Lookin' for!

viernes, 30 de marzo de 2012

partida


Vuelve a encañonarme con ese gusano de metal, allí el tiempo se retuerce, las camisetas se rompen con el paso de los años, pero ese agujero es tuyo desde siempre.
Odio estos inviernos galantes entre castillos de hiedra fina, odio ese afán que tenías de derramar naturalidad por cada labio, en un cruce, en una esquina, andando, follando, hablando. Luego todo tan mentira, la timidez es una burla de la belleza, ¿habéis venido a recordarnos la dificultosa formación de palabras, la respiración cuando se entrecorta y se abulta en la garganta, habéis venido, con el veneno, preparado y mezclado? La mezcla salva la amargura de la vida sin locuras.
La espera, calmarse, llamar alguna vez y, latido, colgar y andar hacia el andén. ¿Se pasa la vida entre andenes? No se acuerda de su pelo, no, no roza los pezones contra la espalda al despertar, viendo respuestas con sangre y tensión al otro lado de la cama. En los dos lados frío telón de acero que ha erigido el insomne, frío telón insípido separando el cuerpo ausente del tembloroso, el cuerpo libre del rígido poema roto. Las plumas de unas alas ochenta mil veces batidas en vuelo ascendente y autoconsciente, junto al polvo de unos libros consumidos por la fiebre.
Así anochece esta noche que languidece, que no espera pero sí anticipa la llegada del gusano, tubo móvil que persigue a donde vaya a el que le nombre, que sabe que la obsesión es tan sólo la cara amable del destino, metal rubio y agridulce retorciéndose y formando túneles
de olvido.

martes, 27 de marzo de 2012

Historia de cualquiera (s) II

Amaya recorría la ciudad acelerando sin detenerse en aquellas calles malsanas y deliciosas que, a modo de reliquias fósiles, vertebraban la capital en un plano de sueños rotos y nacientes. Buscando sin descanso, no creyó poder encontrar esa estela fugitiva que perseguía por la ciudad. No imaginó poder hallarla en ningún ámbito privado: ni el cuarto de un hotel, ni una buhardilla alquilada, ni como huésped de ningún solidario anfitrión. No, más bien ella podía aparecer en cualquier lugar: fumando sola y pensativa frente al río del Sur, manejando hilos y pinceles en el camino del céntrico parque, bebiendo cerveza en una plaza abarrotada (más sola que la Luna, a pesar de estar rodeada de estrellas), o perfectamente envuelta en el análisis de ese tipo de situaciones en las que, pese a todo razonamiento previo, serán una intuición atenta y una voluntad inteligente las que darán con la solución, sino correcta, preferible.

Amaya perseguía algo libre, y deteniéndose en esos lugares en los que una puede realmente olvidarse de quién es, recordaba un olor dulce y envenenado. No quería pensar en la connotación de las palabras, sólo describirlo. En algún punto agrio, ese olor estaba lleno de vida.
La vida que precede a la muerte cuando todo está vencido. Cuando el veneno: puro éxtasis: se afloja y pesa la poesía, las palabras quieren ser terrenales.
El boli se afloja, se pierde el hilo. Sin veneno no te escribo ni te olvido.

Olvidar es, en vida, extinguir, matar, un fueguito en la ciudad. Una luz encendida en calles con secretos, en la suerte de sus gestos, en lugares donde puedes dejar de ser tú, fumando sola y distraída, manejando hilos de colores.
Amaya al fin encuentra su recuerdo. Aquel banco en el parque céntrico era el lugar donde empezó el teatro del olvido, el banco donde "se me perdió cuando dijo que no". Ver aquel sitio era volver al principio. Lo apretó bien fuerte, lo besó y lo dejó volar, esperó a que volviera, lo amarró, hubo jaleos, lluvias y varias lunas solitarias, hubo futuro tejido en hilos de colores de artesanías imposibles y expectativas enrrolladas en una madeja.

