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jueves, 12 de abril de 2012

niña imantada

Hoy he vuelto a ser una niña paciente.
Mi premio, veneno diario que calma la herida,
mi consuelo, abrirla y observarla.
Hoy he pateado estas calles sin apegarme
he pasado por un banco fatal sin mirarlo como una perdida,
como esas personas que encierran en su boca
el gesto de los que no han aprendido a comprender solos.
Hoy he vuelto a ser una niña cobarde.
El final, amargura contenida en una risa despreocupada, un
"no pasa nada, estas cosas al final pasan"
me acostumbaré a buscar la felicidad
en otra risa, otro olor, otras disparatadas ocurrencias.
Y en el día a día, obediencia y cobardía,
conformismo como condición suprema
cariño como vía de escape al destino de
este naufragio que hemos causado por amor a la tormenta.

¿Y ahora qué? Dime la verdad y oiré mi voz quebrada.
De lo ridícula que soy me voy a reír fuerte, con el pecho retumbando.
De lo triste que me he puesto voy a sonreír hasta que me escuezan los labios,
de apreciar, tras esta nube, una vida que enamora al que la toca.
De lo rápido que he vuelto a caer, este precipicio ya no es lo que era.
Era mi precipicio familiar, mi cuevita de incomprensión, el rincón de la poesía, las palabras más desgarradas, el silencio cortado por latidos blanquecinos, las tardes y noches de los ojos curiosos al mundo, el colgajo de una piel arrancada por la distancia, el corazón que tiembla y busca, en "Correspondencias" un símil que acerque el dolor al tiempo inmóvil.
Después de todo eso, el precipicio empezaba a parecer acogedor.
Una estancia en la que pasearse por los restos de una identidad formada a base de caricias, miradas y ruegos. Un "no me dejes nunca" y un "pensaba que nunca me lo dirías".

Pero la gravedad no me permite alcanzar el cielo, ni siquiera el cielo de una ausencia.
Ya está bien de caídas, ya está bien de paciencia y cobardía.
Ya están bien los recuerdos, están bien si siguen siendo
esa materia plateada en hilos suaves
que recorre mi pensamiento
y no está bien si vuelven a ser
incertidumbres sin finales,
cuentos para no dormir,
un "no quiero que esto acabe".

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