Lookin' for!

lunes, 31 de diciembre de 2012

Fucó








Como conocía la irrealidad
buscaba otra persona verbal
en la que expresarse.

Como conocía la irrealidad
buscaba otros huesos empapados
en una vieja historia de lluvia y caderas.

Como había acariciado su espalda de colores,
podían no volver a verse nunca,
pero ese amanecer
principios básicos de astronomía
solo pertenecía a la inoportunidad
y a nadie más.

Qué felicidad más alta y ruidosa,
finales básicos de geografía,
la tabla de opuestos presocrática me tranquiliza,
me ayuda a contar historias sin perderme
y te convierte en una curva inabarcable,
un número impar e infinito
un hombre oscuro que al sonreír se convierte
en una mujer llena de luz que al caer el sol es
un hombre de grandes manos que me adormece.

Voy a convertirte en tantos símbolos
que acabarás habitando una heterotopía,
y a las afueras de esta ciudad derruida
construiremos un templo a los muertos
y a un intento demasiado ingenuo de vivir.




domingo, 30 de diciembre de 2012

Autopía




La impotencia no da ni para escribir cuatro líneas
el fin de año no da ni para pasar media página
el final absurdo final empezó en septiembre
la botella era la misma y dormir contigo en la playa dormir contigo en un hotel dormir contigo en la cama
fue una pasada fue lo mismo de siempre fue inolvidable fuimos las mismas extrañas

y transmití a todo lo que estaba cerca
mi atracción fatal hacia la eternidad.

Dejaré de hacerlo, sí prometido, con musas ajenas
pero mientras tanto la urgencia clama, la piel se tiñe de rojo,
el calor asciende por las orejas y la circulación se detiene solo con los dientes,
claro que puedes dormir aquí pero deberías tocarme así.

De verdad que la utopía es imposible,
estar fuera de mí misma
reventarme el cuerpo a transformaciones,
para huir de la sede de todo lo que susede,
¿y entonces qué?
de verdad que la a-topía es inalcanzable,
por eso prefiero estar dentro contigo
que aquí
sola
conmigo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Laura Casielles







Quizá ni el tomate es tan puro
ni el tabaco tan mortal como comentan.
Me caen bien los extraños, me siento segura
en los países muy desordenados.
Protegerse está bien, pero a veces confiar
es mejor revulsivo para una vida larga.
Ni es cierto que no importe lo de lejos, ni es cierto
que no haya sitio en el mundo
para la literatura.
Pero la publicidad nunca es poesía.
Confío en mi cuerpo
más que en buena parte de los médicos,
y algunas drogas nos ayudan a dormir.
El amor existe.
Abrazarse a muchos cuerpos no es sinónimo de calma,
no hacerlo tampoco ayuda demasiado.
He tenido jefes que eran mis amigos
y compañeros que no.
El sentido común falla a menudo.
Si te cuidas demasiado, entonces eres presa fácil.
Los juicios no marcan la línea que separa el bien y el mal,
no marcan casi nada.
La verdad no tiene un solo nombre.
Cinco manzanas al día
son demasiadas manzanas.

Y la palabra es
como un juego de niños:
cuando llega a tus manos hay que abrazarla fuerte
y escaparse corriendo del enemigo.
Y,  luego, lanzarla a quien sepa
guardarla mejor.
A quien corra más.


Laura Casielles

Jazz, jazz, jazz




P entró en el pub y no pudo evitar que su mirada se dirigiera inmediatamente hacia la chica sentada al fondo, con la cerveza apoyada en el piano y los dedos marcando el ritmo en su preciosa tapa lustrada. Quien dice chica diría mujer, pues sus ojos revelaban mucho más que las calles de la ciudad que había ignorado para ir a sentarse a ese recóndito bar. Ella tenía que ser M, y eso es lo más importante que sabría nunca acerca suyo. El piano iba regalando su melodía ascendente y transportaba a todos, sin excepción, a latitudes más altas que las de la simple ebriedad. Sus ojos se humedecían, sus piernas se enredaban, los vasos se vaciaban y en ese momento solo había un alma completamente solitaria; era M sentada al piano. Pero P había recorrido toda la ciudad durante días y noches enteros, buscando algo que no sabía cómo denominar (lo cual resultaba paradójico), buscando un estado que el lenguaje no puede proporcionar. Lo buscó entre todo lo que otras personas habían dicho antes, lo buscó entre aviones y aeropuertos, entre sus cuadernos y anotaciones, entre el cariño hueco y desgajado que se desliza en los portales a las cinco de la mañana.
Tenía tantas preguntas que hacerle, que no sabía por donde empezar y, de hecho, no pudo formular ninguna en cuanto empezaron a hablar, porque las respuestas se sucedían solas sin necesidad de encerrarse en la cajita de un concepto. Jazz, jazz, jazz...P recordaba haber leído eso en alguna parte, y haber pensado que, aunque no lo entendía muy bien, era algo importante, primordial. Primordial es la mejor palabra porque esa sustancia extraña de la que están hechos los sentimientos era la única que podía ponernos en común, sentarnos alrededor de un "oscuro fuego central olvidado", reunirse con M junto al piano y tomar el brebaje que purificaría su espíritu y alejaría a los tejedores de historias dolorosas. A los chacales nocturnos que lanzan dentelladas a la Luna y ríen mientras ven cómo nuestro espíritu se desgarra por alcanzar las estrellas y encontrar en ellas la misma melodía que salva a los terrestres. Jazz, jazz, jazz, no sabía lo que era, pero es seguro que se parecía a lo que desprendían los gestos que hacía M con la boca, la sonrisa inclinada de aquella que, aunque no lo sabe todo, sabe lo más importante: el instante es un punzón imperceptible que se clava directamente en el núcleo de nuestras pérdidas y nos da la oportunidad de volver a respirar. Sí, pese a que M estaba a punto de dejarla sin respiración, P estaba aprendiendo a respirar de nuevo junto a ella. La conversación era irrelevante, el tema era el mismo de siempre, y lo único real eran los brazos invisibles que P tendía en torno a ella, intentando apresar su esencia sin trastocarla, tratando de entender el milagro de su voz redentora,...M decía palabras que nunca había oído, hablaba en un lenguaje nuevo que en parte solucionaba muchos problemas de su teoría (mala teoría por no ser llevada a la práctica), y absolutamente completaba sus imperfecciones más obsesivas, aquellas que provenían de un estúpido afán de perfección. Jazz, jazz, jazz, a la mañana siguiente, con la boca empapada en versos y alcohol, P no podía pensar en nada más. Había amanecido sola, se había asomado debajo de la cama pensando que quizá estaban jugando, jugando a no volver a verse las caras, pero no, M se había ido y todo lo que quedaba de ella, si es que era suyo, era un poema sobre la mesilla de noche. Un poema indescriptible, no podré reproducirlo debido a la antigüedad de esta historia, a sus múltiples versiones, un poema en el que sus elementos constitutivos se mezclaron, esta vez, en la proporción perfecta, y se separaron para volver a encontrarse, excepcionalmente, quizá al fondo de un bar de ensueño.






Poema = Palabra + Música

A todas esas teorías que







Por todas esas teorías que dicen
que la creación es inconcebible
en un estado de indiferencia.
A quien enunció la relatividad del tiempo
(seguro que fue un escritor antes que un científico)
le debo más de mil reproches
y alguna que otra corriente de conciencia.
Por todas esas teorías que dicen
que quien nada espera recibe algo mejor,
pero que no explican cómo saber
cuando dejar de buscar.
Por todas esas teorías maravillosas:
"ha contactado con el buzón de..."

