Lookin' for!

martes, 31 de enero de 2012

¿Romperás?

Llama,
que ya me has encendido.

Sol,
deja de des-colocarme.

Nada,
y otra vez empezaré de catorce porque
de cero no podría partir.

Cuelga,
que me cansé hace mucho tiempo.
Antes incluso de empezar a sentir algo.

Y esta melodía progresiva va subiendo de tono y de suspense. Cuando llega al desenlace entra la batería y el ritmo al menos le da un poco de calma a los agudos. No sé si preferiría escuchar la progresión hasta el final. Después no sabría qué hacer con una canción tan increíble y casi es mejor así, es más perfecto cuando no es perfecto del todo, cuando se han perdido tantos matices que habrá que recuperarlos, en otras manos y otras tardes. ¿No nos gusta así? Ya sé lo que es un salvavidas, una pequeña tabla de madera o de piel y calor; te agarras, aguantas lo que dure una mentira y cuando ya no hay más remedio, cuando hay que sentarse escucharse y decir: me niego a sacarte de mi vida, ese momento es muy valiente muy temido y muy final. ¿Y después qué? Después ROMPERÁS.

sábado, 28 de enero de 2012

critical

- Es muy temprano, para que te pongas a hacer el desayuno. Ven y cuéntame qué hiciste anoche. Ayer no me quedó claro.

- Es muy tarde, para que me pidas tantos favores. El desayuno nos ayuda a recuperar esas fuerzas que perdimos en incendio. Me refiero a aquellos que se acaban cuando se termina el combustible etílico. Ponte unas zapatillas y cógete un metro prudente.




- Es muy rápido para que me mires de esa manera. Podría volverme a mi vida ya y me ahorraría un montón de dinero, de tiempo y de palabras.

- Es muy lento. ¿Pensabas que sería tan perfecto? Vamos a juntar miedos, y saliva, vamos a huir con los ojos cerrados. Vamos a hacernos preguntas que estamos deseando responder, vamos a organizar un teatro - tan grande- de recuerdos y aprendizajes sutiles que van a temblar las gradas, abarrotadas de los más críticos espectadores: nuestras dudas.
No sé me da mal hablar en segundo lugar. Porque espero que tú hayas sido la primera.

-Cállate,

Estos últimos días

¿Qué no cambió y debió cambiar?
¿y qué cambió y no debió hacerlo?

He intentado convencerte
un millón de veces, pero siempre
eres tú quien me convence.

Esos días acabaron.
Estaba equivocado y las palabras
sólo pueden hacer daño.

Cuando era mejor tocar tu piel,
cuando era mejor estar los dos.
Algunos detalles que olvidé
y alguna frase que dolió
entre tú y yo.

jueves, 26 de enero de 2012

3, 2, 2...¡Acción!

Caminas descalza por esta playa porque está llena de sal y piedras -preciosas, afiladas y peligrosas. Si las rozas de un bote llegarás a observar de cerca esa Luna que tanto ensalzas.

Andas despacio por esta calle porque está llena de gente -que van a empujarte y a tratar tu cuerpo como si no fuera tuyo, como si fuera, eso que utilizas de impedimento entre tus inseguridades -y el resto.

Sonríes a medias siempre que puedes porque el mundo está lleno de inútiles que te borrarán la sonrisa si no saben amarla. Porque está lleno de miradas (no tantas) que, como espejos, te harán sentir en casa. Quizá en unos meses, años, varias vidas, sean opacas; entonces vas a retroceder sin calor y sin brillo y vas a ser salvada por quien estuvo detrás y, sin hacer ruido, te sujetó mientras caías de espaldas.

Sientes todo hasta el final porque sabes que duele cuando llega, pero que en ese instante todo empieza. Bestia del instante, deja de sentir a medias.

Calma, que ni siquiera ha llegado la tormenta y vas a necesitar fuerzas.

Piensa, si tiene o tuvo alguna proporción todo este desgaste de días hinchados con las sobras de una ilusión muerta. ¿Por qué no te renuevas?



"Paseando, como una tarde de Julio, pero con frío y tronando".

lunes, 23 de enero de 2012

Si se pone, incandescente.

"Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."




