Lookin' for!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Spuistraat.



Cómo empiezo a explicarlo,
quién va a acercarse a hablarte,
cómo sabrá el último trago,
cuántos van a pasar sin rozarte.

Quién va a decir mañana,
dónde esperan los que mienten,
no me mires con esa cara,
ahora no significa siempre.

Cómo vamos a adorar la lluvia
con estas absurdas manos vacías
por qué te envolverías esta noche
en otras piernas igual de frías.

Y lo pensamos a menudo.
Dónde fue la intensidad.
Y nos cansamos tantas noches.
Después cruzamos los dedos en la intimidad.

Mira los patos de mentira
en esa atracción para turistas
mira qué peligro de sonrisa
con los ojos, y medio torcida,
nota qué facilidad para volar
y cómo se tuercen al recordar.

Para qué empezar lo imposible
la sonrisa desconoce las texturas
de lo sensible.

Una palabra ya ha llegado.
Y comienza la contaminación.
¿Dónde esperabas encontrarte?
Lejos muy lejos, de viaje.

A veces todo ocurre gracias al miedo y entonces
se hacen más cobardes todos nuestros movimientos.

Y sin pensarlo demasiado
sabías que el último trago
por el miedo a una mirada
iba a sentirse amargo.

Ha acabado este otoño y aún no sabes
cuántos pasaron sin rozarte
cuánta primavera necesitas
cuándo cumplirás tu parte
(me encantan los finales)
a todas nosotras,
nos desquicia.

Un abrazo o un juego
para que deje de decir tonterías.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Déficit de atención

¿Cuántas veces puedo cansarme? Casi hasta hartarme.
Tengo las rodillas huecas y temblorosas.
Tengo un amanecer tan normal donde menos lo esperaba.
Se chamuscan las nubes, a lo lejos, chisporrotea en el cielo la receta de un día eterno.

Pero no quiero nunca tenerlo,
ni cargar más con este cuerpo.

Ni andar actuándo como si
todo se fuera a comprender después.
Sí, más adelante, todo se verá mucho más claro.
Cuando se acabe.

Sí, más adentro oigo todos los disparos de la sangre
a mi cerebro.
Sí, más furiosa. Haces trizas la piñata del Deseo.


Joder, no es doloroso. Es tan sólo
incisivo.
También, es muy curioso. Mientras lo pienso
tiro.


Escribirlo es hacer inerte su ritmo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Recursos contra la calma y el acierto.

Pide un deseo con la pestaña más pequeña
para acabar abriendo los ojos asombrados
frente a nuestra ácida vida
que todo lo que toca lo marchita
que todo lo que esconde lo mira.

Instante, una sonrisa.
En la quietud de curvas de este estanque
manos que se revuelven y sujetan
mis muñecas
aquí donde aprendo a sentir lo que ya sabía
y donde el error es tan dulce como antes.

Aquí donde el luminoso espectáculo de la conciencia
suaviza el decadente teatro de los recuerdos,
donde decir sí
es el reverso de un no de otro tiempo

donde cuesta diez euros
no echar nada de menos.

Cada sol una pequeña muerte
cada luna la miro y la contemplo
blanca y radiante como en un sueño,
blanca porque está llena de futuro

y a veces ha llovido adentro
porque el cielo también se cansa
de este pasado incierto.

¿Y nunca le has pedido a la locura que te reserve un lugar para cuando lleguen las dudas?

O el frío, o el pelo, o las palabras.
O todos los cerrojos abiertos.

Pero no te obsesiones, ese lugar ya estaba.
Es tu locura vacía
desde que no está la mía.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El nacimiento de la tragedia.