Dicen que elija entre la belleza
o la calma.
Dicen:
no te pierdas entre sus posibilidades
sin agotar primero las tuyas,
no te asomes a la puerta del bar otra vez
si sabes que todos se han ido
a soñar con lo que está por volver,
no vivas en negativo revelando sin color
las imágenes de un paisaje epidérmico,
no busques respuestas en acordes desgarrados
ni camines sin deseo por el desierto de las ideas.

Nos han convecido tantas veces,
mente por un lado, corazón por el otro,
que mi diminuta inteligencia no alcanza a explicar
el sentido de una alucinación deslumbrante
y mi turbio cardiosistema no puede asimilar
el sentido de las desapariciones ya habituales.
Siempre vuelve a sorprender,
siempre volveré a indagar, un poco más,
en sus ojos y en su piel,
y antes de que se vaya, porque se irá,
no haré ninguna cuestión solo observaré, asombrada,
y me dirá: "¿qué miras con esa cara?"
Una sonrisa que ya declina será toda mi sentencia.

Así que ya sabes, si no te miro sonriendo,
y si no me quedo callada devorándote
en un gesto de certera melancolía,
todas las respuestas están ya dadas,
y tu paso por este camino que me desborda
durará lo que dure esa noche que nos une
y nos separa.











Obra: "Payasos metafísicos". Vito Campanella

lunes, 24 de diciembre de 2012

Inconclusiones IV









-¿Y cómo fue?

-Yo me senté delante de ti, charlábamos y solo nos deteníamos para beber, o solo bebíamos cuando se hacía el silencio. Llevabas ese jersey de lana tan abrazable y discutíamos de política pero era absurdo porque solo teníamos que mordernos. Exactamente, vinimos a eso, acabamos en esto. De repente me di cuenta de que todo era normal, algo fallaba. Era la dosis de normalidad que convierte en irreales las experiencias oníricas, todo encaja, ni un solo fallo de la maquinaria del mundo rescata mi atención. Te miro, sonrío y me entristezco, porque sé a ciencia cierta que las mentiras no existen, pero que hay algo muy parecido a ellas; los sueños, que tienen la consistencia de una belleza hecha jirones. Y pensando en los jirones sigo las puntadas de tu jersey, me detengo en tu boca, en tu forma de mirarme, en tu rodilla que se abre y se cierra acogiendo mis piernas. Ninguna de las personas que hay alrededor se entera de lo que está ocurriendo, y continúan la noche como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Y la noche está a punto de acabarse, y tú ya te has convertido en una colección de versos rotos que verán la luz cuando se apaguen tus gestos. Lo último que recuerdo fue, al amanecer, lanzarnos desde la terraza del hotel y aterrizar, en un salto mortal, en una estación de tren.

-Esa historia que cuentas, ¿es un poco increíble no?

-Puede ser pero la ficción, nos salva de la realidad.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Pequeña sonrisa de Amelie




Yo solo recuerdo verte girar frenéticamente
en ese anillo de color malva y polvo estelar,
Saturno brillaba por encima del fracaso.
Nunca más volví a sentirte dudar, pensar
acaso
que algo inusual había ocurrido.
Entonces te escapaste con la bici,
armaste tantos cigarrillos como ideas,
llegaste al lugar raro y destartalado
donde la inspiración te cubre de sentido.

Yo solo recuerdo acercarme por detrás.
Lo inevitable, verla escribiendo y aullando
versos al aire.
Ese arpegio conseguía callar
todo el ruido y la furia,
tenía que retomar aquella melodía si,
teníamos que desgastar sus dedos y su pasión,
tendríamos que volver a vernos cansadas;
solo así sabré si me quedan fuerzas
para romperme la cabeza otra vez más.

Yo solo quiero que me tiemblen las piernas,
que seas de esas
que nadie recomienda.

viernes, 21 de diciembre de 2012

ex-preso de noche y media


 




 
Bienvenida a mi mundo. Verás algunos monstruos por los pasillos, procura no asustarlos, se enamoran al primer suspiro.

Te dije.

Dime dónde has estado. Cuéntame en pétalos tu alegría.

Hazme reir.

Tengo cerveza, siéntate o quítate la ropa. Pero ponte cómoda.

No voy a dejar que te marches.

Hace demasiado frío como para dormir con ropa,

y esto es ya una guerra contra los pijamas.

Ok. Me dijiste como quien acepta un reto.

Sonriendo.

Mirándome la bragueta.

Así que nos hicimos de cosquillas

y de adioses, como si tuviéramos en propiedad la noche

y la poesía.

O alquilada mejor, porque nunca nos gustó ser dueños de nada.

Mucho menos de nadie.

Te pusiste a bailar desnuda para dejarme con la boca abierta. Y mucha sed.

Que era como me querías.

Y te acercaste como si fueras música.

Sobre mí.

Para que te tocara.

Como un dedo deslizándose con timidez e increcendo

por las teclas de una piano

de cola

o como un refugio de notas heridas en la cuerda floja

donde estábamos los dos.

Asfixiados y excitantes,

como el sudor y la rebeldía.

Nos reconocimos al recordarnos, o tal vez al revés,

nos emborrachamos y dejamos que la piel hablara su propio idioma

y nos contamos tantas cosas

y nos hicimos tantas otras que por la mañana

la humedad en el colchón era un mapa

con la palabra AHORA

como única ley de nuestro nuevo mundo.

Sudabas.

Y estabas preciosa.

Así que te lo volví a comer
a modo de desayuno.

martes, 18 de diciembre de 2012

La intención del deseo









Penetración desesparada al alba,
tu clítoris golpea mi lengua
porque diriges este juego,
aquí y ahora cuando gobiernan
mis deseos sumisos y ciegos.
Quiero absolutamente todo,
y al escribir se va se va
se va de las manos,
el cuerpo está limitado
por todos sus músculos potentes,
la flexibilidad de los placeres
alcanza lo que alcanzan
los tejidos y las mentes.
Por eso ahora querría
que no pensárais en nada más
que en la vulgaridad de la imaginación
cuando el sexo ha terminado,
que donde antes veía un símbolo
de la belleza que hay tras la muerte,
y buscaba morir, y morir un poco más
e ir más allá de tanta aniquilación
para conquistar lo único
que se pierde antes de tener un nombre,
ahora ve, en su espantosa naturalidad,
el mecanismo simple de lo erótico
ahora siente, en la resolución de su éxtasis,
la densidad insoportable que distingue
su espacio del de su amante,
ni tan siquiera eso;
el poder mental de la sangre
que deslogifica el torrente descriptivo de la vida cotidiana
y abre un nuevo ámbito para las creaciones.
Así creamos, en el cuerpo bello
(que por amor a la Belleza nos conviene amar) *
todas las significaciones que nos preparan y convierten
el latido en un compás intacto de eternidad.
Que, aunque pasen mil noches semejantes,
cada deseo se renueva en su intención
de seguir siendo inevitable y desbordante.




*El Banquete, Platón

El nacimiento de la transparencia







Tan pasiva y tan terca
la literatura se despunta en esquinas oscuras.
La ruina metafísica,
el cosquilleo de las pupilas
al subir hasta el horizonte, hacia
el alcance sublime de las hordas de indios a caballo,
que fabulosamente se dibujan
en las montañas de postales de La Alhambra.
La ropa aún no se ha secado,
el lenguaje hoy es el sexo,
y las palabras son labios descubiertos.
El espejo tras la papelera,
vida radical desechada,
performaciones del cuerpo mundanas

cuchillas relojes cámaras perfumes

permutaciones del alma
con carácter de cometa
efímero,

costillas rituales aortas pliegues.


Busca una entrega distinta,
le irrita tanto su permanencia.
Se ríe, y tiemblan las camas de hoteles
donde a los amantes les sobreviene
el orgasmo como un regalo inesperado.
Siempre es igual, y siempre hay una diosa
repleta y sobresaciada
que envía su excedente de placer
en dosis adecuadas
a las sensibilidades particulares.

