Lookin' for!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Spuistraat.



Cómo empiezo a explicarlo,
quién va a acercarse a hablarte,
cómo sabrá el último trago,
cuántos van a pasar sin rozarte.

Quién va a decir mañana,
dónde esperan los que mienten,
no me mires con esa cara,
ahora no significa siempre.

Cómo vamos a adorar la lluvia
con estas absurdas manos vacías
por qué te envolverías esta noche
en otras piernas igual de frías.

Y lo pensamos a menudo.
Dónde fue la intensidad.
Y nos cansamos tantas noches.
Después cruzamos los dedos en la intimidad.

Mira los patos de mentira
en esa atracción para turistas
mira qué peligro de sonrisa
con los ojos, y medio torcida,
nota qué facilidad para volar
y cómo se tuercen al recordar.

Para qué empezar lo imposible
la sonrisa desconoce las texturas
de lo sensible.

Una palabra ya ha llegado.
Y comienza la contaminación.
¿Dónde esperabas encontrarte?
Lejos muy lejos, de viaje.

A veces todo ocurre gracias al miedo y entonces
se hacen más cobardes todos nuestros movimientos.

Y sin pensarlo demasiado
sabías que el último trago
por el miedo a una mirada
iba a sentirse amargo.

Ha acabado este otoño y aún no sabes
cuántos pasaron sin rozarte
cuánta primavera necesitas
cuándo cumplirás tu parte
(me encantan los finales)
a todas nosotras,
nos desquicia.

Un abrazo o un juego
para que deje de decir tonterías.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Déficit de atención

¿Cuántas veces puedo cansarme? Casi hasta hartarme.
Tengo las rodillas huecas y temblorosas.
Tengo un amanecer tan normal donde menos lo esperaba.
Se chamuscan las nubes, a lo lejos, chisporrotea en el cielo la receta de un día eterno.

Pero no quiero nunca tenerlo,
ni cargar más con este cuerpo.

Ni andar actuándo como si
todo se fuera a comprender después.
Sí, más adelante, todo se verá mucho más claro.
Cuando se acabe.

Sí, más adentro oigo todos los disparos de la sangre
a mi cerebro.
Sí, más furiosa. Haces trizas la piñata del Deseo.


Joder, no es doloroso. Es tan sólo
incisivo.
También, es muy curioso. Mientras lo pienso
tiro.


Escribirlo es hacer inerte su ritmo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Recursos contra la calma y el acierto.

Pide un deseo con la pestaña más pequeña
para acabar abriendo los ojos asombrados
frente a nuestra ácida vida
que todo lo que toca lo marchita
que todo lo que esconde lo mira.

Instante, una sonrisa.
En la quietud de curvas de este estanque
manos que se revuelven y sujetan
mis muñecas
aquí donde aprendo a sentir lo que ya sabía
y donde el error es tan dulce como antes.

Aquí donde el luminoso espectáculo de la conciencia
suaviza el decadente teatro de los recuerdos,
donde decir sí
es el reverso de un no de otro tiempo

donde cuesta diez euros
no echar nada de menos.

Cada sol una pequeña muerte
cada luna la miro y la contemplo
blanca y radiante como en un sueño,
blanca porque está llena de futuro

y a veces ha llovido adentro
porque el cielo también se cansa
de este pasado incierto.

¿Y nunca le has pedido a la locura que te reserve un lugar para cuando lleguen las dudas?

O el frío, o el pelo, o las palabras.
O todos los cerrojos abiertos.

Pero no te obsesiones, ese lugar ya estaba.
Es tu locura vacía
desde que no está la mía.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El nacimiento de la tragedia.

“Comparada con la seriedad, santidad y rigor de otras religiones, corre la griega el peligro de ser infravalorada como si se tratase de un jugueteo fantasmagórico – si no traemos a la memoria un rasgo, a menudo olvidado, de profundísima sabiduría, mediante el cual aquellos dioses epicúreos aparecen de súbito como creación del incomparable pueblo de artistas y casi como creación suma. La filosofía del pueblo es la que el encadenado dios de los bosques desvela a los mortales: “Lo mejor de todo es no existir, no mejor en segundo lugar, morir pronto”. Esta misma filosofía es la que forma el trasfondo de aquel mundo de dioses. El griego conoció los horrores y espantos de la existencia, mas, para poder vivir, los encubrió: una cruz oculta bajo rosas, según el símbolo de Goethe. Aquel Olimpo luminoso logró imponerse únicamente porque el imperio tenebroso de la moira o destino, la cual dispone una temprana muerte para Aquiles y un matrimonio atroz para Edipo, debía quedar ocultado por las resplandecientes figuras de Zeus, de Apolo, de Hermes, etc. Si a aquel mundo intermedio alguien le hubiera quitado el brillo artístico, habría sido necesario seguir la sabiduría del dios de los bosques, acompañante de Dioniso. Esa necesidad fue la que hizo que el genio artístico de este pueblo crease esos dioses. […] ¡Pues de qué otro modo habría podido soportar la existencia este pueblo infinitamente sensible, tan brillantemente capacitado para el sufrimiento, si en sus dioses aquélla no se hubiera mostrado circundada de una aureola superior! El mismo instinto que da vida al arte, como un complemento y una consumación de la existencia destinados a inducir seguir viviendo, fue el que hizo surgir también el mundo olímpico, mundo de belleza, de sosiego, de goce.”

En el contexto del idealismo alemán, parece ser que Nietzsche opta por una razón mitológica, por un no cerrar los ojos ante la horrible y verdadera sabiduría de Sileno, todo ello con el único pretexto de aclarar quiénes eran los griegos y por qué nos resultan tan fascinantes y misteriosos.

