Lookin' for!

domingo, 26 de febrero de 2012

El quién. Falta

El momento es irrelevante. El antes y el después sólo son categorías que se establecen desde el ahora.

El tiempo que transcurra es, más o menos, irrelevante. Es necesario saltar, sí, pero sólo cuando ya no quede más oxígeno en las cabinas desde las que pilotamos aeronaves desenfrenadas, con unos cuantos golpes, abolladas y reparadas a golpe de martillo y capas de pintura; aeronaves en cuya piel de metal se pueden leer las marcas de travesías intempestivas a través de auténticos huracanes celestes. El poder del cielo de un pequeño mundo en forma de desconchón. Las capas de pintura que despiden olor a humo, a besos, a alcohol, a otros sexos y a sal marina.

El cómo no es más que esa circunstancia que siempre queremos, absurdamente, controlar. Y si se nos escapa es porque el futuro expresa su libertad burlona introduciendo en nuestras cabecitas esa mierda de proyecciones a las que llamamos expectativas. El ser humano, el único animal que es capaz de pensar a largo plazo y de matarse por dentro a corto plazo. ¡Un aplauso! El cómo es irrelevante y el desarrollo de la historia suda incertidumbre por cada uno de sus poros.

Al por qué sólo llegaremos en el momento que hayamos de contemplarnos, en silencio, frente a frente o desde detrás de alguna espalda, besando con miedo un hombro que se encoje y una piel que se eriza, como diciendo: "y qué importa que no sepamos hacerlo".

Lo que si tengo muy claro es el qué, y por eso, no diré ni una palabra. Las palabras sólo pueden darle a los posibles esa consistencia insegura de los sueños, esa fina línea de coherencia construida bajo el supuesto de un estado perfecto, pero irreal.

Y todo el tiempo que pase entre mi certeza y mi momento, no es más que todo el tiempo que tardaré en contarte lo que he estado haciendo, mientras me miras y preparas en tu mente la manera de narrar tu historia sin caer en el aburrimiento.

jueves, 23 de febrero de 2012

Demasiado pronto

Entre la noche y el día hay un excesivo cambio de temperatura.
Entre tu boca y la suya hay más de un centímetro de amargura.
Entre la tierra y el cielo hay un hueco que se abrió antes de que nacieras,
entre la luz y la oscuridad todo lo que encuentras es un nido de fieras.

No es por sonar, es porque el mundo era así mucho, mucho antes
de que ellos y ellas se quisieran y así se rompieran.

Subieron las temperaturas, bajaron las expectativas,
se acercaron las bocas temblorosas, el placer es sólo un segundo y después
viene el resto de tu vida.
Nunca más volvieron el cielo y la tierra a amarse como solían y gracias a eso,
la tristeza tuvo su lugar y pudo expresarse en la luz y en su contrario.
Siempre a través de las ambigüedades, somos niños hartos de suciedades.

Somos libres hartos de libertades equivocadas,
amantes hartos de objetos desenfocados,
amigos fieles y amigos desengañados,
también alegres y sonrientes,
nos sudan las manos,
bebemos y hablamos,
apagamos la luz para hacer el amor para no follar con las heridas a la vista,
sin insolencia, sin descaro, sin prisas.

Me encuentro sentada en un jueves aburrido y tú, que no lo sabes, te has sentado en el mismo lugar a fumar mirando al olvido. No tratamos de olvidar sino de recordar sin que duela, ¿sin que duela qué? ah si, lo olvidaba, dolía lo que no vivimos, lo que no tocamos, las confesiones de última hora que no son ni de primera, eso dolía y nada más, porque el miedo es un futuro y le hemos dado el mismo poder que a nuestra confianza: todo o nada. Eso dolía, eso miraba, te sentabas al lado y fumabas, en silencio todo por si la duda despertaba, y se ponía a chillar -acuérdate que sólo con alcohol y conversaciones banales conseguíamos que se callara-.

¡Ah! Que todo esto lo decía, y aún no te habría conocido.

Habrá que firmar sin mirar,
en el nombre del cariño
pero no me hagas pensar
¡yo quiero volver a ser un niño!

martes, 14 de febrero de 2012

Crónicas cómicas de una histérica feliz

Espera, uno a uno se están preparando van a salir
tus latidos sobre mis párpados golpeando ah
la sangre y su sonido rompiendo al fin
como una ola y su cresta sin estallar quedará.