Encuentra días que ya languidecen,
y siente nostalgia del futuro inmediato.
Este segundo: ya es una noche de promesas
que no volverá a vivirse,
ya es un cerrarse del universo,
un replegarse sobre el sentido todo
que ofrecen últimas miradas
conscientes desde el mentón de los cíclopes;
se saborean y se apartan
para soportar sin tantearlo
el material espacio que les separa,
el futuro escurridizo que les acecha,
el instante muerto que reina
sobre una palpitante genital tristeza,
yo me negué a quedarme dormida
para empaparme de su desaparición;
para ser, insoportablemente feliz,
satisfecha,
al contemplar una certeza cumplirse
antes siquiera de ser manifiesta,
tu consistencia onírica en el momento
en que la realidad entró violentamente
y destruyó al dios de la apariencia
dejando en su lugar
fusión con lo infinito,
pérdida del concepto,
mito y patria
en tu pecho.




A. Pizarnik



Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.




Alejandra Pizarnik

domingo, 16 de diciembre de 2012

Universo cartesiano (I.III)

Inconclusión III

en tu concepto de libertad
de pintar de blanco la habitación
desayunar acordes y labios
es cansado echar de menos
cuando aún no ha llegado el momento.

siento encontrar ya a esa persona con la que hablar tomando un café
de los días en los que tomábamos café
sin hablar de los días en los que tomábamos café...

sin habitar el subjuntivo
breves segundos de sujeción,
en los que el mundo descansa sin recordarnos
cíclicamente la paradoja de nuestros deseos;
la gravedad,
ley inexorable,
también atrae a nuestro núcleo
cuerpos desorbitantes
y cometas efímeros.

sábado, 15 de diciembre de 2012

A Diótima




 

Hiere el alba igual que siempre

las nocturnas risas heladas

y un poema se desliza

y una historia se acaba.

El mundo ya no puede ser contado

como antes cuando todo

acontecía sin ser retransmitido,

y los encuentros palpitaban

y mientras una conducía

la otra liaba un cigarrillo.

A veces conseguimos traer

la magia a nuestras costumbres,

y una noche, tan alterada y húmeda

pude clavar la vista en la eternidad,

y una mañana sin motivo

el alma solo quiere caminar.

Quiero tanto vuestras derrotas,

nutritivas baladas de abandono.

Quiero empaparme de luchas

perdidas conservan aún

el aroma intacto de la rabia,

rabia limpia y desbordada

que azota el ruido insoportable

de una mentira interiorizada.

Quiero mil noches a tu lado,

apartados de la fiesta-excusa,

conversando acerca del ácido

que desprenden nuestras metáforas,

desplegando un manto de silencios,

de tragos

de desgarros

aunando tantos fracasos para crear

la belleza de la semejanza.

La crueldad de la diferencia.

Un minuto sordo y las luces de navidad,

un recorrido entero y la vida vuelve a ser

lo mismo de siempre,

lo único de ahora;

verse a una misma como una mermelada

que lentamente cae por la corteza del árbol

que observa a las frutas en silencio,

recordatorio de su totalidad perdida,

que siente un placer infinito

en su textura escurridiza

y los cosquilleos de la madera astillada,

y siente también un dolor punzante

cuando la lluvia altera el transcurso

de su vida sinuosa,

siente también un vacío y busca

la dulzura de su creación

y las manos de su creadora.

Digo que cantemos




Enseño a huir de mí.
Pero ¿quién puede huir de mí?
A ti, quienquiera que seas, te perseguiré desde ahora,
y mis palabras te zumbarán en los oídos sin descanso,
hasta que las entiendas.

No digo estas cosas por un dólar,
ni para matar el tiempo hasta que llegue el barco.
Digo tu discurso y hablo con tu lengua que,
amarrada en tu boca, comienza en la mía a desatarse.
Y digo que nunca hablaré de la muerte y del amor
en un sitio cerrado,
y que sólo me entregaré a aquel o a aquella que vivan
conmigo al aire libre.

Si quieres entenderme, ven a las sierras y a las playas
abiertas.
La mosca que se posa en tu frente es ya una explicación;
y una gota de agua
y el movimiento de las olas...una clave.
La mandarria,
el remo
y el serrucho
secundan mis palabras.





Fragmento de "Canto a mí mismo", Walt Whitman



 
Y los niños larva de Scott Tuke
 
 

jueves, 13 de diciembre de 2012

Fauces




Yo quiero dejar de saber
para saber el fondo
y tocarlo con las yemas encendidas
y sentirlo de estrellas derramadas.

Podría dejar el deseo,
detenida en la espesura de Noviembre
un descanso y a beber como los lobos,
un recodo y a seguir
lanzando dentelladas a la Luna.

Podríamos hablar algo más suave
no tengo por qué marearme al verte,
ni perder el hambre,
o rechazar los psicoactivos
que estimulan el amor por la rutina.

¿A quién ayuda la intuición?

La tuve, me di la vuelta, y supe,
en forma de alegre impotencia
y estallido de vida en la certeza,
que nada ocurre por nada,
que el fauvismo de tu habitación
tiñe de malva tu sexo y tus miradas

que la belleza, amante del absurdo,
extrema,
siempre anuncia un principio que ya es final.


martes, 11 de diciembre de 2012

La noche

Los mostradores del cinc pasan por las cloacas,
la lluvia vuelve a ascender hasta la luna;
en la avenida una ventana nos revela una mujer desnuda.

En los odres de las sábanas hinchadas en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos crecen y se multiplican.
El rostro obtuso de los techos contempla los cuerpos extendidos.
Entre el suelo y los pavimentos la vida es una pitanza profunda.
Poeta, lo que te preocupa nada tiene que ver con la luna;
la lluvia es fresca, el vientre está bien.
Mira como se llenan los vasos en los mostradores de la tierra
la vida está vacía, la cabeza está lejos.
En alguna parte un poeta piensa.
No tenemos necesidad de la luna,
la cabeza es grande, el mundo está atestado.
En cada aposento el mundo tiembla,
la vida engendra algo que asciende hacia los techos.
Un mazo de cartas flota en el aire alrededor de los vasos;
humo de vinos, humo de vasos y de las pipas de la tarde.
En el ángulo oblicuo de los techos de todos los aposentos que tiemblan
se acumulan los humos marinos de los sueños mal construidos.
Porque aquí se cuestiona la Vida y el vientre del pensamiento;
las botellas chocan los cráneos de la asamblea aérea.
El Verbo brota del sueño como una flor
o como un vaso lleno de formas y de humos.
El vaso y el vientre chocan:
la vida es clara en los cráneos vitrificados.
El areópago ardiente de los poetas se congrega alrededor del tapete verde,
el vacío gira.
La vida pasa por el pensamiento del poeta melenudo.

 A. Artaud

lunes, 10 de diciembre de 2012

Tipo..ya sabes

Tirar pelos al váter es el único indicio de que el tiempo pasa en esta ciudad. Todo lo demás el juego de las luces, las escaleras imposibles, la literatura angustiosa de las alturas, el bar "qué puedo hacer", otra vez la música y el tacto, la hipocresía que destilamos en hinchadas bolsas de ropa, o marihuana, el silencio sordo que azota las sienes al contemplar el templo en ruinas, la nostalgia de un momento anterior-anterior a la palabra- en el que todos acudíamos al oscuro fuego central, ya olvidado ¿podemos hablar de la verdad sin caer en el ridículo? Acicalaos, bailad, reíd. Unas circunstancias demasiado grandes para unos deseos demasiado concretos. Mientras tanto, el pelo ha vuelto a acumularse en el desagüe.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Bataille en tu cama









El momento de la desnudez
me sobrevuela los días
como una tarea pendiente.
La presencia de tus miradas erguidas,
mejor aún,

erguidas en su presencia
las pupilas rosadas de tu cuerpo.

