Lookin' for!

domingo, 25 de septiembre de 2011

En tu nombre.

Todo lo que se hace de manera justificada en el nombre de algo, se hace con algo que nadie entiende.
En el nombre del arte, en el nombre de la patria, en el nombre del amor, en el nombre de la libertad, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En el nombre de Dios. En tu nombre.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Fácil dije.

La vida es divertida. Cuando todo rueda hacia abajo, y parece que no se puede caer más rápido, algo ocurre. Cuando flotas, como todos lo hacemos, en burbujas de placer, ilusión y presente, algo ocurre. Siempre cambias. Cuando piensas en ella, en él, en ellas y todos los que te acompañan, a veces parece que no estén, pero basta con pensar aún más fuerte para darse cuenta de que somos recuerdos, piel y papel. El tacto a lo sensible. Lo que nunca cambia es el cambio, y lo que nunca aprendemos es que es necesario.
Hoy me parece preciosa esa sonrisa que me regalas, en alguna parte, y ¿cómo no voy a sonreír? Fácil :)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un susurrante otoño.

Lo que más miedo me da, es no saber vivir. Son los días de dudas que te comen, de decisiones que van y vienen, de pensar en el futuro y llegar a la conclusión de que nada saldrá como lo espero. Entonces, ¿por qué pensar en él? No sé, pero no puedo parar.

Encima, cada vez escribo peor. No es porque no tenga nada que escribir, ni que decir, es porque he perdido la mínima habilidad que tenía a la hora de empalabrar sentimientos.

Es porque cuando leo poesía, buena poesía, pienso: vaya, qué increíble, qué sentían, qué manera de decirlo...Pero cuando pienso en escribir, me quedo callada, por dentro y por fuera. Porque aunque hable por los codos, y aunque miles de contingentes se me acumulen en la cabeza, lo único necesario y verdadero es que por dentro estoy callada, a la espera...de algo.

Para las palabras no vale el silencio.

Para la acción no valen las palabras. No bastan.

Si supiera matemáticas, sabría resolver la ecuación extraña entre mi silencio interior, mis palabras exteriores y las acciones que llevo a cabo. Pero soy de letras, y después de este verano y lo que parece un susurrante otoño, no tengo fórmulas geniales para resolver problemas inexplicables, y tampoco dispongo de palabras con las que embellecer los problemas.

Espero que esta sequía creativa y emocional sea un síntoma de lo que cualquier freudiano llamaría un bloqueo de un trauma y a lo que yo llamo "chica estás hecha un lío".

sábado, 17 de septiembre de 2011

Un miedo tan antiguo como el miedo.

"Uno de esos momentos en que el humano no avanza para tomar posesión, sino que es poseído, y se olvida de la fotografía porque la cámara es él, una cámara oscura con los ojos en vilo, inquietos, porque esta belleza no estaba prevista, la naturaleza como algo irreal, escondida, febril, enferma de colores antiguos. Quieres y no quieres avanzar. Sientes también un miedo antiguo. El que todo se desvanezca al ser descubierto".


Manuel Rivas, "La madre". EL PAÍS

martes, 13 de septiembre de 2011



Me hace cosquillas en las palabras

que me mires me sonrías y me retes

con ese aire de despistada

que flota en el aire de estos días y estos meses.


¿Qué te voy a decir? Me hace cosquillas en las manos.

Mis dedos se pasean suavemente por las sábanas.

Mi cuerpo se retuerce de placer por un calor tan respirable.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Contra el tedio.




Cada vez me da más rabia el hecho de tener que dormir. Lejos de considerarlo un placer, lo considero un fastidio, un robo de tiempo, una necesidad improductiva.
Porque sé que algún día llegará el momento en el que sepa qué elijo tener a mi lado para ser feliz, y porque dormir, descansar...no es más que un paréntesis entre unos días que, ni me lo dan todo, ni me quitan nada de lo que ya tengo. Metida en una especie de tiempo cíclico, me considero igual de contenta o aburrida (porque el aburrimiento es peor que la tristeza) todos los días al levantarme y al acostarme. Es todo consecuencia de un enfado conmigo misma, y ese enfado está más que justificado.
Me enfado conmigo misma por pensar constantemente en futuro, o por pasarme los tiempos presentes en una pompa de irrealidad. Cuando creo que ya estoy a salvo de mis sueños...pam! Vuelvo a caer en ellos. Sin embargo, cuando me paro a pensarlo, me doy cuenta de que, si no localizo la felicidad más pura en el futuro, ¿dónde la voy a localizar?
Porque no valgo para ser zen, ni para sonreír sin desear nada más, ni para no echar las horas muertas imaginándome conversaciones que no ocurrirán, viajes que no haré, confesiones increíbles de última hora...

La lección más simple y valiosa que no terminamos nunca de comprender puede ser esta: todo ocurre siempre de manera diferente a como lo planeaste, o soñaste.

Dicho esto, ¿cuál es la solución? No tener expectativas para no sufrir decepciones. Suena bien, pero acaso no suena mejor...Llenarte de expectativas que se verán superadas por la realidad, por la originalidad y los impulsos de los demás. Ante estas dos opciones, nosotras, abocadas al riesgo y en ocasiones al fracaso, siempre elegimos la segunda. Porque una vida tranquila es deseable, pero renunciar para siempre a los días raros... es una opción que no contemplamos.