Tal y como vimos con Freud y Strauss, unido a la teoría estructuralista, la estructura de la sociedad se basa en lo no-agresivo y lo no-incestuoso, lo que demuestra que el origen o nacimiento de lo social reside en la prohibición de estos dos impulsos humanos. He encontrado un paralelismo en este texto seleccionado de Nietzsche: el filósofo alemán trata de desmentir aquí ese falso concepto de “jovialidad griega”. Esa creencia, al contemplar el modo de vida y el arte griegos, de que fueron la civilización donde nació la luz, la teoría, la razón, lo que salva a los seres humanos de ser naturales sin más. Lo que Nietzsche trata de clarificar es el por qué de ese arte perfecto, mesurado y rectilíneo, esos dioses luminosos, de bella figura y, simplemente y felizmente, existentes.

Todo este arte y esta alabanza a la vida para Nietzsche no es más que el reverso de una moneda que obsesionaba a la civilización griega y a todas las posteriores, y cuya cara omitida pero siempre presente, aunque fuera como negación, es la sabiduría silénica: la existencia encarna el sufrimiento y la búsqueda de una totalidad que siempre se va, hasta que se va la existencia, es decir, en la muerte. Ese sufrimiento consiste en saber que todas las preguntas que no pueden contestarse forman parte de aquello que permite hacérselas: la vida.

Ante esta evidencia, los griegos colocaron a su arte y a sus dioses como ese consuelo eterno de lo que, simple y absolutamente, existe y adora existir. Sólo una civilización tan dotada para conocer este reverso horrible era capaz de crear un arte tan redentor, encarnado en esas figuras divinas que, al contrario que los seres humanos, brillaban siempre con luz propia.

En este contexto es cuando aparece Sócrates, y con él, el hombre teórico, lo fatal para Nietzsche. Al pretender que todo sea inteligible, al querer descubrir lo justificado en todas las cosas, el sufrimiento se incrementa, porque la vida se convierte en un feo juego de apariencias por desvelar en lugar de una bella creación artística que ya hace presente pero soportable ese velo de sabiduría silénica.

Lo absurdo, lo horrible, no puede para Nietzsche traducirse en racionalidad, en conocimiento teórico. Debe ser llevado a la realidad mediante el arte, porque la sugestión y el velamiento es el único modo de ser feliz ante ante una existencia y una capacidad racional limitadas. Porque no todo es racional, el arte debe existir como tal, y de acuerdo con esta máxima emprende Nietzsche su dura crítica contra Sócrates y lo que éste representa: el hombre teórico que da la espalda a la sabiduría de Sileno, pero cuya fuerza y verdad no deja de atormentarle.

Conclusión: como ya dije al principio del comentario, he encontrado un claro paralelismo entre las estructuras que posibilitan la sociedad y las que posibilitan el arte excelso, el arte griego. Así como es artificial y forzada la resistencia al amor interfamiliar y a la guerra contra otros grupos consanguíneos, es artificial la luminosidad y la perfección, la plenitud y la felicidad de los dioses griegos. Y lo artificial es el reverso de lo verdadero-natural, de aquélla cara de nosotros mismos que no queremos desvelar, que sume, según Freud, al hombre en una eterna minoría de edad regida por la dificultad de renuncia que asume en su infancia, y que sumiría a los griegos en una eterna minoría de edad espléndida, que les hace admirables y entrañables a los ojos de los historiadores: una época en la que todo podía suceder, inventarse, crearse; unos seres humanos que eran como niños y que tenían algunas preguntas formuladas y todas las respuestas por delante. A lo largo de la historia y, por culpa de Sócrates, las preguntas no se responden, siguen siendo las mismas y sin embargo se ha perdido la inocencia y la esperanza en las respuestas, y la sabiduría silénica permanece contenida por la falsa creencia en una sabiduría racional que todo lo puede pero que, de hecho, nada soluciona. Cabría preguntarse si esa cara artificial que en estructura no es más que la “horrenda” sabiduría silénica se corresponde con lo que Aristóteles denominaba: “aquello de divino que hay en nosotros”, un trascender, un ir más allá de uno mismo, del hombre mismo, acaso el superhombre de Nietzsche




*La verdad redimida en la belleza*

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Llego al sitio y no me aguanto...

Suena The Cranberries. Practicamos la escritura de asociación libre como si de un juego se tratara.

Pretendemos congelar y repetir momentos que se caracterizan por ser únicos.

Cuando pase el tiempo,
oscura obsesión,
sabremos sonreír o partir.

Asesinos del futuro,
herederos de las gotas de lluvia y
observadores del rocío.

Hubo una noche muy diferente que en el fondo hablaba siempre de lo mismo.
Mi cerebro estaba en mi piel. Como una extensión desértica, caliente y sensible de mi pensamiento.

Las cosas del mundo aparecen como un oasis en medio de ese desierto y puedo sentir cómo la piel nos conecta mucho más que las palabras.
Por eso me callo y observo. Tan sorprendida, la sustancia.

Mis dedos
adivinan las curvas de los sueños celestes,
los suavizan,
los dominan
se atan con ellos muriendo de placer.

De cerca te juro
puedes sentir el latido de la tierra.
Cómo envejece sin esfuerzo
el secreto de los árboles.

Es un éxtasis de fuera hacia dentro.
Es ir haciendo enredos cada vez más complejos con el hilo plateado de la imaginación-la mente deshace imágenes sin pulcritud, las pone al descubierto-

"Necesito hacer algo con mi cuerpo para no hacer nada con mi cabeza". Mayúscula sensación de los sentidos; a eso me refiero.

Para escribir calcando el momento
¡no mojemos el papel! Derramemos mejor el núcleo
hacia las extremidades.
Para que llegue una pequeña parte al mundo de lo real.