La dulzura de un instante de miedo atroz,
al respirar
y convertir el aire
en alimento natural de un sueño,
locura cálida que se alivia y se refresca
en dos bocas que sonríen al besar.

Guardan un secreto en el aliento,
y todo el mundo escribe sobre él.

El miedo es dulce solo si al instante siguiente es ya una mentira.

sábado, 1 de diciembre de 2012

diciembre

Acicalense. La ciudad tirita entre caminos perdidos y ruinas como las que acechaban los pensamientos de Larra. Las parejas se dejan morir a la altura de sus besos, de los miradores empedrados que reinan justo debajo del cielo que les limita. Algún gato, harto de tanta comida caliente y mantas embotadoras, se ha puesto a escribir en lugar de relamerse las heridas. La fotografía es imposible, porque se sirve de la luz y la luz es aquello que nunca se ve. Como ella, tu nítida presencia en esta tierra que es el olvido, se disuelve y te conduce a la consciencia insoportable de la reflexión de todo lo que llega y desaparece. Reflexión que distorsiona tu paso por la luminosidad de una mañana de piernas que refugian y cuellos para enredarse. Entonces ella se incorporó, y al contemplar al fin un sexo dormido y carente de intenciones, pudo hundir la cabeza en su recoveco favorito y esperar a que el miedo a Diciembre se calmara.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La creación poética








Siguiendo a Schiller, la creatividad como un estado de ánimo musical, una cierta pre-disposición. ¿Se escribe mejor, se crea mejor, cuanto más se hace? ¿Para qué sirve la poesía? La poesía como modo de habitar el mundo. ¿Debe ser el genio un ser sufriente y contradictorio por definición? ¿Es posible la creación de calidad o verdadera -creación poética- con premeditación y sentido común? ¿Tiene que ser el impulso poético algo irracional siempre, una enajenación? ¿Sigue siendo poeta el poeta después de crear? Poesía es dotar a lo cotidiano de un sentido extramundano. Poesía es que unas botas, una taza, puedan ser objeto de una reflexión. Pero después el poema suele ir más allá de eso, no se queda en el simple objeto sino que siempre alude a lo que asoma detrás, a una emoción asociada a su presencia o ausencia. Para ejercitar la imaginación es mejor no tener delante lo que se pretende dibujar con palabras, la ausencia fortalece la intensidad de las metáforas, entonces... La poesía es el vacío, habla acerca de lo oculto o lo irremisiblemente perdido. Pero después siempre temas recurrentes: ¿es posible ahora, después de las grandes líricas, escribir acerca del amor, la muerte, el paso del tiempo, la infancia, la nostalgia de un origen, el eterno retorno de lo mismo, sin caer en los tópicos de siempre, a pesar de dar los rodeos más ingeniosos jamás vistos? ¿En la poesía predomina la forma el contenido? Agotados los contenidos, llega el momento de jugar con las formas, llega (n) la(s) vanguardia(s). Casualmente, también ha llegado el absurdo. La poesía es- podría ser- la respuesta más sintética al sentimiento absurdo de la existencia. Las palabras son un residuo bello de un instante de silencio inevitable y auténtico. Son lo que queda tras el cuerpo y las batallas. Y no se trata de la lucha por la vida, sino precisamente de la lucha incansable por alcanzar esa pequeña muerte- real o alegórica- que vuelve poderosa hasta la condición más absurda y desesperanzada. El objetivo es sentirse vivo, y el poeta es aquel que habita precisamente para ello y descarga, cuando la realidad apremia y enrarece la tranquilidad de una privacidad rutinaria, todo el dolor y los desgarramientos internos en forma de contenidos asociativos y evocadores a los que llamamos poesía.
¿Cuál es el estado de ánimo ideal para crear? Pulso acelerado, manos frías y sudorosas, ojos abiertos y expectantes, estómago contraído, espasmos recurrentes, sollozos de la imaginación, fantasmas rompiendo la calma de la luz que se filtra por las persianas, mil exaltaciones de la memoria más subyacente, esa que habitualmente recorre cada uno de nuestros significados sin ser conscientes de ello, necesidad; auténtica necesidad figurativa, casi música en las manos, tamborileo de los dedos al ritmo de un verso imperfecto que impulsa a seguir escribiendo. Cuando llega un verso perfecto, ya ninguno aspira a superar al anterior en su aproximación a lo innombrable. Pero no es suficiente con esto, es imprescindible que las palabras abracen, en este irremisible momento, la situación física del creador. Consiste en encontrar, como en el juego confuso de la casualidad y las relaciones, el patrón o la clave de sentido, esto es, los límites de lo inaprensible chocando tangencialmente con el capricho del lenguaje.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Congratulations

Corazón desbocado loco
que juega a saltarse la barrera del latido por segundo permitido
me permito tres bocanadas más
me precipito mucho más abajo ya,
que una idea puede ser tan poderosa como la sangre,
espasmo de imaginación penetrando en el mundo inmediato
manchando de incomprensión y fuerza la tarde,
habitando, con osadía que le es propia, el cuerpo laxo.
Enhorabuena, has sido la culminación
de un proceso infinito.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mantra

Tu boca súper deseable
no he dejado de pensar en ella.
Marcada arruga en la comisura de tus labios
tienes ganas de volver al origen
volver a ser una niña
y revolverte entre las sábanas y el sudor
esperando a que tu protectora te despierte
envuelva tu cuerpo anillado en un abrazo
y susurre en un amanecer sin persianas
a tu oído la promesa de un día imperecedero,
y conduzca un coche destartalado
que te lleve al fin del mundo
pero nunca a tu hogar sin ella
y te deje liar tabaco
mientras tararea y maldice alguna autopista,
vuelva la noche y a sacudirte
en un delirio de placer contradictorio
volver a vivir, ¿semejante pasión?
Volver a sentir el mundo vertiéndose en un sollozo,
la libertad entre las piernas,
la totalidad ante los ojos ciclópeos de un ser tierno,
el espasmo involuntario ante la desnudez de la muerte,
pequeña muerte que se avecina en sus pupilas
y su sabor a labios de sangre seca,
e inconfundible calor de la carne que palpita de placer,

incertidumbre,
otra vez en la cuerda floja
que tus manos prometen equilibrar.

domingo, 18 de noviembre de 2012

en lo alto de Granada

Anoche, todo el cielo de Granada se derramó para observarte respirar y abrigarte y envolverte mientras temblabas de vida y certeza. Tu esfuerzo mental, intensísimo, te condujo a la visión extasiada y vertiginosa de un túnel de significados, a derecha e izquierda, imágenes veloces palpitando contra los límites de la comprensión, de lo soportable. Toda la historia de un error universal reescribiéndose desde ti misma, se narró a través de tus manos violentando tu propio cuerpo, en vez de aguantar el peso del suyo, y acabaste cargando el desestabilizador peso de la ausencia. Ni siquiera resulta posible emplear la fuerza de esta circular corriente de destino y susurros y olores en la noche a tu favor, no pueden ser palabras, y no pueden ser contenidas -y apaciguadas- yendo un poco más alto, contemplando desde su corazón de piedra esta ciudad cansada. Después, llanto, tan tranquilo y acogedor como el pulso revuelto de tus piernas por las mañanas, tan inocente como las despedidas, hasta que desaparece de tu lengua el sabor a vida plena; los sollozos, tan titilantes e incontables como los astros que derrama el cielo para abrigar tu momento

viernes, 16 de noviembre de 2012

Onanistartista





La poesía siempre empieza con un olvido
o un hurto
de cuerpos a la vida,
botín difuso.