El libro de los abrazos -Eduardo Galeano

viernes, 20 de enero de 2012

Pequeña.

Sabes que siempre vas a cuidar de sus descuidos.
Que no necesitas el día a día para que su ausencia se haga presente en lo que importa y en lo que ni siquiera entiendes.
Sabes que siempre es como cuidar de una niña.
Lo sabes y aún así te atreves a comportarte como si tú también lo fueras. A dejarte arrastrar por unas olas que susurran y se estrellan contra la firme piedra de tu cariño. A coleccionar caracolas en una playa que las mareas de el verano han dejado llena de tesoros ( y de trampas).
Sabes que no es el momento significa te mereces que sea más perfecto. Pero sólo por ser tú. Sabes que esto también es una gran mentira y, aún así, te esfuerzas por encontrar alguna verdad.
Empiezas a pensar, si hiciste los deberes a tiempo, que tanta evasión y tanta risa, tanto contagio tanta prisa tanto miedo y tantas palabras son el reverso de la misma cicatriz no habrá una nueva ni es más importante por su orden cronológico pero hazte a la idea pequeña ilusa que espera abrir heridas por todo su cuerpo y así,
desde la perspectiva de un flechazo
reírse de aquel moratón
y subestimar este minúsculo arañazo.

La pérdida de plaquetas es inminente así que es mejor que sepas ya.
Heridas, sólo hay una. El resto de tu piel hará creer al resto que estás curada y quien quiera asomarse y comprender verá que, como todos ven, vivir no es más que caer y rodar o volver a caer. Desde ese primer paso ingenuo al cotidiano paso de la valentía.

jueves, 19 de enero de 2012

Nunca me entero de nada.

No se ponía a pensar más en el tema
porque no le picaba el corazón.
¿Cómo quieres que esta herida me duela,
que se abra en mi día a día y me comunique
que en verdad tenía razón?

Ni la tengo ni quiero tenerla sólo quiero
que, tal como decidas respirar,
me alegraré de verte hacerlo una vez más.

Es lo de ahora, es lo mismo de siempre,
es que aunque nada ha cambiado nada es igual.
Es que tal como decidas respirar, siempre me alegraré de verte coger aire.

Sólo me atacan directamente algunas decepciones, algunos pensamientos de vacío al ver que no era tan inteligente como yo pensaba, ni tan ingenua como quizá deseaba, que al final siempre termino en manos de una voluntad tan linda y peligrosa como la de un niño. Y como niña que soy ¡me salgo a la calle! ¡Puede que vaya dando saltos o tarareando con los cascos, cada vez más alto! Puede que me brillen los ojos mire al cielo mire de frente y soy consciente de que están brillando porque el horizonte es acuoso y los demás me devuelven la mirada como diciendo "¿Qué te pasa estás chalada? Hoy tienes un día increíble y ni siquiera se debe a nada. Pero ¿y mañana? Mañana se te cae un vaso y te pones a llorar. " No lo dicen ellos, lo digo yo a través de su mirada.

Pero qué más da, tengo todo y más de lo que quiero, no quiero tener ni los sueños y sin embargo, ahí están, aún los mantengo.
Pero no los sueños del futuro sino los de todas las noches, al reciclar la basura del día e imprimirla al día siguiente tamaño folio, con brillo o sin brillo, con tinta negra de tus líos o papel en blanco de mis mañanas sin fallo y sin laberinto (se cruce la mirada que se cruce, la sonrisa no es un secreto sino un instinto).



Con todas las claves para hacerlo bien la próxima vez y todas las maneras posibles de acabar escribiendo, como siempre, en términos de error comprensible.
Pues en realidad nunca me entero de nada.

miércoles, 18 de enero de 2012

No- Albert Plá

No a la transmigración en otra especie.
No a la post vida, ni en el cielo ni en el infierno.
No a que me absorba cualquier divinidad.

No a un más allá, ni aun siendo el paraíso
reservado a los islamitas, con beldades
que un libro garantiza siempre vírgenes.

Porque esos son los juegos para ingenuos
en que mi agnosticismo nunca apuesta.
Mi envite es al no ser. A lo seguro.