Para que la mentira me abandone
y baile
se corra
vuelva
me burle
se vaya
hasta que millones de giros la conviertan
en una verdad estática a la que aferrarme.

sábado, 10 de diciembre de 2011

porto

Oporto:

Palomos gordos, viejitos que inspiran ternura, culos y piernas firmes, cúpulas azul verdoso, ladrillos húmedos, playa furiosa y templada, comida caldosa, garitos en los que ignoran la ley antitabaco, marihuana fuera de presupuesto, olor a humedad y madera, dolor de garganta, vino endulzado con brandy, polen costero, tabaco barato y seco, cerveza super Bock, edificios mal iluminados, Orión si no me equivoco en lo alto-¿y cómo está el cielo?-impresionante, difícil encontrar lo que no venía a buscar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Los imposibles también existen.

Qué largos son los días sin ganas. Qué dulce es que un desconocido altere su vida. Qué deseo más tonto, de desaparecer.

Antes de consumir este medicamento
no me gustan las mitades voluntarias
consulte a su farmaceútico
odio las mañanas en las que me veo pálida,
no es grave:
si estima que la acción del medicamento es
demasiado débil o fuerte
(esa ambigua frase)
se puede querer lo que no ves,
consulte a su médico o farmaceútico
quizá un profesional de la locura
sea esa persona que mordió la vida
que adoptó el impulso como método terapeútico
que le hizo un hueco en su cabeza para siempre a la duda
que, cuando tenía miedo, elegía la huida.

No tome medicamentos sin receta, no busque respuestas preguntando, no tenga una meta.

No lo analices, la vida se esconde siempre entre los matices, en lo que no dices. Para que un día claro...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Kick off a tu salud.

Nueve nueve, ¡no tenemos dioses!

Diez, diez, diez, diez...de todo de todo de todo de TODO...

Todo me da igual excepto el hecho de que todo me de igual.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Hubiera atravesado la pared con el puño

¿Cómo sabré yo si el tiempo me ha detenido en el lugar correcto?
Sigo en marcha y sin embargo, estaca me ata al suelo.
Porque siento esta enorme ternura hacia todo lo que viene nuevo.
Porque creo que tú puedes darme más de lo que quizá merezco.
Porque sin conocerte adivino que mereces más que lo vulgar de un nombre y un beso, un gesto y un estado. No tienes aire de conformista.
Absurdas definiciones para encerrar el cambio, le rogamos al reloj: ¡estate quieto!
Peleamos con el segundero, nos revolcamos por el suelo con la aguja que dicta los minutos, ¿para qué?

Para acabar rendidas, agotadas, con la sola fuerza del deseo y haciendo el amor con las horas, fundidas en un acto sin futuro y sin sentido, la única prueba de esta pelea tan feroz es el sudor, el olor y las preguntas.
Porque estas horas se han ido a follarse a otras conciencias, la agujita de los minutos, a penetrar otras miradas, y los segundos...
Los segundos. Primero no valían nada, después fueron tan intensos, luego fueron tan pesados que quería echarlos por la borda de mis sueños; enterrarlos debajo de la colilla del último cigarro que vi consumirse entre tus dedos mientras decías mirando al cielo: "Lo siento". Lo siento pero ya no necesito cabalgar con más peso, después de un año, parecemos extraños, ya no me digas, oye, ya no me abrigas.

¿Y ahora qué? Cuando vuelvo a tener el valor de dejar que salga lo que soy por mi boca, un beso, vuelve el miedo antiguo pero también vuelve la risa y la prisa en mi pecho dando saltos. A recordarme que la felicidad está en los pequeños, y no en los grandes actos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Imaginario colectivo nuestro

Y en el imaginario colectivo de nuestros sueños
aparecían las calles empapadas
los cristales escondidos
las llamadas cortadas a tiempo por una arcada de lucidez

el temblor de la impotencia
el "me apunto a lo que sea"
el interés, el egoísmo, la manipulación
caer rendida por un beso del revés

la manía de acercarse a lo imposible
de alejarse cuando empieza a parecer creíble
de creer en ello cuando el tiempo ha devorado
de insultar a mayo cuando la culpa es de enero

Y en el imaginario colectivo de nuestras pesadillas
más de lo mismo, menos realidad
más cuentos extraños, menos finales abiertos

más dinero en menos tiempo
algunas conversaciones que al ver la luz del sol
empiezan a convertirse en preguntas
les da por traducirse en taquicardias

pero la locura siempre vuelve
porque somos los mismos que al empezar
con algún arañazo mal curado
(no por no aplicarle el suficiente antiséptico o alcohol, en su defecto,
sino por
no tener realmente la voluntad de curarlo
por completo).

jueves, 10 de noviembre de 2011

¡La magia no funciona con las nubes!

¿Por qué no vienes a contarme
cómo se organizan las estrellas en constelaciones
sobre todos mis lunares?

En vez de situarme a tu lado y observar, calladita
cómo miras
(muy seria, muy concentrada)
al cielo y después dices:
“¿Ves? Allí está Orión”,
con una media sonrisa.

En vez de eso, y sin que dejes de hacerlo,
por qué no dices una vez más:
“Soy lo que ves”.
“¿Ves? Eso es Orión”

¿Lo escuchas? Soy yo, sonriendo por dentro, y suena como cuando, en las noches abiertas, no se oyen los coches, ni los aviones, ni las farolas fundiéndose, sino sólo el bostezo gigante de la Luna.



(Luna que ha venido a contarme que toda su magia se desvanece cuando pasas muchas noches sin mirarla mientras respiras hondo. Nadie puede olvidarse del Sol, pero todos podemos olvidarnos de la Luna. El Sol, presente o ausente, nos dice cuándo empezar o cuándo terminar. Y nunca pensamos en la Luna porque parece un residuo del gran astro.
Este engaño desaparece la primera vez que la miras. Tus pupilas se dilatan, te dejas hipnotizar, te sientes pequeña, te gusta su luz suave y escuchas, sin saberlo, el bostezo sensual y primitivo de la Luna).

martes, 8 de noviembre de 2011

Carol.