La música siempre espera
al instante perfecto
a la deliciosa eternidad
de lo verdadero.

Lo más cierto frente a ti, asombrada;
lo más auténtico que te ha pasado jamás
dibujando volutas de humo blancas
y proyectando su voz en la pared, sentada.

Ahora te giras y cavilas
si mirar hacia tus dudas,
hundir los dedos en un alivio inmediato
o amanecer con ellas desnuda.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Poema fenomenologico





-->
Coloco entre paréntesis tu realidad
te reduzco a un sueño de intenciones
comprimo en una idea tus desgarramientos
pongo en duda todos tus efectos.
Y me quedo con sensaciones puras
de lo que ocurre cuando apareces.
Así intento llegar a lo más profundo de ti,
eso que permanece tras los cambios,
decíamos.
Intentando averigüar a quién apelaba el nombre,
la identidad,
al final todo se concluía en un beso cálido.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Inconclusión II






¿Quién puede decirnos qué nos ocurre? ¿Alguien puede fijar las partes de este esquema innombrable, familiarizarse con el latido sordo que nos empuja contra la pared y el precipicio, encontrar algo más allá de la digestión y la expulsión, la alegría y la tristeza, la música y el final, cualquier cosa que no esté dividida en dos o cien mil pedazos más? El lobo quiere salir, cazar y dormir caliente. La sensatez quiere lo mismo, y finge llegar a lo absoluto mediante otros hábitos. El corazón late demasiado rápido y por qué no escribir acerca de lo que pasa mientras escribimos está sonando "buscando una luna", y la habitación se hace más pequeña cada vez que la sangre es bombeada al cerebro.

viernes, 9 de noviembre de 2012

eblouie par la nuit






 


Todo lo que aflora a la superficie en la parte perfecta de nuestro estado refleja -en la luz de una amplia sonrisa- la contradicción interna primordial. Todo "querer estar en alguna otra parte". La pesadez no es de orden espiritual, lo liviano o pesado son los días, la manifestación interna de un sueño impaciente.
Las noches con los ojos lúcidos y voraces pasan tan rápido como nuestra necesidad de vida clama, las noches en que el oleaje puede romper contra el núcleo profundo que nos habita y astillar en mil pálpitos nerviosos la verdad que nos rebasa. Esas noches en las que todo podría ocurrir, porque hasta el dolor está de nuestro lado, derramando en metáforas boreales la creatividad que nos subyace. En noches como esas, sólo el amanecer impide que la vida no se agote y acabe, consumida, entre sueños de cristal.
Pero entre nocturnidades semejantes hay, en su mayoría, días cotidianos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

disimula, que ha parado la guardia civil...






Ahora es todo tan distinto
que la anterioridad de una lucidez sin objetivo parece absurda
ahora que puedo amanecer frente a tus ojos ciclópeos
y mirarte de frente como a un animal fuerte y vulnerable,
puedo hacerlo al despertar rodeada de tu olor más ácido y personal
sin tener que esconder la promesa herida de una batalla inconclusa,
guardar la cabeza en el recoveco arterial y esperar
a que el huracán florezca
y me transmita
en una sola mirada inquisitiva
el dolor más intenso e irreversible de toda historia desgarrada:
nunca volverá a suceder como entonces.

Pero tengo algunas inquietudes
solo un poco, un ligero temblor de plenitud
"la belleza es una promesa de felicidad"
al ver solo versos que se suceden y disfrazan de continuidad
los retales de una existencia insoportablemente cíclica.
Sin saber quién eres acabas de entrar,
sin saber quién eres saldrás sin preguntar,
y yo seguiré siendo, como siempre, todo lo que no he sido:
la certeza que no confesé a tiempo,
las piernas que se enredaron más de la cuenta,
la universalidad que las palabras solo pueden desear,
el paseo contigo antes de seguir bebiendo por una vieja ruina
quizá gloria
la ciudad que tuvo que embriagarme
antes de alejarse,
los besos que dimos solo con los labios por temor a perder la cabeza.

jueves, 25 de octubre de 2012

La tragedia de la lluvia







Muchas cosas rebasan del bolsillo del abrigo, ruedan por el suelo mojado y se depositan, tras algunos titubeos, a la entrada de alcantarillas vertiginosas. El agua intenta permanecer agarrada a todas estas cosas, da vueltas en torno a ellas como preguntando si podría entrar en su solidez. Pero ellas se refrescan con sus caricias desesperadas y le dejan, finalmente en caída libre, llegar al fondo de la tierra a través de humanos sumideros.
La tragedia de las gotas de lluvia, o la de la pasta de dientes en el lavabo, no es más grande que un pensamiento que también me rebase.



viernes, 19 de octubre de 2012

lenguas vivas?



"En la alegría más alta resuenan el grito del espanto o el lamento nostálgico por una pérdida insustituible"

 

¿No parece, a veces, que hablamos demasiado, bastante más de lo necesario?

La vida al aire libre se expresa en estallidos de luz y sonido, en olores que planean vertiginosamente sobre nuestra memoria y arrancan gestos familiares de las profundidades de un lago al que podríamos llamar Leteo.

Es genial discutir el origen de las palabras, descubrir, por ejemplo, que "arjé" significa principio y "pharmakon" es a la vez veneno y remedio, como si la curación no estuviera ya grabada sutilmente en la superficie epidérmica inmediatamente superior a los huesos, allí donde calan las palabras dichas a destiempo o, peor aún, no pronunciadas jamás.

Las palabras están vivas, susurra una voz triste que se encarama hasta mi ombligo y me mira con una mezcla de curiosidad y complicidad inexplicables.

No quiero esta vez morfemas vivos atravesándome, cargando de sentido tantas cosas que no lo tienen, haciendo en la piel surcos que darán forma al cuerpo de una estación espasmódica.

Quizá pienses que no digo nada, si lees esperando encontrar algo, o quizá encuentres en el fondo de ti mismo -esta vez en masculino- una razón no concreta y no dirigida que te impulsa a seguir ¿qué más da? bebiendo, imaginando o comiendo. Sin nombre ni ojos.

Para poder observar sin miedo necesito un plano de errores, una dulce justificación del mundo externo a mi lado, un trago más, un encuentro desinteresado, un asociación nueva de conceptos que se detenga en el punto exacto donde coherencia y locura chocan en un beso sinestésico.

Lo complicado es parar de buscar, sabiendo que al detener tus movimientos forzados disfrazados de inconsciencia, llegará el Ahora que nos espera -en ocasiones llamado Futuro- y nos tentará y nos sacudirá, nos mirará sonriendo en un bostezo tras poner sobre el escenario las posibilidades de un nuevo juego.

Lo complicado es saber jugar, sin este vivo lenguaje -y la lengua correspondiente-desarmándonos todo el tiempo, matándonos de un placer tan insoportable.

miércoles, 17 de octubre de 2012

contacto



Con una furia somatica
tus palabras se van adueñando de mi cuerpo,
con esa dulzura dormida
se calma mi respiracion y detienen los espejos,

de mirar hacia atras y encontrar cuidados
enfermos que denotan un luto intenso
desconocimiento de tu vida y la mia a grandes rasgos
"lo ideal es estar donde te encuentres".

¿Alguna vez ocurre asi?
Durante un espasmo.

Dirigir como consuelo de un naufragio,
dirigirse hacia metas mejores y abandonar,
por lo pronto, casi todo lo necesario.

