caderas para enseñarte lo mejor de mi espalda,
ese final, duro y caliente, esta noche tan irreal no me importa que me mientas.

Y tus labios estrechaban la frontera entre tu libertad y mi esfuerzo,
y tus piernas terminaban de convencer a mi cabeza con una urgencia
yo acababa de salir del doloroso parto de un mundo mío nunca más nuestro
tú ignorabas todo el tiempo que había vivido por pura inercia.

Pero ni a tí ni a mí nos importa qué hemos hecho cada una con el miedo,
ni cuál sería el carácter de ese miedo, si es feroz como tu boca o inoportuno,
como mi deseo.

Ni a mí me importa saber cuántas veces podrás ser capaz de volver a sentir lo mismo
ni quiero indagar si será posible volver a caer, por placer, en este precipicio ilusorio.
Nada de eso nos importaba la noche en que advertí que aprendiste cosas nuevas,
que otros cuerpos y otras perspectivas te habían dado nuevas posturas, otra lengua.
Ni mejor, ni peor, seguías siendo tú misma asombrada frente a una piel infinita
y seguía siendo otra vez yo, respirando tu olor ácido y escuchando esa letra maldita
de tu voz susurrando tan cerca de mi oído, cantando directa al centro del olvido
deshaciendo en pedazos todo el trabajo de mi estío, rompiendo músculos con cariño.

Es sólo sexo, es sólo miel, y no se trata de volver a empezar sino de un adiós menos amargo,
una textura diferente, un desplegarse de tus facultades y movimientos de animal,
un volver a sentir que el tiempo se detiene mientras prolongo hasta lo imposible tu orgasmo,
¿por qué no? como en toda obra de arte, el estilo más grande aparece al final.

El estilo más sucio, más desalmado, las palabras más hirientes y cada ultimátum
eso es sólo dolor manchado de razón, o indiferencia puta y desconcierto
ese final no me vale, no pertenecerá a mi idea de ti, no estropeará mi salto
esto son sólo palabras y el polvo fue sólo un último y consciente movimiento.

Ya duele menos, ya sólo duele aceptar que algo dentro del mundo ha muerto.
Que aunque nadie lo haya sentido, habrá un universo particular menos,
que aunque nunca más pueda oírla, tu risa, fresca, narró parte del cuento,
y toda la energía que hemos puesto sin dudarlo ni un momento
es tan sólo el reflejo de algo tan real como el recuerdo, como el sexo.