C al volante, radiante, estúpida, asqueada de su piel y de su cara, apretando el acelerador para sentirse menos humana.
Dirigiendo breves e intensas miradas a T.

T de copiloto, preciosa, a ratos asustada y a tragos valiente, bebiendo de una petaca para dejar de sentirse atada.
Mirando a C con los ojos muy abiertos, enamorada de la mezcla de alegría y tristeza que en su cara se adivina. En cualquier caso, la mujer más intensa que jamás ha visto.

¿Cómo no subirse a un coche con ella para recorrer EEUU. huyendo de las vidas que les ha preparado eso que llamamos sociedad?
¿Cómo no hacer del amor un buen salvaje incivilizado sin voluntad de serlo?
¿Cómo no dormir en cuarenta hoteles distintos para fundirse por primera vez en uno sólo?
¿Cómo no compartir una naranja y un vaso de leche caliente antes de dormir?
¿Cómo no visitar Waterloo?
¿Cómo no mirar a C mientras todo el universo pende de su boca y su cigarro?
¿Cómo no acabaría T fumando y creando belleza privada junto a C?
¿Cómo resistir la longitud de sus piernas, sus manos apartando el pelo de la cara, su manera tan silenciosa de decir “te quiero”, el vapor de la ducha, el deseo en sus ojos, la locura de su risa, y esa mano que aprieta fuerte la de T y le dice sin dudar: “esto no es ningún capricho”?

El miedo y la felicidad se pelean por tus besos, ¿te habías dado cuenta?

domingo, 6 de noviembre de 2011

M.

Curioso, que pensemos lo mismo al mismo tiempo. Imposible saber si tus causas se parecen a las mías. Digo una cosa y al momento me la planteo. Digo lo que no haré y no pasa ni un segundo hasta que lo hago.

Imposible saber si estás perdida, como yo, o si encontrate te da miedo. ¿Acaso no significa lo mismo? Más imposible aún saber cuándo la cabeza está convenciendo al corazón, y cuando esa misma cabeza permite que el corazón se desboque y galope hasta sus últimas consecuencias.

No me ocurre nada y, sin embargo, lo que ocurre no es normal. Mi teoría de la felicidad sin lucha pierde su fuerza de convicción y se convierte en una lucha por la felicidad. La felicidad de saber a dónde pertenezco cuando no quiero pertenecerme a mí misma. Por insoportable, por crédula y por impulsiva.

Empieza a debilitarse el grave mantra estival que me decía una y otra vez: "todo está dentro de ti". Ahora que sé que todo está ahí, me asomo con vértigo, me asomo con el nudo y con la velocidad y, una vez estoy abajo, pierdo perspectiva y no me encuentro. Pero me encuentro bien porque el vértigo se pasa una vez has caído.

No quiero subir con velocidad, ni con excusas, ni con miedo. Sólo quiero que conocerme sea una experiencia de la que nunca pueda arrepentirme.

sábado, 29 de octubre de 2011

La voz a mí bebida.

¿Qué más da todo lo que tenga que escribir? O qué decir -prefiero callarme y dejar que hables de ti misma sin nombrarte ni señalarte.

Prefiero la inteligencia suave -los movimientos talentosos.

Prefiero no buscar donde no estoy, y que todo llegue cuando esté a punto de irme. No vas a llegar, porque no sabes, no quieres y no puedes. Cada vez más segura de tu inconstancia y más constante en mi cariño no aprendido, no esforzado y no angustioso. Sin más, ahí lo tienes y sin él, sigues siendo la misma, pero no te miras con ese aire despistado.

Qué calientes son tus besos. Me siento tan bien calcando mi piel en trozos de papel. Pero mejor aún imprimiendo mi fuerza en señales, y no en palabras, en silencios -que valen más que las preguntas. En respuestas no verbales y en sonreír mirando cualquier luz. Verte detrás de un espejo, doblando una esquina, partiéndote el culo. De lo mejor que una puede ver últimamente.


Disfruta tus días, sinceramente. Pasarán volando y antes de que te des cuenta se quitarán el sombrero ante tus obras. Todos abrirán mucho sus bocas y pensarán: "Cómo pudo hacerlo tan bien". O quizás pasarán zumbando y se reirán en tu cara de tu manera de huir el momento, tu manera de no aceptar lo que viene, y también de negar lo que dejas ir. ¿Vas a permitirlo?

No lo creo. Vamos, a mí ya me tienes boquiabierta. El resto del mundo, te está esperando. De nuevo, verbos y placeres por cumplir.

No escribo a nadie, sólo a mi misma, a ti, al que lee y se siente identificado, a ti, la que lee y piensa que soy interesante -evidentemente en otro sentido, a ella, la que seguramente no lea por comodidad y huida, a nosotros, los que agarramos la vida tan fuerte que en ocasiones hacemos que chille y se retuerza, a vosotras, dudas que venís del futuro a robarme mi presente, no os odio, tampoco os amo. Simplemente, os sonrío con incredulidad.

En serio, ¿me siento tan bien?

martes, 25 de octubre de 2011

Un día cualquiera.

Tus mañanas corren presas de tus párpados tu pelo y, como no, lunch.

¿Que no me entienden? Que averiguen lo que ocurre en el el aire de mis ojos. Porque la habitación esté fría. Porque me queje de todas las rutinas, hasta de la rutina de quejarme. Por si el otoño ha llegado tarde para llegar dulce. Por si el miedo fuera una cadena cuya llave está en el futuro. Por si llave está escondida en la caja que te asusta. ¿Por qué lo sientes? Porque es verdad.

Mis tardes
no gustan.

A veces me quedo sonriendo y me pregunto si los demás también tienen ganas de sonreír.

