Lookin' for!

domingo, 22 de abril de 2012

el cuerpo transparente



¿Por qué tardas tanto? Te espero tranquila en este desierto de dunas plateadas; plateadas por la sal, tierra estéril en la que será difícil habitar.

¿Por qué llegas tan rápido? Huyo nerviosa de tus besos empapados de lágrimas y tiempo.

¿Por qué te has ido? Me dedico a solapar los días con el pegamento perfecto de otros huesos, otras piernas amanecen enterradas en mi esqueleto entero. La reconstrucción del invierno.

¿Por qué has vuelto? Todos sabemos ser felices entre mecheros, botellas, libros, cariño y ceniceros. Nos sobra el miedo, nos queda grande el deseo.

¿Por qué lo guardas? Las palabras que pierden su tacto, la música que pasea por las calles brillantes y revoltosas -el imaginario colectivo de nuestros recuerdos-, las carreras locas contra la rutina y esa ilusión que no queremos ver como se transforma, como vuelve a convertirse en todo lo odiado, todo el hastío y la falta de vida que teníamos en los días raros.

¿Por qué lo tiras? El tacto que no entiende de palabras, la piel erizada y esconderse bajo la manta, el recuerdo yermo y deshabitado que recorre aceras y garitos como una hoja seca que perdió su otoño y su caída, la ilusión es un fracaso del aprendizaje, la ilusión es olvidar el pasado y sus heridas. Queremos convertir este sentimiento en lo más racional del dolor, en la más absoluta indepedencia y la más valiente de las cobardías, queremos esta hoja otoñal deambulando eternamente sin encontrar su momento y su lugar; que nunca encuentre descanso en el suelo pero que no vuelva a subir al árbol que un día dejó de sostenerla con la misma fuerza de antes.

¿Por qué lo escribes? Para hacerlo más tangible, más real. Para contarme a mí misma el cuento que he vivido y viviré cien veces más, siempre con la misma sonrisa opaca: en mi boca no entran más que versos seccionados y aliento familiar. Cualquier otra invasión de este cuerpo se considera, por el momento, bastante oportuna y redentora.

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Praxis