Rechaza otro existir, tras consumida
mi ración de este guiso indigerible.
Otra vez, no. Una vez ya es demasiado

martes, 17 de enero de 2012

¿Ahora estás mejor, verdad?

¡Escuchen!
¿Si las estrellas se encienden,
quiere decir que a alguien les hace falta,
quiere decir que alguien quiere que existan,
quiere decir que alguien escupe esas perlas?

Alguien, esforzándose,
entre nubes de polvo cotidiano,
temiendo llegar tarde,
corre hasta llegar hasta Dios,
y llora,
le besa la mano nudosa,
implora,
exige una estrella,
jura,
no soportará un cielo sin estrellas,
luego anda inquieto,
pero tranquilo en apariencia,
le dice a alguien:
"¿Ahora estás mejor, verdad?
¿Dime, tienes miedo?"
¡Escuchen!
¿Si las estrellas se encienden,
quiere decir que a alguien les hace falta,
quiere decir que son necesarias,
quiere decir que es indispensable,
que todas las noches,
sobre cada techo,
se encienda aunque más no sea una estrella?



Maiakovski

lunes, 16 de enero de 2012

Casicierto;

Antes de tocar el cielo con la punta de los dedos
debes tocar con ellos
tus labios.

Despacio, agrietados.
Piensa en las bocas que han besado.
Piensa en la primera y la última
como extremos de un verso inacabado.

El eterno retorno funciona
como funcionan el pasado y el miedo.
Si les encuentras un sentido
se quedan contigo.
Si decides que no lo tienen
se quedan y se esconden
bajo formas inexplicables.

Música, actos, vacío.
Despertarse a las nueve de la mañana
un domingo
ponerse a recoger el cuarto
sin resaca, sin comida y sin frío.

Empezar a recordar,
otorgar a ciertos momentos
el encanto de lo perdido.

Empiezo a sospechar
a oír las mismas pistas
y ahora saben las madrugadas
que mi inquietud las hará infinitas.

Al menos eso, la noche
es digna de ser aplaudida.
La noche en que mi pecho reviente
la ovación será distinta.

La noche que esté fuera de aquí
y que empiece a decir verdades acerca de mí
cansada como en noches de hospital.
Ser inconstante me hará permanecer
abrazada a lo imposible, también a ti.
(Lo que vi, desde un precipicio
era igual que un principio
y me gustaba porque parecía un final).

Qué momentos más absurdos
para acabar abriendo cajas,
para ponerse hasta las tetas,
para interpretar párrafos mudos,
para hundir el dedo
en cualquier llaga,
para llevar cuadernos turbios
en una maleta.

Para llamarte un día y decirte:
"aún me acuerdo de tus tonterías".
para no morirme de ganas sin decirte:
"esta vez aguantarás mi caída".

Para qué voy a preguntarte las razones
si ni tú misma las entiendes
para qué voy a explicarte,
como en un cuento
todo esto que siento,
si ocurrirá como con todas las flores;
cuando llegue el próximo invierno
sin quererlo, conseguiré transformarme
y tú y tus besos, seguro, seréis de otros colores.

Para qué expresar de forma frágil
sin mirarte, cara a cara -algunas miradas me dejan destapada-
lo que aquí ya ves, una basura
de poema y de intuición,
lo que ya lees, unas palabras
de insomnio
y frustración.


f

viernes, 13 de enero de 2012

La estación seca.

Dentro de nada van a pintarse las calles con la alegría derretida del Sol en forma de ilusiones y horizontes de textura acuosa. Van a teñirse las paredes de esa luz anaranjada que nos gusta más incluso que un amanecer, porque cuando la tarde cae empieza la noche y la noche nos calma. Empezarán a empaparse los párrafos de invierno mal curado y de primavera tardía, y, si empiezo a perderme en ellos, puedo también perder el sur.

Porque no nos alimentamos de lo que vemos, también oiremos muchas cosas, y muy diferentes. Vamos a notar cómo cada esquina de casi cualquier calle se llena de conversaciones dulces, de manos que se rozan y ojos que no se atreven a mirarse, de empujones, de abrazos, de lágrimas...En fin, de lo mismo que escuchamos en la estación del letargo, pero con una duración infinita. La duración infinita de la Luna, de las palabras, del bostezo de las estrellas, de las preguntas que nunca hacemos porque un sí en el aire es mejor que un no en la tierra. De unos pequeños ojos con matices que recordamos a la perfección, pero si hablamos de sonidos...las calles podrían llenarse con tu voz rota y desganada, puede que algo borracha, gritándole a otra: "¡No lo sé!" Y, como no lo sabes, mejor que te calles.