Es grave. Las noches...

Las noches son como camaleones de colores astutos que ayudan a mis sueños a ser ciertos. Las noches siempre me sorprenden, todo surje de la nada. Basta el humo, basta su voz, la mía y la hora en la que todo puede ocurrir para que se unan en las calles. Mis pisadas. Siempre veo a una extraña caminando junto a ti.

¿No es verdad que no me entienden? Sólo alguien que me acompañe cerca.

lunes, 17 de octubre de 2011

Azul y qué más...

Voy a meterme en la caja del diablo donde ya no pueda verla, para que los días sean soplos de nubes grisáceas que se eleven como el humo desde mi pecho hasta el techo. ¿Qué color es ese? Ese que veo mientras bajo por la calle de siempre, llego a la misma esquina, contengo el aliento, miro el piso más alto de las estrellas y me pregunto si podría darme la vuelta. La pregunta no es si debería, es si podría. Si me di la vuelta y no dije lo que tenía que decir, nunca lo sabrás.
Si me aguanté la respiración escuchando ciertas canciones, nunca lo sabrás.
Si pulsé el botón de colgar justo antes de rendirme ante tu voz, tampoco lo sabrás.
La intensidad, es mía, y nunca podrás sentirla.

¿Dónde ha ido? Ni a otro cuerpo, ni al mío. Ni hacia afuera, ni hacia adentro. Se escapó, de tanto chillar. Y ahora puedo ser lo que tú quieras...Puedo ser cariñosa, ingenua, estúpida, indolente, entusiasta, borde, payasa, obsesiva, incluso puedo ser triste.

Pero nunca, nunca podré ser la misma de antes. Ahora no me daría la vuelta. Pero es que tampoco iría.

lunes, 10 de octubre de 2011

En silencio.

Paséame por la quinta avenida
esta noche es de cristal.

Muérdeme bien fuerte los labios
para que tú empieces a sentirme
y yo vuelva a caminar sola.

Sin ellas, las eternas acompañantes,
las más vacías y las más inquietas
mi sombra más elegante.
Mis dudas.

Pues decía que
tienes la capacidad
de
hacerlas desaparecer.

Opinaba que
el tiempo corre vuela
hasta que das el golpe.
Como decía esa mujer
que sabe seducir.

Vaya tontería de palabras.
Qué inutilidad intentar recordar las noches raras.

Tú haz lo que te pedí.
Muérdeme y dime quién eres, así.
Voy a entenderte mucho mejor,
ya que hablar, últimamente
parece ser lo imposible, lo peor.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Pregunta retórica.

Cómo esquivas todos mis besos.
Cómo sonríes frente al futuro.

Los días buenos no existen
sólo
los días en los que no pienso.

Y si me caigo me impulso me salvo y me mantengo
siempre todo sigue igual
afuera están los hechos
y la mentira, por dentro.

Por las mañanas el agua
de la ducha me acaricia y me imagino
unas piernas que me enseñan a crear vapor,
suave.

¿Vendrás?

domingo, 2 de octubre de 2011

Mmmm.

Buenos días.
A las calles que rodean las plazas de Madrid.
Nada es perfecto pero lo buscamos.
Buenos días.
A ti, a ella, a ellos, a tu sonrisa.
Surrealista.

¡Métete conmigo debajo de las sábanas!
Y así serán unas buenas noches.


:)

domingo, 25 de septiembre de 2011

En tu nombre.

Todo lo que se hace de manera justificada en el nombre de algo, se hace con algo que nadie entiende.
En el nombre del arte, en el nombre de la patria, en el nombre del amor, en el nombre de la libertad, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En el nombre de Dios. En tu nombre.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Fácil dije.

La vida es divertida. Cuando todo rueda hacia abajo, y parece que no se puede caer más rápido, algo ocurre. Cuando flotas, como todos lo hacemos, en burbujas de placer, ilusión y presente, algo ocurre. Siempre cambias. Cuando piensas en ella, en él, en ellas y todos los que te acompañan, a veces parece que no estén, pero basta con pensar aún más fuerte para darse cuenta de que somos recuerdos, piel y papel. El tacto a lo sensible. Lo que nunca cambia es el cambio, y lo que nunca aprendemos es que es necesario.
Hoy me parece preciosa esa sonrisa que me regalas, en alguna parte, y ¿cómo no voy a sonreír? Fácil :)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un susurrante otoño.

Lo que más miedo me da, es no saber vivir. Son los días de dudas que te comen, de decisiones que van y vienen, de pensar en el futuro y llegar a la conclusión de que nada saldrá como lo espero. Entonces, ¿por qué pensar en él? No sé, pero no puedo parar.

Encima, cada vez escribo peor. No es porque no tenga nada que escribir, ni que decir, es porque he perdido la mínima habilidad que tenía a la hora de empalabrar sentimientos.

Es porque cuando leo poesía, buena poesía, pienso: vaya, qué increíble, qué sentían, qué manera de decirlo...Pero cuando pienso en escribir, me quedo callada, por dentro y por fuera. Porque aunque hable por los codos, y aunque miles de contingentes se me acumulen en la cabeza, lo único necesario y verdadero es que por dentro estoy callada, a la espera...de algo.

Para las palabras no vale el silencio.

Para la acción no valen las palabras. No bastan.

Si supiera matemáticas, sabría resolver la ecuación extraña entre mi silencio interior, mis palabras exteriores y las acciones que llevo a cabo. Pero soy de letras, y después de este verano y lo que parece un susurrante otoño, no tengo fórmulas geniales para resolver problemas inexplicables, y tampoco dispongo de palabras con las que embellecer los problemas.