Pero qué momento, todo el calor podría encerrarse
al vacío para algún muerto de frío
para alguna pareja que no sepa amarse ni tocarse
el problema empezó al decir: "esto es mío"
y aquí firmo y me establezco
a tu espalda yo me mudo, decías unas cosas...
después ya no lo merezco
-menudo papelón, tía, entonces yo le dije:
¡estamos todas locas!-

jajá qué risa qué cerveza con aceitunas y cigarros
es tan universal que podría ser yo misma
mientras me río y finjo que miro tus labios
eso sí que es universal VAYA cita
me muero por besarte pero no te calles
y cuéntame otra vez qué pasó con tu madre.

Eso es super triste tía.
Yo ahí comiendo aceitunas sin hambre
y tratando de no enamorarme.

lunes, 13 de febrero de 2012

Lo que estamos destruyendo
ha venido a salvarnos
a roernos por dentro
has venido a quedarte
no te pierdas el miedo...

No tiene cara ni pelo ni voz
pero es siempre lo mismo
aunque ahora es distinto
ya no estás a mi lado
ni encima ni debajo
ahora es MUCHO mejor.

Ya no tienes palabras
ni nombres ni etiquetas
yo me quedo callada
tú lo mismo y me dejas,
ya no encierras los besos
en cajas de estupidez
ya no niego la piel
es DISTINTO esta vez.

Ya todos los días sé
que podría ocurrir
y sonrío al ver
que tú sabes qué hacer

que tienes un plan,
que vives sin querer
que no sabes besar
pero que lo haces bien

y sonrío al entender
que lo REAL llegará
y sonrío al comprender
que lo volveré a perder.

Y me callo al saber
que habrá que detener
manufactura de versos
tráfico de sentimientos
en otro papel
pero no puedo parar
porque sé
lo sé
que el ritmo y la rima
nada tienen que hacer
si me pongo a sonreír
como una idiota a las tres
sin saber con quién.
Cuando seamos NIÑOS
lo podremos entender.


=)

sábado, 11 de febrero de 2012

Hacía mucho que no entrabas en mi blog.

Sequía creativa.
No hay recuerdos en piel para escribir
arrastrando palabras como voluntades
no hay dolor tan adentro para insistir
en captar la belleza absurda de las mitades.

No hay incertidumbre ni sonrisa a medias
y el día que la haya desharemos enredos vacíos
No hay calma, no me agarro, no hay histeria
sólo presencia, cariño y algo de hastío.

Ya no hay locura ni abismos salvajes que matan
ni giros concéntricos a gran velocidad en torno a
"Tienes que empezar a entender lo que ahora se acaba"
Pueden ser esas mañanas nuestras o un poema, ah ...

Ni fuego ni llama ni quién la prenda,
ni combustible en vena.
Ni suelo ni cieno ni barro muerto
diremos: caso resuelto.
Ni final ni encuentros ni casualidades
yo recordaba perfectamente esos andares.
Ni flequillos, ni cigarros ni gestos que no
que me
quedo callada unos segundos y se acabó.


Que nos hacemos héroes de papel y sábanas, luego el temor está en la carne.

martes, 7 de febrero de 2012

Corrientes otoñales depuradas

Arena, sudor, cristales, fósiles,
camino.

En esta playa no hay más que restos.
Todos muertos.

Y tú andando entre cuerpos tiernos
sin rozarlos y sin quererlos.

No arañan, no muerden, no se adentran
con la lengua por delante
y la vida por detrás.

No les vence el miedo, porque no se enfrentan.

No pierden tampoco, pero en la hipocresía han olvidado
la textura de las ilusiones.

Rotas o enteras, siguen siendo suficientes.
Viven del futuro y alimentan el presente, ¿qué más quieres?

No sé, cumplirlo todo. Para no vaciarme en palabras y no mirar hacia dentro y verlo:
otra vez color rojo.

Tú lo sabes, el secreto está en el engaño y la solución en el cariño.

Seguimos en la misma playa.
Seguimos reconstruyendo la barquita que arrastró la última ola.
Nos fuimos un poco con ella,
y nunca romperá de la misma manera.
Por eso miramos cómo se mueve, es sólo CURIOSIDAD.

-Los principios son irrepetibles y por eso duelen más que los finales.

Seguimos en la misma playa.
La noche se descalza está agotada.