Vista, oído...recuerdos nítidos, desde luego. Pero las manos que se rozan no son ajenas, son las tuyas y las mías. Y cuando se pinten las calles y se hable en las esquinas, podremos, si prestamos atención, conocer el tacto de lo que siempre se acaba. La tazá de café, los días en la playa, la sexta cerveza, los pelos en la ducha, las llamadas equivocadas, la cabeza dando vueltas, la sonrisa enredada que sólo muestras cuando te sientes acabada. Vaya senda de perdedoras. Pero algo hemos ganado, por el camino, o al menos algo hemos tocado con la yema de los dedos. No es el cielo, pero es tu pelo, por ejemplo. No es el fin del mundo, tampoco, pero a veces parece todo tan absurdo. O tan normal, lo cual podría ser peor. En cualquier caso, el tacto que nunca se va, ni durante el hielo, ni al llegar el bostezo estival: la que siempre nos acompaña, la que nos recuerda quiénes somos, la que estructura nuestros recuerdos y les otorga el significado del verso que mande en ese momento, la que nos hace capaces de lo mejor -el vicio- y de lo peor -el vicio sin sentido. ¿Alguna vez lo tuvo? La nostalgia en verano, también es posible.

Hablar del gusto ya sería caer en precipicios de la imaginación del peligro. Incluso esta marca de cigarrillos puede poner en marcha la mecánica del corazón, y podría pasarle a cualquiera.

Por eso hablemos del último sentido. A veces, por las noches, cuando soñamos despiertos y la almohada comete el acto suicida del vacío, ocurre que perdemos este sentido. Otras veces es un sabor el que destruye todo el orden de la conciencia: dónde estoy, quién soy, qué hago aquí con esta, cómo narices acaba repitiéndose todo. Nos reímos porque

el equilibrio es de mentira
y el sabor es de verdad.
Y como nos creemos muy listos equivocamos los términos.

jueves, 12 de enero de 2012

¿Valiente?

No digo lo que digo,
hago lo que no hago,
al revés, al revés, porque
ser valiente no es sólo cuestión de suerte.

domingo, 8 de enero de 2012

El dulce final de la curiosidad.

Me gustaría ir hasta el final, al forzar la máquina.
Aprender mientras conozco uno de los caminos posibles.
Llegar, respirar y decir: "este es el lugar"
y quizá el momento de lanzar
al vacío todos los matices que no viste.

Me gustaría ir hasta el final, iniciativa,
¿me vas a acompañar?

Al forzar la máquina podemos ver
que no era mecánica y quizá
poder empezar a cuidar
sus imperfecciones y sus desajustes.
Ella siempre me va a acompañar.

viernes, 6 de enero de 2012

Cumpleaños total.




No será peor de lo que era, no será peor. Seguro que es mejor.



Mo to
cicletas.

Va ca cio
nes.

O
to ño.


Y aunque juré que nunca más, voy a hacer una fiesta por mi cumpleaños.
Porque este Enero no sea un espejo de cristales rotos, y la misma sonrisa de idiota mientras miraba el humo ascendiendo, la mano escribiendo, y un segundo de reposo, para soltar el boli, primero el cenicero.
Por qué por lo que queráis. Por los momentos de llama y hielo de la noche de vicios enlazados de una persona joven y perezosa. Perezosa de alimentar sueños con algo real, algo de lo que pueda decirse: no eres nada de lo que pueda esperar un efecto deseado. Eres, como todo lo que entra en una vida, un descubrimiento sorprendente si no fuera porque el final, que bien podría parecer un entreacto, se lleva siempre el mejor aplauso.
Por algunas otras cosas, aunque no demasiadas. Que siga habiendo días buenos y días malos, por favor. Que el futuro no charle en exceso durante el murmullo anterior al sueño, que las palabras no se repitan tanto ni con tan poco acierto, que lo que se prometa, se cumpla en la medida de lo imposible, y no son deseos lo que estoy pidiendo sino respuestas.