Espero que esta sequía creativa y emocional sea un síntoma de lo que cualquier freudiano llamaría un bloqueo de un trauma y a lo que yo llamo "chica estás hecha un lío".

sábado, 17 de septiembre de 2011

Un miedo tan antiguo como el miedo.

"Uno de esos momentos en que el humano no avanza para tomar posesión, sino que es poseído, y se olvida de la fotografía porque la cámara es él, una cámara oscura con los ojos en vilo, inquietos, porque esta belleza no estaba prevista, la naturaleza como algo irreal, escondida, febril, enferma de colores antiguos. Quieres y no quieres avanzar. Sientes también un miedo antiguo. El que todo se desvanezca al ser descubierto".


Manuel Rivas, "La madre". EL PAÍS

martes, 13 de septiembre de 2011



Me hace cosquillas en las palabras

que me mires me sonrías y me retes

con ese aire de despistada

que flota en el aire de estos días y estos meses.


¿Qué te voy a decir? Me hace cosquillas en las manos.

Mis dedos se pasean suavemente por las sábanas.

Mi cuerpo se retuerce de placer por un calor tan respirable.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Contra el tedio.




Cada vez me da más rabia el hecho de tener que dormir. Lejos de considerarlo un placer, lo considero un fastidio, un robo de tiempo, una necesidad improductiva.
Porque sé que algún día llegará el momento en el que sepa qué elijo tener a mi lado para ser feliz, y porque dormir, descansar...no es más que un paréntesis entre unos días que, ni me lo dan todo, ni me quitan nada de lo que ya tengo. Metida en una especie de tiempo cíclico, me considero igual de contenta o aburrida (porque el aburrimiento es peor que la tristeza) todos los días al levantarme y al acostarme. Es todo consecuencia de un enfado conmigo misma, y ese enfado está más que justificado.
Me enfado conmigo misma por pensar constantemente en futuro, o por pasarme los tiempos presentes en una pompa de irrealidad. Cuando creo que ya estoy a salvo de mis sueños...pam! Vuelvo a caer en ellos. Sin embargo, cuando me paro a pensarlo, me doy cuenta de que, si no localizo la felicidad más pura en el futuro, ¿dónde la voy a localizar?
Porque no valgo para ser zen, ni para sonreír sin desear nada más, ni para no echar las horas muertas imaginándome conversaciones que no ocurrirán, viajes que no haré, confesiones increíbles de última hora...

La lección más simple y valiosa que no terminamos nunca de comprender puede ser esta: todo ocurre siempre de manera diferente a como lo planeaste, o soñaste.

Dicho esto, ¿cuál es la solución? No tener expectativas para no sufrir decepciones. Suena bien, pero acaso no suena mejor...Llenarte de expectativas que se verán superadas por la realidad, por la originalidad y los impulsos de los demás. Ante estas dos opciones, nosotras, abocadas al riesgo y en ocasiones al fracaso, siempre elegimos la segunda. Porque una vida tranquila es deseable, pero renunciar para siempre a los días raros... es una opción que no contemplamos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Cambios subjetivos.





Wijiji! Y ahí está mi nueva, pequeña, rizada y débil rastita. En esta foto la punta parece la cola de un cerdito, pero mi amiga Celia, estupenda peluquera de pelo cardado, me la cerró, apretó y arregló ^^



Estos últimos días del verano parece que van a ser los más dulces. Te prometo que el día que te conozca, me acordaré de los días, como este, en los que soñaba con conocerte.


viernes, 19 de agosto de 2011


http://www.youtube.com/watch?v=dQXZS_vbwBw


Di, ¿qué ves?. Dime, ¿qué ves? .. ¿si hay algo?;
un manantial breve y fugaz entre las manos.


Me siento llena de personas, de futuro, de promesas, de vida, de fuerza, y sin embargo...hay algo que extraño. En mis interminables días raros, en los que el vicio es una apestosa manera de mantenerme en la extrañeza, echo de menos mi dolor y mi barrera. Mi consciencia y mi superación, la ausencia más profunda, que se convierte en aquello que resulta invisible pero que mueve lo visible con un hilo de seda. Parece que no quiero soltarlo.

Y, sin embargo, mi cometa ya vuela lejana, como yo, y quiere despegar hacia los días más raros y más hermosos que he visto en mi vida. Como esta mañana. Como anoche. Afortunada, pude montarme en un coche con dos amigos a la 1 de la mañana y recorrer la distancia Madrid-Valencia entre sueños, confesiones y risas. Afortunada por tener amigos así, y afortunada por poder permitirme el lujo de desaparecer aunque sólo sea por una noche. Y así, esta mañana me encuentro amaneciendo con la compañía más agradable, el alcohol más delator, una ausencia casi total de vicios que funcionan como parches, y un mar que, como dice Coque Malla, "me cura la herida". ¿Herida? No, no estoy herida, estoy extrañada. En estos días tan raros, no hay heridas, sólo arañazos. Pequeños rasguños que provocan pequeñas mareas que, enfrentadas con el oleaje, se arrastran y se pierden en la orilla como toda la arena que mi cuerpo desprende.


Al mar, a la libertad y la espontaneidad le debo este día tan extraño y tan agradable, este día en el que, derretirme por momentos, es tan doloroso como estimulante. Este día en el que echo la vista atrás, 5 meses atrás, 2 meses, una semana, un día, y pienso: nunca dejaré de equivocarme, y nunca dejaré de hablar de más. Nunca dejaré mis impulsos, jamás salvaré el cuello a mis inhibiciones. Nunca me sincronizaré con nadie, pero siempre estaré pendiente de sus latidos. Y, por eso, llorar y sonreír a la vez es posible, sentir con intensidad y pensar en círculos viciosos, también lo es. Pero, sin duda, la calma llega cuando acepto que los puentes que sustentan a los visitantes de mi isla los tiendo yo, y la futura tormenta que acabará con ellos, no depende de mí, ni de los visitantes. Quizá dependa de un Dios, o quizá yo haya decidido otorgar atributos divinos a quien no los tiene. En cualquier caso, esa es otra discusión.