“Comparada con la seriedad, santidad y rigor de otras religiones, corre la griega el peligro de ser infravalorada como si se tratase de un jugueteo fantasmagórico – si no traemos a la memoria un rasgo, a menudo olvidado, de profundísima sabiduría, mediante el cual aquellos dioses epicúreos aparecen de súbito como creación del incomparable pueblo de artistas y casi como creación suma. La filosofía del pueblo es la que el encadenado dios de los bosques desvela a los mortales: “Lo mejor de todo es no existir, no mejor en segundo lugar, morir pronto”. Esta misma filosofía es la que forma el trasfondo de aquel mundo de dioses. El griego conoció los horrores y espantos de la existencia, mas, para poder vivir, los encubrió: una cruz oculta bajo rosas, según el símbolo de Goethe. Aquel Olimpo luminoso logró imponerse únicamente porque el imperio tenebroso de la moira o destino, la cual dispone una temprana muerte para Aquiles y un matrimonio atroz para Edipo, debía quedar ocultado por las resplandecientes figuras de Zeus, de Apolo, de Hermes, etc. Si a aquel mundo intermedio alguien le hubiera quitado el brillo artístico, habría sido necesario seguir la sabiduría del dios de los bosques, acompañante de Dioniso. Esa necesidad fue la que hizo que el genio artístico de este pueblo crease esos dioses. […] ¡Pues de qué otro modo habría podido soportar la existencia este pueblo infinitamente sensible, tan brillantemente capacitado para el sufrimiento, si en sus dioses aquélla no se hubiera mostrado circundada de una aureola superior! El mismo instinto que da vida al arte, como un complemento y una consumación de la existencia destinados a inducir seguir viviendo, fue el que hizo surgir también el mundo olímpico, mundo de belleza, de sosiego, de goce.”

En el contexto del idealismo alemán, parece ser que Nietzsche opta por una razón mitológica, por un no cerrar los ojos ante la horrible y verdadera sabiduría de Sileno, todo ello con el único pretexto de aclarar quiénes eran los griegos y por qué nos resultan tan fascinantes y misteriosos.

Tal y como vimos con Freud y Strauss, unido a la teoría estructuralista, la estructura de la sociedad se basa en lo no-agresivo y lo no-incestuoso, lo que demuestra que el origen o nacimiento de lo social reside en la prohibición de estos dos impulsos humanos. He encontrado un paralelismo en este texto seleccionado de Nietzsche: el filósofo alemán trata de desmentir aquí ese falso concepto de “jovialidad griega”. Esa creencia, al contemplar el modo de vida y el arte griegos, de que fueron la civilización donde nació la luz, la teoría, la razón, lo que salva a los seres humanos de ser naturales sin más. Lo que Nietzsche trata de clarificar es el por qué de ese arte perfecto, mesurado y rectilíneo, esos dioses luminosos, de bella figura y, simplemente y felizmente, existentes.

Todo este arte y esta alabanza a la vida para Nietzsche no es más que el reverso de una moneda que obsesionaba a la civilización griega y a todas las posteriores, y cuya cara omitida pero siempre presente, aunque fuera como negación, es la sabiduría silénica: la existencia encarna el sufrimiento y la búsqueda de una totalidad que siempre se va, hasta que se va la existencia, es decir, en la muerte. Ese sufrimiento consiste en saber que todas las preguntas que no pueden contestarse forman parte de aquello que permite hacérselas: la vida.

Ante esta evidencia, los griegos colocaron a su arte y a sus dioses como ese consuelo eterno de lo que, simple y absolutamente, existe y adora existir. Sólo una civilización tan dotada para conocer este reverso horrible era capaz de crear un arte tan redentor, encarnado en esas figuras divinas que, al contrario que los seres humanos, brillaban siempre con luz propia.

En este contexto es cuando aparece Sócrates, y con él, el hombre teórico, lo fatal para Nietzsche. Al pretender que todo sea inteligible, al querer descubrir lo justificado en todas las cosas, el sufrimiento se incrementa, porque la vida se convierte en un feo juego de apariencias por desvelar en lugar de una bella creación artística que ya hace presente pero soportable ese velo de sabiduría silénica.

Lo absurdo, lo horrible, no puede para Nietzsche traducirse en racionalidad, en conocimiento teórico. Debe ser llevado a la realidad mediante el arte, porque la sugestión y el velamiento es el único modo de ser feliz ante ante una existencia y una capacidad racional limitadas. Porque no todo es racional, el arte debe existir como tal, y de acuerdo con esta máxima emprende Nietzsche su dura crítica contra Sócrates y lo que éste representa: el hombre teórico que da la espalda a la sabiduría de Sileno, pero cuya fuerza y verdad no deja de atormentarle.