Que os montéis una fiesta de cumpleaños y os pongáis una más, aunque sea.

¡Feliz año!

jueves, 5 de enero de 2012

Lo que estamos destruyendo.

Cuando llevo mucho tiempo sin hacerlo empiezo a sentirme muy llena y amenaza con salir, en cualquier momento, de mi cuerpo.

Los minutos que podrían durar un abrir y cerrar de ojos a veces parecen días congelados y envasados al vacío de los silencios. Cuando una noche no sale bien, nunca es problema de la noche. Siempre es culpa del Sol, que interrumpe el desarrollo
anormal de los acontecimientos. Esto lo hablaba con un amigo hoy tomando unas cañas, claro, porque es verdad.

Si se te están haciendo largos los minutos...mal vamos. Si tu mente da rodeos en torno a un tema que supuestamente no te importa...atácalo. Si realmente te mueres, te mueres, y si no te sientes muy pequeñita...un gran salto no es nada que un gran abrazo no pueda amortiguar.

Cuando llevo mucho tiempo sin hacerlo, Enero, Saturno o cualquier mes empiezan a perder días y anillos y sus nombres a sonar huecos -como el pecho a veces al toser, una caja de astillas rotas- y yo empiezo a perder motivos -ni siquiera encuentro suficientes para hacer confesiones de última hora.

Así se acerca, se aleja, esta perspectiva de una historia nueva. Sin borrones, sin cuentas ni laberintos, porque perderse no es una opción en un camino que ni siquiera está definido. Historia que todos vamos definiendo mientras contemplamos el combate fiero entre "No volveré a hacerlo" y "Te echo de menos".

Esto lo escribía porque, como algunas noches no sin cierta nostalgia recordadas, había momentos en los que tanta palabra, tanto derroche de energía en una nada clavada, me sabían a nada. Y pensaba. Pensaba un poco a veces que tanta falta de acción y comienzos iba a terminar hasta con la escritura de los -contados- errores y aciertos.

Cuando llevo mucho tiempo, redactarlo me consuela y pensarlo (ya para mañana) ayuda a que llegue el sueño. Pero igual me llena y me colma a veces demasiado y si siento que voy a explotar, por qué no, en una suerte de terrorismo idiota, aviso a los implicados. En una especia de lucidez absorta, puedo mirar durante horas la misma llama prendiendo lentamente el veneno y después la mezcla siempre anuncia un final si no bueno, por lo menos sincero. ¿Sincero con quién? Querrás decir...

Como es natural, cuando llevas mucho tiempo, se expresa en pequeñas cantidades, a veces mal, a veces fuera de lugar y otras muchas siendo, naturalmente, inoportuna. Por eso es mejor decir: estoy borracha, o podría estarlo, algo triste, excitada, y habitualmente sonriente. Si me levanto todas las mañanas y lo primero que veo es otra oportunidad de hacerlo.

Vamos a empezar de nuevo.

Con esta conversación, donde la dejamos. Yo iba a tomarme algo...y me han liado.

miércoles, 4 de enero de 2012

Un baño con su cuerpo.





Se sitúa detrás de él y se desliza, hasta que su espalda se adapta a la curva de la bañera.
Lo envuelve con las piernas y está abrazándolo con lo único que podría ponerle en movimiento.

Esta huida es imposible, entre pompas de jabón.

Lo rodea y siente, más abajo
lo que no puede expresar en versos
el cosquilleo de los latidos,
hunde la boca en su cuello
y sopla algo en su oído:
¿crees que hemos aprendido?

El resto del baño no agita el agua.
Agita sus almas curvadas.
Pero cuando termine el baño
parecerá todo mentira
y volverá la rabia

y la risa
el chapoteo
la calma
el cigarro
la sonrisa
-de locura-
la mirada

la pregunta
el beso
la respuesta
sin palabras.

El silencio.

El baño.

La pregunta,
y la escapada.

La renuncia. Ella sabe que nada ha aprendido. Se quitó la ropa, sueña con ver el mar.