PD: Soy la de la derecha, con la mano como Spok ^^

miércoles, 10 de agosto de 2011

Reflexiones a la solana, I


Compartir horas con alguien. En lugares distanciados.

La comida, la siesta, el cigarro. El sueño, el placer solitario, las conversaciones, mejores y peores, los mimos, los ratos para pensar, las nuevas experiencias.

Aunque viváis en la Luna, aunque yo viva en una nube descargada en cada sonrisa y también en cada orgasmo o conjunto sentimental de palabras. Aunque nunca jamás nos veamos, aunque quien menos imagine acabe siendo lo más inverosímil.

Os deseo, en este verano tan extraño que sugiere una familiaridad que aprenderé a vivir, que os enamoréis sin pensarlo, sin hablarlo y sin pasarlo por agua.

¿Creéis que cuando seamos adultos, pero no en el DNI, sino en la cuenta bancaria, tendremos grilletes? ¿Creéis que veréis mundo al terminar de estudiar y todo eso? ¿O hablaremos de sueños hasta que nos despierte la hipoteca?

Yo tengo amigos soñadores, otros más conformistas, otros con problemas más grandes, y otros que ni se lo plantean.

A los soñadores: las respuestas a las preguntas que acabo de formular saldrán de nuestras bocas, y no de nuestros bolsillos. Hay, creo, tres maneras (hoy en día) de habitar el mundo:

La primera como esclavo, como ser dependiente, reducido a la condición de "asalariado" y habitante del "mañana cambiarán las cosas". Esperando a envejecer para empezar a vivir. Digna postura.

La segunda manera cuenta con menos individuos asiduos a ella, ya que es un modo de vida escaso por dos razones: por complicado y por despreciable. Es la condición opuesta a la del esclavo, es la de ser libre a costa de otros, esto es, creer ser libre. Estos son los chupópteros del mundo, unos pocos vampiros económicos, la conocida "mano invisible" de los mercados de la que tanto se habla últimamente en la prensa, como si fuera una noticia de última hora.

El tercer modo de habitar el mundo...no sabría cómo definirlo. Tampoco es un estado del todo deseable; otorga libertad pero también algún que otro cargo de conciencia. Hoy en día parece que está de moda ser anti-sistema, pero también parece imposible y el sistema se ríe del intento. Hay dos opciones que no encarnan mucha lucha ni mucha preocupación, a simple vista. O formas parte del sistema, o sales de él. La segunda opción es ese tercer modo de habitar el mundo. Hay a su vez dos maneras de salir del sistema. La primera, cometer un delito y ser apartado. Los mayores crímenes contra la Humanidad son llevados a cabo por los poderes económicos, impunes, pero por robar comida, dinero o ropa se castiga con la pérdida de una ya reducida libertad. Salir del sistema como delincuente no es salir realmente: es estar dentro de él, pero apartado y despreciado, obviado. La segunda manera de salir del sistema es, sencillamente, dejar de depender de él. Nada de bancos, ni de salarios, ni de burocracia. Un número menos entre tantos que somos: si no participas, estás fuera; sencillo. Pero desgraciadamente no hay campo ni huertos ni animales para todos, o sí que los hay pero mal distribuidos y consumidos.

Hay que ir al McDonalds para comer barato, hay que salvar los bancos, que, pobrecitos, no supieron parar su propia rueda desorbitada, hay que estudiar, trabajar y formar una familia, y hay que tener unas ciertas inquietudes rebeldes de joven, pero sin pasarse y sin que duren muchos años, que todo el mundo sabe que eso se pasa y luego nos convertimos en personas normales que charlan en cafeterías.

Yo no soy antisistema por definición. El sistema se dirige al fracaso, pero el error es más profundo que la rueda económica, más básico, creo.

El engaño es pensar en la dualidad. Yo misma lo hago, todos lo hacemos. Si viviéramos la vida como un continuo con sentido unívoco, sufriríamos menos, entenderíamos más. El problema es no ser capaces de separar el dolor del placer, la pobreza de la riqueza, la necesidad de la independencia, el bien del mal. Vivimos con cierto miedo por culpa de un error: esa manía de pensar que lo bueno de lo malo es que nos hace apreciar más lo bueno. El amor es una mierda, porque duele, pero el dolor es bueno, porque nos ayuda a entender lo que amar significa. Creo que las cosas son más simples, y la complicación, la batalla constante que tenemos formada en nuestras cabezas hace, entre otras cosas, que aceptemos este sistema fascista, estas opciones en las que no se elige lo mejor sino lo menos malo, y este paso hacia la vida adulta.

¿Por qué aceptamos que un ritmo de vida laboral frenético es bueno? No es sólo la necesidad, la supervivencia, también hay resignación y aceptación, porque el pensamiento dual acecha y triunfa.

Lo frenético lo comparamos con el descanso, con “lo bien que vamos a dormir tras un duro día de trabajo”. Dormir es un poco como morir, y trabajar para descansar es despreciar el trabajo en sí mismo, tomarlo como un medio para la consecución de un fin.

¿Por qué aceptamos relaciones tormentosas que no nos hacen felices? De nuevo el pensamiento de lo dual, haciéndose notar. Amor, dolor, no son nada el uno sin el otro. Vivimos en lo uno y su contrario, en la causa y en su efecto, y por eso creemos que el dolor en una relación es soportable e incluso positivo, porque…¡tachán! El amor triunfará y la vida será rosa. ¿Y acaso cuando la vida sea rosa, o negra o multicolor, no echaremos de menos ese dolor agridulce que nos hacía soñar con la futura vida que ahora llevamos? ¿Y entonces qué, echaremos de menos el dolor, como si fuera ese amigo que era un pelmazo pero al que acabas echando de menos porque siempre estuvo allí cuando lo necesitaste? ¿O más bien lo necesitaste cada vez que estuvo allí, porque somos incapaces de pensar que el placer y el dolor, el amor y la indiferencia (que es más dolorosa que el odio), la luz y la oscuridad, la razón y el sentimiento, lo femenino y lo masculino, y todas las oposiciones que se os ocurran, en realidad forman parte de lo mismo? ¿Por qué diferenciamos, por qué separamos?

