Lookin' for!

jueves, 5 de enero de 2012

Lo que estamos destruyendo.

Cuando llevo mucho tiempo sin hacerlo empiezo a sentirme muy llena y amenaza con salir, en cualquier momento, de mi cuerpo.

Los minutos que podrían durar un abrir y cerrar de ojos a veces parecen días congelados y envasados al vacío de los silencios. Cuando una noche no sale bien, nunca es problema de la noche. Siempre es culpa del Sol, que interrumpe el desarrollo
anormal de los acontecimientos. Esto lo hablaba con un amigo hoy tomando unas cañas, claro, porque es verdad.

Si se te están haciendo largos los minutos...mal vamos. Si tu mente da rodeos en torno a un tema que supuestamente no te importa...atácalo. Si realmente te mueres, te mueres, y si no te sientes muy pequeñita...un gran salto no es nada que un gran abrazo no pueda amortiguar.

Cuando llevo mucho tiempo sin hacerlo, Enero, Saturno o cualquier mes empiezan a perder días y anillos y sus nombres a sonar huecos -como el pecho a veces al toser, una caja de astillas rotas- y yo empiezo a perder motivos -ni siquiera encuentro suficientes para hacer confesiones de última hora.

Así se acerca, se aleja, esta perspectiva de una historia nueva. Sin borrones, sin cuentas ni laberintos, porque perderse no es una opción en un camino que ni siquiera está definido. Historia que todos vamos definiendo mientras contemplamos el combate fiero entre "No volveré a hacerlo" y "Te echo de menos".

Esto lo escribía porque, como algunas noches no sin cierta nostalgia recordadas, había momentos en los que tanta palabra, tanto derroche de energía en una nada clavada, me sabían a nada. Y pensaba. Pensaba un poco a veces que tanta falta de acción y comienzos iba a terminar hasta con la escritura de los -contados- errores y aciertos.

Cuando llevo mucho tiempo, redactarlo me consuela y pensarlo (ya para mañana) ayuda a que llegue el sueño. Pero igual me llena y me colma a veces demasiado y si siento que voy a explotar, por qué no, en una suerte de terrorismo idiota, aviso a los implicados. En una especia de lucidez absorta, puedo mirar durante horas la misma llama prendiendo lentamente el veneno y después la mezcla siempre anuncia un final si no bueno, por lo menos sincero. ¿Sincero con quién? Querrás decir...

Como es natural, cuando llevas mucho tiempo, se expresa en pequeñas cantidades, a veces mal, a veces fuera de lugar y otras muchas siendo, naturalmente, inoportuna. Por eso es mejor decir: estoy borracha, o podría estarlo, algo triste, excitada, y habitualmente sonriente. Si me levanto todas las mañanas y lo primero que veo es otra oportunidad de hacerlo.

Vamos a empezar de nuevo.

Con esta conversación, donde la dejamos. Yo iba a tomarme algo...y me han liado.

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