Vomitar en un instante la urticaria
que se produce al contacto
con el dolor
con la extrañeza.

jueves, 4 de octubre de 2012

Estas encima de mi, estamos mirándonos, y gotas de sudor resbalan por tu pecho y caen insoportablemente entre mis piernas. ¿Que seria d la intensidad sin este impulso que lleva al eterno retorno de una sensación que cada vez que aparece vuelve a asombrarme? Tócame mas despacio, para que pueda sentirte mejor, fóllame mucho más rápido,porque eres urgente como la piel y las entrañas.hazlo como quieras: a mi ya me has encendido

domingo, 30 de septiembre de 2012

S






Mirarte desde lo oscuro, lo innombrable, en una esquina de una calle cualquiera por la que pases en actitud de día cotidiano, con la música encendida en tu cuerpo y las palabras arrastrándose por los ríos de lluvia que deshabitan toda ciudad. Aquí se llena y se agota la mente, de momento, casi consigo oírte rasgar las cuerdas y los papeles, humedecerte sin razón al salir de un bar, fumando y soltando el aire como al soltar horas y motivos.

lunes, 17 de septiembre de 2012

si está bien




Todavía me siento palpitando
por dentro como ayer tumbada en tu espalda.
Todavía siento un vértigo enorme
y me asomo a tus ojos
y pierdo el temor
al darte un beso

se diluyen con el sexo
mis ganas de permanecer.


Y volvería a repetir mil veces
como en un fractal incalculable
esa tarde, tu locura,
las mentiras de la luna,
el arpegio que más te gusta,
ese temblor tan espectacular
un escondite al que no jugamos,
tu mano durmiendo entre mis labios,
dormir contigo y tus espasmos.



jueves, 13 de septiembre de 2012

fero-mona






Nos sentimos sucias, en fin, por aquello por lo que no deberíamos. Estamos recubiertas de plástico, malformaciones, propósitos, accesorios que imitan lo necesario. Olemos a polvo de muertos y a historia de guerras tristes, antes solíamos regresar a por un plato caliente y ahora regresamos a por una reducción de nuestra masa deseante. Tengo hambre de realidad, un calor menos recubierto de feromonas y más estrecho, tan cercano que no podamos ni apreciar nuestro olor. "Traigo excitación" significa en griego feromona, y es verdad, pero espero que traigáis mucho más que eso.

Palabras nuevas y brillantes, lo cual no significa que entremos en la penosa dinámica de adoración de lo nuevo, permanentemente y sin descanso; entonces lo nuevo deja de serlo y el presente se convierte en aquello de lo que no podemos escapar y que por lo tanto no podemos vivir. No, no esas palabras, sino las que dejen de rendir culto a la suciedad heredada. Esa mierda que no es palpable, ni sudorípara ni audible, es tan sutil como grosera y evidente, es tan fácil de desmontar que intentarlo siquiera parece una ridiculez. ¿Pero qué llevas ahí? es un documento nacional de identidad, mire, me declaro, a partir de ahora, participante en este teatro de masas descabezadas y cabezas pisoteadas por pueblos que corren despavoridos o, peor aún, culos enormes y sudorosos que aplastan vidas abyectas con la única excusa de vivir conforme a lo conocido y con la única frontera de la tela de un pantalón
o una minifalda.

¿Será posible que me sientas un poco más, que te atrevas a follar despacio, que me mires a los ojos sin miedo, que dejemos tanto narcótico?
Claro, todo eso podría ocurrir, en un cuerpo paralelo. Pero aquí estamos, organizando la basura que expulsamos sin parar y, mientras tanto, haz el favor de rularte eso y dame un beso tranquilo.

martes, 11 de septiembre de 2012

Las intenciones de la poesía



Para la poesía es mejor estar sucia que impoluta,
es mejor sentirse ingrávida que en el centro de la tierra,
más recomendable estar vacía que del todo llena,
aunque ese vacío esté lleno de ausencia puta.

Los versos prefieren un día cotidiano y estéril
que madrugadas palpitantes en las que cuelgo
el teléfono, y de un hilo, una arcada me detiene
y así no termino otra vez en poder del recuerdo.

La música en tus caderas quiere que bailes separada,
que no te acerques a mis sobresaltos sin consagrarlos
con un beso, una gran indiferencia, o vanas palabras.
Que no puedas entenderlos sin saber ignorarlos.

No es cuidar, ni curar, ni vigilar, el verbo que te pertenece,
no es manchar, ni esperar, ni romper, mi propósito feroz.
Que te vistas con una sonrisa, te creas capaz de construirte,
que me encuentre doblando una esquina, jugar al despiste.

Volver con los dientes sobre nuestros pasos
y morder el dolor hiriéndonos las manos.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Otoño dosmilonce




Más allá de los límites impuestos por mi imaginación, en la síntesis de un juego perfecto y ordenado, te dije que no te alejaras.
No escuché la cariñosa palabra de Julio, el susurro de Agosto. Septiembre soplaba en mi cuello, despertaba mis sentidos. Tengo un calor inmenso que galopa por mis brazos, tengo una caja que tiene dentro un diablo pequeño y perfumado, tengo una niña que me tira de la mano y me dice: ¡ven a ver los días enteros! ¡tengo esos besos alucinantes!
Y sí, me lo imaginaba justo tan perfecto.

Raíces.
Latidos.

Siempre escribo de lo mismo. Monotemática alterada. ¡Qué! Es hasta gracioso, una letra de mierda que coincide con todos los abandonos.
Pero ni chalada ni malhumorada.
Tengo todos los días esa sonrisa idiota, al salir por la puerta de casa.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Poema rápido







Cajones que están por abrir

y rebuscar

entre guirnaldas de humo.

Cuarto visto al revés, la espalda

arqueada.

Huyendo del contacto.

Palabras ahogadas en los ojos,

ojos clavados en la pregunta,

pregunta que no se formula,

fórmula vacía del decoro,

apta para uso y abuso.

Poema rápido no quiere contar una historia,

quiere ahogarte antes de que busques

literalmente una manera disimulada

de explicarte a ti misma que te ocurre.

Besos y vómitos



Te pusiste al borde del precipicio
con un peta en la mano
y en la otra una birra,
y levantaste una pierna solo para demostrar
que podías mantener el equilibrio
y diste un buen trago ¿recuerdas?
mientras el humo aun salía de tu boca.

¿No era eso lo que querías cuando hablabas del abismo?

Nunca he sabido qué hacer con mi vida
aunque a veces lo tenga tan claro.
Ni puta idea.

Di un paso en firme hacia algo que podía crecer
como un futuro domesticado
en el que creer,
en el que poder confiar.

Me dejé en él las cuentas atrás de tantas meteduras de pata,
lo acaricié
como un órdago de cartas imposibles,
como al cascabel de una serpiente en hipnosis,

lo regué con lo único que tenía: sangre, sudor, lágrimas
y semen.

Lo hice mío porque sentí cómo me daba patadas
en el estómago,
porque en su breve porción de felicidad
no había un vómito que lo predestinara,
porque era algo tan precioso
que no debería ocurrirme a mí
y aun así, pese a todo, me olvidé de los nuborrones
y de las viejas cuentas,
del jolgorio de chisteras que perdían el amor a gritos,
de que en los periódicos
las esquelas seguían siendo portada.

Lo besé como me juré que nunca haría: firmando cláusula de daños.
Aceptando obligatoriedad de valentía en el contrato.
Diciendo: esta responsabilidad es mía
y la acepto.

Traté de que en el jardín siempre hubiera vida
aunque fuese silvestre,
de que la gasolina llegara a todos los puertos
de montaña que queríamos subir.
Que nunca nos faltara poesía.


olvidé que las malas hierbas
no mueren
pero también se fuman,
y me concentré en mi pequeño futuro de ortigas
y enredaderas
bebiendo del dulce rocío del sudor desnudo
en tu palacio de ventanas abiertas.