Amaya se cansó y decidió, tras escuchas sus interesantes teorías acerca de la Historia desde el punto de vista occidental, abandonar aquel recuerdo único y brillante al punto de parecer un ser irreal.
Se fue a una plaza abarrotada a confundirse con los ojos y la música de los demás, bebió cerveza fumando pensativa, eso sí, sin buscar la solución preferible.
En algún momento de la noche levantó la cabeza, en parte extasiada por el ácido en parte curiosa por la Luna, y vio la cara de la fugitiva de la ciudad, vio a su recuerdo, soñoliento y sonrojado, entrecerrar las cortinas de un piso bajo del hotel de la plaza.

-La fugitiva de atenta intuición, representándose a sí misma en un motel; la de la mala memoria (esa que funciona demasiado bien), tejiendo hilos plateados con las manos de cristal-.


¿Quién va a comer M de un coño esta noche?

Matar en vida

Ya hasta en la evasión y el derrame se cuela la rutina,
una bruma en la cabeza que presiona a la altura de las sienes,
unos días postergados, que localizan en el futuro la vida,
una colección de frases que susurran en todo lo que pienses.

Metáforas recurrentes, desplegadas sobre la piel mía olvidada,
redescubierta a veces en noches de fría calma y sonrisa tiritando,
el olvido es este lento revisable precio tributario, condenada
a lamer con inteligencia los labios nuevos del mundo, temblando.

El valor de pronunciar tan sólo dos palabras tan fáciles como extrañas,
que contienen tantas imágenes, que querías relatar, que son escalofrío,
la cruel certeza de saber que la diferencia, deseable, es el fin de una historia deseada,
el momento ávido y vulgar, entre tus sueños, de expresar todo este hastío,

de lanzar en vuelo taquicárdico toda esperanza, toda intención,
¿qué esperas? -no espero nada vivo, penetrante ni pleno,
estrello en tus ojos estas palabras, afectadas por la excitación,
no es fácil tenerte cerca, ni lejos, no es fácil empezar de cero.


Es difícil matar en vida, y eso es eliminar un recuerdo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Quién se estrella cuando tú te estrellas también

Vi una guitarra muda en la playa
y cientos de canciones pasar
y cientos de maneras tuyas.
Hey, no es mi intención cargar con la culpa,
no siempre estoy dispuesto a vivir
frenando en casi todas las curvas,
ni levantándote las faldas al bailar
cuando las dudas nos empiecen a crecer

Que todavía podría encender
dos lunas en tu espalda,
oliendo a cuero y al amanecer
a ver como me tratas,
que todavía podría encender
dos lunas en tu cara
y una tormenta después.
Hey, mas vale que la luz nos descubra
saliendo de los bares por fin
si vuelven a dejarnos a oscuras.
Hey, la alegría te muestra desnuda
y se ofrece desnuda ante mí,
y se mezcla con agua de lluvia
cuando las gatas no se atreven a salir
de los que nunca perdonamos,
cuídate.
Que todavía podría encender...

miércoles, 21 de marzo de 2012

en la cama




Globos de colores perdurables,
frutas abiertas a la mitad:
simétricas dulces y palpitantes.

Sexo sin vida, miradas acabadas
¿cuánto hace que ya no te duele?
Vuelve a intentarlo y verás qué te faltaba.

Son días rojos, y los escaparates no ayudan.
Las islas están superpobladas y el continente se hunde.
Viaje es sólo mover el cuerpo; viajes no curan.

No heridas, sólo intención de avanzar deprisa.
Más mayor que nunca y jamás tan joven;
esto sólo ocurre con todo lo que atraviesa el sueño de este animal,
dormida.

