Lookin' for!

martes, 3 de mayo de 2011

Las manchas que me gustan.

Yo no sé si es más difícil escribir en papel o a ordenador. El caso es que me siento frente a este espacio en blanco, y no consigo empalabrar mis sentimientos. ¿A qué estoy esperando? Quizá algo inesperado, dos palabras resonando: tic tac, tic tac, un lugar aprisionando mis posibilidades.
Como, fumo, como, fumo, inhalo, exhalo, consumo, expulso, fumo... Me canso hasta de lo que no tengo que hacer. Ha sido estupendo volverme a conocer. Sería estupendo que me certezearas un poco.



Yo sé que me invento muchas palabras, pero todos somos inventos por dentro y la cultura es patrimonio de cada uno de nosotros y bla bla bla. Además, que al lenguaje le falta un hervor. Y parece ser que los poetas son esos cocineros que retuercen las palabras hasta hacerse con ellas y ofrecer, no un plato cocinado, pues la materia prima no lo permite, pero sí un manjar sublime.
El poema puede ser ácido, amargo, dulce, refrescante, puede arder...puede vomitarte encima. Pero no te deja indiferente frente a esos eslóganes anodinos con apariencia de Big Mac putrefacto. El poeta...sabe que cuenta con una lechuga, un filete y unas patatas, limitadas, en el espacio, el tiempo, el marco y el pensamiento. Pero mágicamente hace de ellas algo que ni siquiera parece una hamburguesa. Algo que no podemos, los de aquí abajo, encerrar en una forma o un sabor, pero que, al leerlo, despierta en la lengua salvaje del pecho un latido rítmico: pim, pam, pim, pam: el poema entró y el hambre no está saciada.

Es el genio, ese poeta, que cocina sin mancharse y salpica nuestras almas de historias que contar.
Yo me manché voluntariamente, esta tarde, leyendo a Paul Eluard. Aquí os lo dejo:


Íntimas

Te deslizas en la cama
De leche helada tus hermanas las flores
Y tus hermanos los frutos
Por el rodeo de sus estaciones
En la aguja iridisada
En la cadera que se repite
Tus manos tus ojos y tus cabellos
Se abren a los crecimientos nuevos
Perpetuos

Espera espera espera
Que vas a sonreírte
Por primera vez

Espera
Que vas a sonreírte
Para siempre
Sin pensar en morir.