Más sencillo: me dijeron ¿quieres ser feliz?
Y dije que sí abriendo la mano.

Entre picos de distancia
y palos de silencio
empecé a no distinguir
la seda de los gusanos de las telas de araña,
a confundir almohadas
y regazos,
el cepillo de dientes con papel higiénico.

¿Tú te corres por placer o por prisa?

No sé cuándo, pero me puse a cavar un agujero.
Primero dije: esta será mi tumba.
Luego: está será la de los dos.
Después metí a nuestros hijos.
A familias enteras.
Colegios. Ciudades.
Cualquier excusa es buena si solo quieres seguir cavando.
Si solo quieres mancharte las manos de mierda
y removerla hasta que el (d)olor
(d)uela a cadáver.

Para los petroleros del corazón no existe el concepto
de tocar fondo.
Es como la fiebre del oro: brilla más enterrada en su codicia
que bajo la luz del sol.

Y yo he llegado pronto a la última cena
y parece que se me hace tarde,
ni siquiera va a amanecer,
contaba con ello,
es posible que ya nunca más lo haga,
de ahí las ojeras, la cafeína,
mi insana adicción a la noche.

Los ojos, ¿Te fijaste en mis ojos
el día que recobré mi antigua mirada?
La triste, quiero decir.

Yo no. Sabes que nunca me fijo en esas cosas.
Que aunque puedo acertar literalmente la siguiente frase
nunca atino con el final de las películas.
Que soy malísimo en ciertos detalles
o mi maldita costumbre de preguntarte si te has corrido
cada vez que te deshaces entre el polvo.

Que me puse al borde del precipicio
con un peta en la mano
y una birra en la otra.
Cantando “la última vez que me suicidé
ni Madrid era una fiesta
ni tú llorabas”,
sin saber hacia dónde tirar
o tirarme,
perdido e indefenso
como un animal salvaje que enseña los dientes
mientras el miedo se caga sobre él.

Con el lodo al cuello,
haciendo mal a bares de vidrios vacíos,
saltando a la pata coja,
sin saber del todo si me hiela el calor
o me quema el frío,
doy un buen trago
y el humo sale desde muy dentro
(como el dolor cuando se vomita,
como los besos)
por mi boca.
 
 
 
 
Escandar Algeet

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ficción disfrazada de risa



Ahora que ya no podré dormir es cuando me río. Sí,
me entra esa risa estúpida
de saber que estás eliminando caminos y no me importa
(solo ahora cuando lo escribo)
otra vez esa carcajada fría
al saber que estamos cada vez más lejos,
como el recuerdo
de sentirnos cercanas.

Ahora que ya no podré dormir me arrepentiré de no haber hecho esa locura. Ya,
la mayor locura fue pensar que todo estaba en calma.

En las fiestas donde se canta y se baila mal -como debe ser-
me gusta observarlo todo
sonreír
pegarle un buen lametazo a esa roca
que no debemos partir,
sino descubrir
y quemar entre palabras.

En los momentos en que te quedas callada
y asombrada como si todo estuviera escrito
me gusta romper tu silencio
intranquilizarte
interrogarte con la mirada
como si no entendiera quién eres ni qué hago a tu lado
o, peor aún,
como si lo comprendiera demasiado bien
y mi mirada de vuelta fuera la señal,
el pistoletazo de salida;
para correr sin mirar atrás
y corrernos con los cuellos encajados

sin mirarnos
sin asomarnos.

"¿Es bonito?", preguntas.
Entorno el libro y te alcanzo
el origen de el humo que habita mis ganas de recorrerte.
A ti no te interesa el librito en cuestión,
no
a ti te interesa mirarme mientras yo le miro a él
porque se parece a la manera que tengo de mirarte a ti:
tratando de traducir torrentes de metáforas sanguíneas
apretando los labios cuando una duda atraviesa mi semántica.

Al final, me distraigo con cuaquier atisbo de realidad,
cierro el libro, me impregno de tu expresión inteligente
y una vez más
como en un sueño escalonado
como en Origen
consigo salir de una ficción insuperable
y me contento si un nuevo final absurdo
vuelve a posarse en mis labios,
vuelve a abrir un libro nuevo para que lo ame
hasta que termine de investigarlo.

martes, 4 de septiembre de 2012

Despierta de repente








Ese día al declinar
ganó intensidad y perdió misterio,
misterio era tan solo volver a encontrarnos
una vez más
tu cuerpo que no responde si no arde antes
en deseos entreabiertos,
la luna que no nos cuida si no ve antes
algún beso parecido al primero.

No quiero conocerte poco a poco como
en trámites de páginas de contactos
o relaciones ultra esporádicas con poco sexo,
no me refiero a ti, que te escondes
miro directamente hacia mí, me veo de frente
si ya he escapado,
¿por qué vuelve a sostenerme? La misma sonrisa
que me aturde
la misma vida lenta y recién desperezada
que me aburre
distintas habitaciones coloreadas
que me enrojecen
amanecer con la lengua dormida
el volcán escupe

y a la tarde siguiente, ganas de nada
imposible envolverse.
Salgo a pasear y resbalo
a lo largo de toda la avenida.
Me encuentro con apatía, nos tanteamos,
su voz me parece lejana y abstracta
como si hubiera estado ahí desde siempre,
sus historias, las de cualquier café

mi obviedad, la que desprenden las mañanas
con sabor a noche ácida

tu sonrisa,
una manera más de convencerme
de que no estaba dormida.

Encuentro



Estas colinas duras que han formado mi
cuerpo
y lo sacuden con tantos recuerdos, me han
abierto el prodigio
de aquella que no sabe que la vivo y no llego
a entenderla.

Me la encontré una noche: una mancha más
clara
bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del
verano.
Percibíase en torno la fragancia de estas coli-
nas
más profunda que la sombra, y de repente
sonó,
como si saliera de estas colinas, una voz más
limpia
y áspera, a la vez, una voz de tiempos perdidos.

Alguna vez la veo, y se pone ante mí
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca he podido asirla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva más lejos.
Si es bella, no lo sé. Es joven entre las otras:
me sorprende, al imaginarla, un lejano re-
cuerdo
de mi infancia vivida entre estas colinas,
tan joven es. Semeja la mañana. Me muestra
en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas
remotas.
Y tiene en los ojos un firme propósito: la luz
más limpia
que jamás tuvo el alba sobre estas colinas.

La he creado del fondo de todas las cosas
que me son más queridas, y no llego a enten-
derla.





Cesare Pavese

jueves, 23 de agosto de 2012

Madrid





Primeros pasos en la madrugada húmeda
de las calles de esta ciudad cerebral y metálica,
ya nos encargamos de envolverla en piel y voces,
ya nos apresuramos a amarla y la hacemos estática
como todo lo que alguna vez se trata de inmortalizar
escribimos eternidades y las antenas telefónicas
se encargan de que cerremos los ojos y apretemos
los puños
las bocas
la pelvis
espasmos en un portal en la hora de color violeta.

¿Vas a hacerlo de una vez? Tira ese cigarro
y tira detrás de él
otros dolores
otros vicios
otras taquicardias
otros labios.

Recuerdo aún unos labios que se parecían a Madrid
que se introducían torpemente y con algo de prisa,
que se asemejaban al tráfico desencajado en la hora punta
y me rodeaban frenéticamente
como en el ocio más destructivo.

Y también puedo recordar otros,
que eran tan perfectos y acompasados a lo que vivía
que no tardé más de un invierno en olvidarlos.