Conclusión: como ya dije al principio del comentario, he encontrado un claro paralelismo entre las estructuras que posibilitan la sociedad y las que posibilitan el arte excelso, el arte griego. Así como es artificial y forzada la resistencia al amor interfamiliar y a la guerra contra otros grupos consanguíneos, es artificial la luminosidad y la perfección, la plenitud y la felicidad de los dioses griegos. Y lo artificial es el reverso de lo verdadero-natural, de aquélla cara de nosotros mismos que no queremos desvelar, que sume, según Freud, al hombre en una eterna minoría de edad regida por la dificultad de renuncia que asume en su infancia, y que sumiría a los griegos en una eterna minoría de edad espléndida, que les hace admirables y entrañables a los ojos de los historiadores: una época en la que todo podía suceder, inventarse, crearse; unos seres humanos que eran como niños y que tenían algunas preguntas formuladas y todas las respuestas por delante. A lo largo de la historia y, por culpa de Sócrates, las preguntas no se responden, siguen siendo las mismas y sin embargo se ha perdido la inocencia y la esperanza en las respuestas, y la sabiduría silénica permanece contenida por la falsa creencia en una sabiduría racional que todo lo puede pero que, de hecho, nada soluciona. Cabría preguntarse si esa cara artificial que en estructura no es más que la “horrenda” sabiduría silénica se corresponde con lo que Aristóteles denominaba: “aquello de divino que hay en nosotros”, un trascender, un ir más allá de uno mismo, del hombre mismo, acaso el superhombre de Nietzsche




*La verdad redimida en la belleza*

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Llego al sitio y no me aguanto...

Suena The Cranberries. Practicamos la escritura de asociación libre como si de un juego se tratara.

Pretendemos congelar y repetir momentos que se caracterizan por ser únicos.

Cuando pase el tiempo,
oscura obsesión,
sabremos sonreír o partir.

Asesinos del futuro,
herederos de las gotas de lluvia y
observadores del rocío.

Hubo una noche muy diferente que en el fondo hablaba siempre de lo mismo.
Mi cerebro estaba en mi piel. Como una extensión desértica, caliente y sensible de mi pensamiento.

Las cosas del mundo aparecen como un oasis en medio de ese desierto y puedo sentir cómo la piel nos conecta mucho más que las palabras.
Por eso me callo y observo. Tan sorprendida, la sustancia.

Mis dedos
adivinan las curvas de los sueños celestes,
los suavizan,
los dominan
se atan con ellos muriendo de placer.

De cerca te juro
puedes sentir el latido de la tierra.
Cómo envejece sin esfuerzo
el secreto de los árboles.

Es un éxtasis de fuera hacia dentro.
Es ir haciendo enredos cada vez más complejos con el hilo plateado de la imaginación-la mente deshace imágenes sin pulcritud, las pone al descubierto-

"Necesito hacer algo con mi cuerpo para no hacer nada con mi cabeza". Mayúscula sensación de los sentidos; a eso me refiero.

Para escribir calcando el momento
¡no mojemos el papel! Derramemos mejor el núcleo
hacia las extremidades.
Para que llegue una pequeña parte al mundo de lo real.

Para que la mentira me abandone
y baile
se corra
vuelva
me burle
se vaya
hasta que millones de giros la conviertan
en una verdad estática a la que aferrarme.

sábado, 10 de diciembre de 2011

porto

Oporto:

Palomos gordos, viejitos que inspiran ternura, culos y piernas firmes, cúpulas azul verdoso, ladrillos húmedos, playa furiosa y templada, comida caldosa, garitos en los que ignoran la ley antitabaco, marihuana fuera de presupuesto, olor a humedad y madera, dolor de garganta, vino endulzado con brandy, polen costero, tabaco barato y seco, cerveza super Bock, edificios mal iluminados, Orión si no me equivoco en lo alto-¿y cómo está el cielo?-impresionante, difícil encontrar lo que no venía a buscar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Los imposibles también existen.

Qué largos son los días sin ganas. Qué dulce es que un desconocido altere su vida. Qué deseo más tonto, de desaparecer.

Antes de consumir este medicamento
no me gustan las mitades voluntarias
consulte a su farmaceútico
odio las mañanas en las que me veo pálida,
no es grave:
si estima que la acción del medicamento es
demasiado débil o fuerte
(esa ambigua frase)
se puede querer lo que no ves,
consulte a su médico o farmaceútico
quizá un profesional de la locura
sea esa persona que mordió la vida
que adoptó el impulso como método terapeútico
que le hizo un hueco en su cabeza para siempre a la duda
que, cuando tenía miedo, elegía la huida.

No tome medicamentos sin receta, no busque respuestas preguntando, no tenga una meta.

No lo analices, la vida se esconde siempre entre los matices, en lo que no dices. Para que un día claro...