Lookin' for!

lunes, 30 de mayo de 2011

Agencia de viajes imposibles.

Sus casos aullando en mis fugaces.
Las palabras inútiles, inutilizadas.

Fugaces motivos tiene su materia de pensamiento
para no aceptar la palabra directamente violenta de mis fauces.

Luego sonriendo tampoco es tan difícil comprender las clases
de causas que te llevan a sorprenderme de colores,
como si los incendios tuvieran dueño
y tal que si salieran a la vez todos los soles.

Porque el movimiento del Sol no es horizontal
ni marca el ritmo de nada que realmente funcione:
es violento y transcurre sólo cuando
te deslizas fuera de la cama o de la vida o de la razón
y te vas al baño o al agujero o a tus demonios.

No quisiera saber lo que intuiré cuando lo encuentres o no. Egoístamente me muero por ser encontrada, y cada órgano rojo mío dicta que tu destino es volver y volver a lo que puedes conocer durante toda una vida, o las que sean.

Quizá me atreva a decirte que te vayas sola.
Pero seguro te asombras con que no lo estás.
¡Mierda! ¿De qué huyo? Lléveme a un lugar donde no esté yo, por favor. Vacaciones merecidas a la playa de la no-identidad.
Voy a tumbarme en la arena para dejar de rodearme. Voy a parar de narcisearme, y por supuesto que no volveré a ser Eco...¿qué remedio? Seré un puto sátiro o una persona muy muy media.

Aparentemente perfecta para enfrentarme a la vida y realmente indefensa para ser yo misma.
Espera, cuando no soy yo, ¿soy tú?

Por eso te quiero, alternativa.

jueves, 19 de mayo de 2011

A veces cuesta dormir.

¿Hablaste a tu nuca de paraísos inhabitables,
por lejanos y olvidadizos?

Me acerco a ti por detrás:
un beso y un poco de humedad.

Muerdo tu médula,
para que veas el colorido esponjoso de corrientes cariñosas
de tu espinal,
muerdo.

Me acerco como una fiera
pero también cuidadosamente,
y en ese pálido momento
ocurren cosas interminables.

Sueño con que me quieras,
y despierto aterrorizada
por si te vas.

Sueño con que no te vayas,
y despierto en el camino de una vida fértil
que me riega me nutre me conmueve me ayuda.

Me miraría todos los días orgullosa de ser quien consiguió,
única en el mundo,
que me mires que me toques que nos quedemos,
que me ames.

Que me dejes mirar tu nuca
hasta que descubra el secreto,
que me prometas lo mismo que antes
pero después de este gran esfuerzo,
después de esta luz chillona
que expandió sus efectos
hacia todo y hacia ti.

Enormidad claustrofóbica
con objeto de lucha,
pero sin lugar de descanso:
aunque a veces me dormía en tus brazos,
como para olvidar que mirabas
al sur de tus párpados
cada vez que yo decía
con voz peleona cansada:
nos amo.

jueves, 12 de mayo de 2011

De rodadura.

Tú te nutres de seguir el show
y de continuar fingiendo.
Yo a ratos puedo olvidar
que este año no he tenido invierno.

Nadie quiere amanecer cansado
ni pensar cuánto aburre el sueño.
Me gustaría atreverme a introducir giros
y por cobarde pienso que los cambios tienen dueño.

Pero son tan mías mis circunstancias
y da un poco de libertad pensar
que soy libre de acercarme y preguntar:

- Hola, ¿cómo estás? No sé cómo empezar, la verdad...

Si te ríes, ya está todo hecho. Me agarro a una rutina innovadora. Una rutina deseada. O quizá me agarre al deseo alternativo a ese que nunca veré cumplido.
Es muy difícil pensar a largo plazo estancada en el presente, pero me mantiene flotando un poco por encima de las horas de espera. Como tampoco sé que espero, quizá lo más cercano a la felicidad sería esperar pequeñas cosas, o convertir las horas en GRANDES TONTERÍAS, en grandes absurdeces. Todo el mundo sabe que alguna vez en su vida pensará: no lo entiendo. Yo ya lo sabía, me parecía una sensación curiosa. Ahora, a veces creo, se convierte en claustrofóbica. Pero tampoco se está tan mal, porque hay algunos días que miradas de un minuto te devuelven la intensidad que habías perdido. Y, a partir de ahí, todo es rodar sobre ti misma y convencerte de que un pensamiento o un nudo en el pecho no ha de ser lo suficientemente fuerte como para pararte. Dejarse llevar por la inercia natural de este movimiento, ir sonriendo por la calle porque sí, y porque todos aquellos que tengan un día gris se merecen ver esa sonrisa; la felicidad es contagiosa.

Luego llega la noche, y te acuestas pensando: ¿me sentiré igual mañana por la mañana? Y te duermes dulcemente, porque parece como si la mano que esperas te envolviera la cintura.

Hoy me siento optimista, y creo que la alegría, la felicidad, lo que sea que buscamos, no se alcanza místico-misteriosamente, sino que se busca y además se conserva cuando se encuentra; cualquier gilipollez es buena para conservarla. Es una forma de mirar...el acento lo pone el observador ;)

domingo, 8 de mayo de 2011

When you sleep.

-La oscuridad da miedo cuando no eres feliz.

-¿Acaso los niños no son felices?

-Los niños no saben lo que es la oscuridad.

martes, 3 de mayo de 2011

Las manchas que me gustan.

Yo no sé si es más difícil escribir en papel o a ordenador. El caso es que me siento frente a este espacio en blanco, y no consigo empalabrar mis sentimientos. ¿A qué estoy esperando? Quizá algo inesperado, dos palabras resonando: tic tac, tic tac, un lugar aprisionando mis posibilidades.
Como, fumo, como, fumo, inhalo, exhalo, consumo, expulso, fumo... Me canso hasta de lo que no tengo que hacer. Ha sido estupendo volverme a conocer. Sería estupendo que me certezearas un poco.



Yo sé que me invento muchas palabras, pero todos somos inventos por dentro y la cultura es patrimonio de cada uno de nosotros y bla bla bla. Además, que al lenguaje le falta un hervor. Y parece ser que los poetas son esos cocineros que retuercen las palabras hasta hacerse con ellas y ofrecer, no un plato cocinado, pues la materia prima no lo permite, pero sí un manjar sublime.
El poema puede ser ácido, amargo, dulce, refrescante, puede arder...puede vomitarte encima. Pero no te deja indiferente frente a esos eslóganes anodinos con apariencia de Big Mac putrefacto. El poeta...sabe que cuenta con una lechuga, un filete y unas patatas, limitadas, en el espacio, el tiempo, el marco y el pensamiento. Pero mágicamente hace de ellas algo que ni siquiera parece una hamburguesa. Algo que no podemos, los de aquí abajo, encerrar en una forma o un sabor, pero que, al leerlo, despierta en la lengua salvaje del pecho un latido rítmico: pim, pam, pim, pam: el poema entró y el hambre no está saciada.

Es el genio, ese poeta, que cocina sin mancharse y salpica nuestras almas de historias que contar.
Yo me manché voluntariamente, esta tarde, leyendo a Paul Eluard. Aquí os lo dejo:


Íntimas

Te deslizas en la cama
De leche helada tus hermanas las flores
Y tus hermanos los frutos
Por el rodeo de sus estaciones
En la aguja iridisada
En la cadera que se repite
Tus manos tus ojos y tus cabellos
Se abren a los crecimientos nuevos
Perpetuos

Espera espera espera
Que vas a sonreírte
Por primera vez

Espera
Que vas a sonreírte
Para siempre
Sin pensar en morir.