¿Cuál es el secreto de la asimetría que desprende esta ciudad?
Sueño con que despierto, y me besas las heridas
porque no las conoces,
porque la belleza es una excusa
porque no te escondes,
porque otra ciudad de vidas cruzadas
atraviesa tu nombre.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Y no reían menos




"Me encontré arrebatado, en un mundo agitado y ruidoso. Por las calles corrían los automóviles a toda velocidad y se dedicaban a la caza de los peatones, los atropellaban haciéndolos papilla, los aplastaban horrorosamente contra las paredes de las casas. Al instante comprendí: era la lucha entre los hombres y las máquinas, preparada, esperada y temida desde hace mucho tiempo, la que por fin había estallado. Por todas partes yacían muertos y mutilados, por todas partes también automóviles apedreados, retorcidos, medio quemados; sobre la espantosa confusión volaban aeroplanos, y también a éstos se les tiraba desde muchos tejados y ventanas con fusiles y con ametralladoras. En todas las paredes anuncios fieros y magníficamente llamativos invitaban a toda la nación, en letras gigantescas que ardían como antorchas, a ponerse al fin al lado de los hombres contra las máquinas, a asesinar por fin a los ricos opulentos, bien vestidos y perfumados, que con ayuda de las máquinas sacaban el jugo a los demás y hacer polvo a la vez sus grandes automóviles, que no paraban de toser, de quejarse con mala intención y de hacer un ruido infernal, a incendiar por último las fábricas y barrer y despoblar un poco la tierra profanada, para que pudiera volver a salir la hierba y surgir otra vez del polvoriento mundo de cemento algo así como bosques, praderas, pastos, arroyos y marismas. Otros anuncios, en cambio, maravillosamente pintados y estilizados magníficamente, en colores más finos y menos infantiles, redactados en una forma muy inteligente y espiritual, prevenían con afán a todos los propietarios y a todos los circunspectos contra el caos amenazador de la anarquía, cantaban con verdadera emoción la bendición de orden, del trabajo, de la propiedad, de la cultura, del derecho, y ensalzaban las máquinas como la más alta y última conquista del hombre, con cuya ayuda habríamos de convertirnos en dioses. Absorto y admirado leí nos anuncios, los rojos y verdes; de una forma extraña me impresionó su inflamada oratoria, su lógica aplastante; tenían razón y, profundamente convencido, me quedé parado ya ante uno, ya ante el otro, y, sin embargo, un tanto inquiero por el tiroteo bastante vivo. El caso es que lo esencial estaba claro: había guerra, una guerra violenta, racia y altamente simpática, en donde no se trataba de emperadores, repúblicas, fronteras, ni de banderas y colores y otras cosas por el estilo, más bien decorativas y teatrales, de fruslerías en el fondo, sino en donde todo aquel a quien le faltaba aire para respirar y a quien ya no le sabía bien la vida, daba persuasiva expresión a su malestar y trataba de preparar la destrucción general del mundo civilizado de hojalata. Vi cómo a todos les salía risueño a los ojos, claro y sincero, el afán de destrucción y de exterminio, y dentro de mí mismo florecían estas salvajes flores rojas, grandes y lozanas, y no reían menos. Con alegría me incorporé a la lucha."



El lobo estepario, Hermann Hesse

lunes, 20 de agosto de 2012

Las cuatro de la tarde



Podría pasar noches y noches sin escribir
para que la ciudad nos envolviera y moldeara
y nos hiciera personas prudentes
que saben esperar al último minuto.
Podríamos discutir e ignorarnos las manos
atravesar el deseo como quien atravesara
antiguos y vertiginosos puentes
que conectan nuestros cuerpos desnudos.
Podríamos jugar al juego de siempre,
tú me enseñas, yo te sorprendo de nuevo
y vuelve a repetirse el teatro mágico
en el que me miras como si acabara de nacer.
Podríamos guardarnos las sonrisas anchas,
las miradas que responden a tantos poemas
y empiezan a tocar el viejo ritmo
de tus dedos
apresando mis caderas,
de tus piernas
ya conoces mi flaqueza,
de tu expresión
lloviéndome entera.

Podría haber acabado este juego,
hace mucho tiempo, casi un día,
pero han pasado las cuatro de la tarde
y sigo aquí en la misma latitud,
variándola mínimamente
y tan solo
para volver a saborearte.

 









La voluntad de verdad es tan sólo una búsqueda más de un sentido contra el dolor, contra lo inevitable e inherente a la vida; la racionalidad sólo intenta curar un alma herida por el absurdo de todo lo existente.


Protección






Hay un espectro de cambio en el aire, ya no huele siempre a dulzor envenenado de nostalgia.
Es un sentimiento nuevo, melancolía orientada hacia el futuro, manchas de tinta derramándose sobre una piel que arde en deseos de conocerse.
Os miro a los ojos y me miro a un espejo, sabiendo que estamos saboreando el mismo principio y que se dibujan en nuestros labios idénticas sílabas, y se unen, y el aliento recorre el camino hasta mis piernas y trato de buscar el mismo ritmo en un encuentro cualquiera.
Puede también ser este olor tan fuerte y resistente que me perfuma las muñecas, sacude mi energía y me transporta a días de evasión.
Me gustaba huir, oír las críticas y reírme de ellas, porque sé que habéis galopado también a lomos de una incertidumbre helada, habéis agotado el cuerpo y el corazón con carreras y disparos hacia el centro de control, hacia el engranaje mecánico que sustenta cada acción y trata de justificar toda teoría inservible.

Toda incertidumbre se dirige a una certeza, hacia un conocimiento tan obvio
que se rodea de misterio para protegerse.

jueves, 16 de agosto de 2012

Revelación



Sentada,
las puntas de los pies en cuña, apuntando a un objetivo lejano pero común, que dota de un aire de determinación al cuerpo. Las piernas formando un ángulo casi recto, la tensión concentrada en los gemelos, y las rodillas aguantando suavemente el peso de los codos. La línea que recorre los brazos y dibuja contornos de luz en la piel morena, las manos pensativas y los dedos entrelazándose unos con otros.
La mirada al frente, a la chica que alguna vez estuvo allí, sentada en esa misma habitación y diciéndolo sin palabras: "La vida siempre está en otra parte".

¿Qué coño importa eso? Es solo una frase que colma un vacío que no es nada literario, pero sí literal.
La vida siempre está en otra parte, pero ahora estamos aquí, la botella se vació del todo y la piel palpita al ritmo de un acto que recuerda, una voz que lo acompaña y un olor que se diluye con la suficiente cantidad de alcohol.

¿Qué significan un nombre, una ciudad, una pregunta que nunca se formula?
A ti te gustará que me siente así, que te observe como si acabaras de llegar al mundo -a mi mundo-, que sonría y tuerza la cabeza preguntándome si será posible concentrar tantas respuestas
en una caricia.


Tienes aspecto de devoradora de instantes.

17/10/2011




Tú eras esquema y contenido.
Ahora, mi esquematizada y rígida búsqueda de la felicidad ha vaciado de contenido todos tus versos.
El esquema, mi vida, es tu negación, y funciona solo si nunca más vuelves a ser tanto como antes.
Renunciar a esta promesa de futuro no es fácil después de haber comprobado que lo infeliz era quedarse atrás.

domingo, 12 de agosto de 2012







Las nubes anaranjadas
arañan los vértices de un lienzo en blanco,
la cadencia crepuscular
se derrama por tus hombros de sal.

Aquí estamos,
abriendo las manos tras un largo letargo,
así vienes,
retorciéndote como el aire
entre las rocas y el mar.

Este atardecer terminará
cuando inventen el nombre del color
que no necesita recuerdos
para ser descrito

AHORA

tiñe tu voz, de madera y escarcha

DESPUÉS

temblará en mi boca;
se calmará en tu nido.

Flechas rítmicas disparas
a mi cerebro y a mis piernas
y yo hablo

MIENTRAS

de este día que ya declina,
mientras,
las horas nos esquivan.