El viento envuelve y congela,
ensordece y disminuye
la nostalgia de cualquiera
que se siente frente al mar.

Y en cada ola que se parte
VAMOS A DARLO TODO
en cada espuma que se forme
VAMOS A ALIMENTARNOS DE SAL
en cada espigón que se acabe
VAMOS A SALTAR.


Y ahora habría que saltar.

sábado, 4 de febrero de 2012

Consejos a una futura desconocida.

Estaba M. sentada en una terraza enfrente de la playa. El café amenazado por la sombrilla, instigada a temblar sin parar por el viento (los que son de aquí saben decirte si es levante o poniente), y M. buscando en su bolsillo dos euros y un mechero para fumar.

Sentada en una terraza, ánimo calmado. Hay días en los que te puedes poner triste sin motivo, y entonces, a lo mejor pensando en Cioran, te pones a buscar esa tristeza, como si estuviera escondida en el borroso dibujo de los años e, imperceptiblemente, hubiera ido aflorando a cada desilusión evidente. Si un día la esquina de tu calle torciera hacia el lado contrario, empezarías a ser consciente de la esquina de tu calle. Hasta que llega ese día, el giro se hace casi con los ojos cerrados. Es al abrir los ojos cuando cambia el panorama, y es al cambiar el panorama cuando nos da por abrirlos.

Antes de pagar el café, por qué no, una última mirada a la morena mosqueada de la mesa del lado. Tiene el típico gesto de las personas que no saben enfadarse y, al intentarlo, resultan aún más deseables. Quizá le diga algo...


No sé tal vez, un no me decepciones.
No construyas con miedo lo que destruirás con valentía.
No tengas dudas si ahora mismo lo que puedes dar son garantías.
Pero tampoco te dediques a repartir promesas como si no nos sobraran a todos.
Eso sí, "si vas a pecar que sea de inocente, de callar con un beso lo evidente".
Si vas a despertarte mañana a mi lado en la cama de tu pisito andaluz, no me abraces, no me busques, pero, sobre todo, no me encuentres. No es tan horrible acercarte a la cintura que, encima de ti, se ondulaba la noche anterior. Pero no besos al oído no susurros al cuello y no piernas enredadas.

No sé, tal vez, un no me digas siempre ni mañana.
No te entregues, no te quedes atontada, no seas tan dura que al final descubra que no eras más que despistada.
Que no parezca que tus silencios son premeditados, que no parezca que tus palabras son aleatorias y desinteresadas. Y si el interés te está llenando, con una sonrisa me basta.
Tampoco vayas a pensar que todos estos consejos vienen de una voluntad unificada. La misma que abraza, se aleja. La misma que dice nunca más, piensa siempre un poco menos. La misma libertad que está chillando en esta terraza, nos pone un silencio en los pasos y nos conduce, brillantes, hasta la playa.
La misma Luna que te advierte que dejes de mirarla está empezando a desnudarse y está bailando en horas malas. Horas de la madrugada.

Por eso te diría, para que no huyeras pero para que tampoco me besaras, te diría:

-"¿Nos tomamos algo antes de que me vaya?"
Sonrisita, teléfono, y a casa.

Ya tendré tiempo muerto para dedicarte parrafadas baratas. Por ahora me contento con este futuro repleto de matices desenfocados

cualquier noche o mañana después de NOCHE

ya veré si tus manos me alejan o me apartan, ya veré
si escribo
o te echo en falta.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ola saturniana

No puedo pensar con este viento.
No tengo materia ni sueños.
¿Con qué construyo los versos?

No quiero rescatar horas con veneno.
No quiero alargar noches con los ojos abiertos.
¿Quién podría amar a un desierto?

No puedo abrir la caja ni borrar palabras recientes.
Estoy colgando sujeta por dos hilos: en cualquier momento prenden.
Estoy soñando, muy lejos del frío: en cualquier momento me encienden.




Quiero que vuelvan las noches de insectos.
Así encuentro hilos para mis enredos
y después los deshago en forma de besos.

Quiero veneno, y lo persigo en las horas más tensas.
Para dormir algún día necesitaremos unas cuantas noches en vela.
¿Quién querría amar en silencio?

No podré ejecutar tabúes hasta que no deje de pensar en ellos.
No podré controlar una llama que empiece por mi frente y siga por mi cuello.
Se están tocando, y entonces no hace frío: el corazón se detiene en un momento.