Cuando deje de verlo, ocurrirá.
Cuando esté olvidado volverá a expandirse
este olor de miedo antiguo e irrealidad,
habrá que irse, romperse, decidirlo en un segundo,
¿te escondes?

y volver a una larga espera plagada de historias
relativas a tu nombre.

viernes, 16 de marzo de 2012

Su otra cara

Sabía dejar caer la sonrisa cada mañana,
se apagaba por las tardes y volvía a lucir con los primeros rayos,
lunares.

Sabía tocar con inquietud y calma,
volvía sobre cada momento enterrado y lo liberaba con los labios,
fugaces.

Creo que pensaba igual de claro y de natural,
entonces y ahora todo lo que ocurría seguía siendo de un color normal,
sólo que a veces

imagino que lloraba y al día siguiente, como yo, podía volar,
puentes de lluvia, ríos de sábanas, intimidades de cristal,
después creces.

Después de no sé cuantos minutos entregados al sol y a las palabras,
no sé cuantas desembocaduras para un caudal que no ven ni los animales,
ni sé cómo se quedó en llamar a tantos incendios provocados por la humedad.

Ahora, menos sé. ¿Es verdad que tardaba una mañana en elegir la cara?
¿No rodábamos y hablábamos de pasados torcidos y futuros geniales?
Desde el presente gas temporal, dudas, cariño. No volverá a pasar igual.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Presencia rima con carencia

Sana rítmica palabra eleva
con golpe en pecho clave rebela
sangre sin furia vida sin miedo
palabra sin temblor dos sílabas
puedo.

Clara corriente, sol apesadumbrado
días como nubes dejando atrás cielo empapado
piernas como árboles habitando hogares
futuros que sonríen y, al final, posibilidades.

Todo basura y mentira a medias
cuando no es bello deja de ser cierto.
Nada de silencios y estériles creencias,
cuando no te quiero vuelve ese invierno.

Vuelve, se queda, enfría cada gotera de mi cabeza,
congela hasta el último cuartito de la carencia y,
como ese adicto que de su dosis todo espera,
acabo reducida a segundos y minutos y presencia.

¡Un momento! Presencia...
Y una mierda.

viernes, 9 de marzo de 2012

Para

Este barco, al salir al centro del mundo
me he sentido una pesada pieza de tierra firme,
me he agotado al sacarlo de su deriva
y todavía puede que no consiga irme.

Esta idea de huida heredada de las que huyeron.
Me ha ocupado tanta vida y tantos intentos,
y aún puede ser que otro adiós se oiga a lo lejos
otras miradas y palabras parecerán recuerdos.

Cuando intentas despegarlo pero se te ha metido dentro, dices:
"qué olores son estos que me hacen separarme del resto"
localizas el olor en tu cuerpo y huyes
es ridículo huyendo
de alante hacia atrás.

Ahora escupimos no sangre pero sí miedo
tenemos hambre, sueño, sed, ganas de sexo
y después de eso entre comida y comida
día y noche
trago y meo
polvo y solitario solfeo

a veces discutimos el sentido de las cosas
pero pronto viene otra necesidad, y podemos ponernos a charlar
ya sin la presión de encontrar nada
y con la tranquilidad de tener un "para".

Qué sueño de día .. Veneno y palpitaciones .. Para acabar dormida.

lunes, 5 de marzo de 2012

"Algología"

"Desde un punto de vista metafísico, se ha definido el dolor como "el esfuerzo necesario para aferrarse a un pensamiento negativo". Esta idea se basa en la creencia de que los seres humanos estamos dotados de una serie cualidades innatas, que son las cualidades naturales de la propia vida: armonía, sabiduría, fuerza, amor, etc. Serían todas la cualidades consideradas como "positivas". Según este punto de vista, estas cualidades se manifiestan en la persona de forma natural y espontánea sin necesidad de ningún esfuerzo o acción concreta. Cuando alguien reprime esta manifestación natural negándola en su pensamiento se produce en él o ella lo que percibimos como dolor. La causa de esta resistencia o represión estaría normalmente en las creencias adquiridas en la sociedad por la persona."

Esto lo ha escrito un tal Ray Sondra que por lo que leí en wikipedia anda un poco loquito. Libros de autoayuda cosas espirituales y demás temas.
No sé a qué se refiere exactamente con pensamiento negativo, pero mi manera de entenderlo es algo así como que el dolor es el tributo a pagar por no haber podido desarrollar plenamente esas supuestas cualidades inherentes al ser humano como el amor, la armonía...y si queremos meter el egoísmo pues lo metemos también. El dolor nos hace humanos al ser la misma manifestación en forma de efecto colateral producido precisamente al no conseguir alcanzar lo más humano que hay en nosotros. Una especie de trabalenguas en el que el que arriesga sale perdiendo y el que acepta una vida imperfecta se queda tropezando entre el conformismo y la curiosidad.
¿Pues qué hacemos? Todo es culpa de la sociedad. Pero no olvidemos que las instituciones no son más que grandes edificios productores de realidad social que en su origen fueron simples personas aprendiendo a inventar tipos universales que les ahorraran tiempo y esfuerzo.
No sabemos si podemos hacerlo de otra forma.

jueves, 1 de marzo de 2012

Historia de cualquiera (s)



Julia se levanta y observa su alrededor con la extrañeza de quien amanece en un lugar ajeno, aunque se trata de su propia habitación; su piel, sus sábanas, su olor...y otro olor más ácido.
Girando el cuerpo contempla su origen. No la ve muy bien, porque recién levantada nunca define con nitidez los contornos. Tampoco los necesita, cuando se trata de curvas que tienden, por lo general, al infinito. Julia se incorpora y mira a Laurita con curiosidad: su cuerpo descansando le parece surrealista. Su respiración suave, sus manos entrecerradas, todo lo erótico de su ser trasladado al aspecto inocente de su sueño inalterable.
La recién despertada Julia sale de la cama y abre la ventana sólo para entretenerse viendo cómo responde al amanecer el cuerpo exhausto de Laurita. Como es una chica bastanta sensible e inquieta, enseguida recibe al alba sin preguntas: su piel se eriza, se da la vuelta, y sus pezones apuntan directamente al techo de la habitación, entrecruza las piernas en un absurdo pero tierno gesto de pudor e intenta abrir sus pequeños ojos negros inevitablemente pegados por las sábanas pesadas que son sus párpados.

Laurita se levanta sola en esa habitación y se tranquiliza, aunque no se alegra. Necesita pensar en por qué está sola en el cuarto, por qué le tranquiliza estarlo, y por qué le infunde cierta tristeza que le impide moverse de la cama. Alarga la mano hacia la mesita de Julia, acerca mechero, tabaco, papel y piedra, y empieza este día de Agosto como el resto de sus días desde hace casi un año: a golpe de veneno y preguntándose por qué hace lo mismo siempre si no se siente bien nunca.

Fuera del ardor sofocante y ácido del cuarto, que ha adquirido el excesivo olor de la complejidad, Julia ya ha llegado hasta la playa y hasta su lugar favorito. Junto al alquiler de tumbonas y hamacas donde siempre puedes encontrarte algún o algunos desfasados que se comen las primeras rayitas del Sol, como ellos dicen entre risas, tras haber devorado la noche, o un par de cuerpos de dos amantes semidesnudos que duermen echando su peso el uno encima del otro hasta que el alquilador venga a echarles.
Julia no sabe si "Laurita ojos pequeños" habrá despertado, si estará desayunando, yendo a casa de Marcos o haciéndose un dedo un poco cabreada y en su cama, lo que sí sabe es que habrá amanecido igual que ella. Desconcertada, puede que algo excitada, esperanzada y después lúcida y, por último y como siempre, narcotizada y dispuesta a aplazar la eterna afirmación manoseada por el tiempo y también en un sentido literal: "Lo de anoche fue diferente".