¿Por qué la rutina para hoy y la felicidad para mañana? ¿Por qué algunos pueden hacer de la felicidad su rutina y los demás la tomamos a sorbitos? ¿Y por qué aceptamos esto? Porque vivimos en futuro, y sin futuro no seríamos nada. ¿El problema es que nos sobra inteligencia, o que nos falta? ¿La inteligencia es lo que nos han enseñado como “pensar”, o es lo que hacemos de manera intuitiva cuando no pensamos?

Os dejo que penséis y me ayudéis. Se aceptan sugerencias. Hoy, mañana, radicales, conservadoras, claras, oscuras, femeninas, masculinas, optimistas, pesimistas, realistas, idealistas…Así no se puede pensar.

lunes, 1 de agosto de 2011

La vida es verbo.

Prométeme tonterías guarradas cochinadas absurdeces barbaridades sinsentidos.
Píntame el techo la casa las piernas las manos la cara la acera las ventanas los ceniceros.
Hazme un monedero un bolso unos zapatos un colgante unas pulseras unos pendientes un anillo.
Constrúyeme una casa en el árbol una barquita una caja un instrumento un iglú.
Léeme un párrafo de un libro que me encante un poema algo tuyo una canción un cartel una bobada.
Escúchame cuando cante en la ducha cuando te chille cuando te susurre cuando permanezca callada y cuando llore.
Repíteme que me quieres que me necesitas que me alejas que me odias que te resulto indiferente que te divierto y que cuando sonrío el mundo sonríe conmigo.
Cántame fatal.
Escríbeme una canción una frase en el espejo una carta un post-it un guión para vivir, una guía para perdidas.
Sal conmigo a hacer deporte a tumbarte a fumar a beber a no hacer nada, sal conmigo a cualquier lugar que me resulte nuevo.
Duérmete en mi cama en la tuya en la de un hotel barato en la de un albergue en otro país en otro continente, duérmete con plomitos en los ojos.
Sonríeme sin dudas con cariño con compasión con arrebato con las mejillas coloradas, con lágrimas en los ojos, sonríeme para que el mundo pueda sonreír contigo.
Grítame con rabia con desprecio con ansiedad con un calentón en tu cuerpo, grítame haciéndolo o grítame después de hacerlo, grítame y arrójame los muebles de tu casa.
Súbeme hasta el infierno, bájame al cielo de una patada.
Estúdiame hasta que te aburras hasta que me conozcas hasta que des por imposible conocerme, estúdiame hasta que te entren ganas de estudiarte a ti misma.
Lánzame al fondo de tu olvido, al mar, desde un puente desde un décimo piso que nos compremos, desde abajo de tus rodillas, lánzame cuando veas que paro de moverme.
Encuéntrate cualquier día al doblar una esquina y alucina con tu manera de andar, encuéntrate sola divertida callada triste aburrida ingeniosa cachonda feliz exhausta enfadada tranquila, encuéntrame alguna virtud y te eliminaré algún defecto.
Cállate, porque el silencio que profesas cuando terminas de leer lo que tengo que decirte, se parece misteriosamente a un millón de noches militando contra el insomnio.
Háblame, porque siempre tienes algo diferente que decir, y así suele ocurrir con las personas que son diferentes.



Todo esto me dijo ella, y no pude negarme. La escuché, callé, hablé...y el resto de verbos son placeres y dolores por cumplir.

martes, 26 de julio de 2011

Bsc-m.

Estoy tan cansada que me montaría en un coche y me dejaría conducir hasta el mar. Me dormiría con la cara aplastada sobre un libro lleno de descripciones. Acariciaría a mi perro hasta verlo soñar con que corre. Me bañaría en la bañera de la espuma. Escucharía "From the valley to the stars" y pensaría: las situaciones caen, una a una, como gotas en un fregadero a la hora de la siesta. Maldeciría por última vez el anuncio de San Miguel, a pesar de que me guste Facto. Me desgañitaría en sueños para cantar bien en la ducha mañana. Me fumaría un porro y dejaría que el humo me envolviese justo antes de caer, y, justo antes, acercaría un lápiz y un papel. Desearía ver más allá de mis narices diarias, más allá del sueño dulce, para dejar de dormir sin pretensiones. Me vería Love Actually, o Predator, e incluso...no, me quedaría dormida antes de empezar a descargar. Leería un rato cosas acerca del feminismo, Rousseau, y la esclavitud conyugal, pero no estoy de humor para dejar de aceptar las injusticias tan grandes que sombrean las propias. Nadaría unos largos hasta que mi cuerpo flotara con la inercia natural de los músculos, hasta sentirme ágil y voluntariamente envuelta en mi piel...lo siento. Buscaría mis galletas favoritas y me las comería aunque estuviesen un poco pasadas. Me dejaría conducir y dormir en el asiento trasero de un coche hasta el mar...hasta el mar, lo siento.

Buscarse es algo así como escucharse hasta en lo absurdo. Encontrarse es obedecerse de la manera menos absurda posible.

Jarabe de café.

Lo positivo del límite
es que puedo ser libre.

Lo positivo del presente
es que ya ha pasado.

Lo positivo del suspense
es la sorpresa.

Lo positivo de lo posible
es que siga existiendo.

Lo positivo de ser yo misma
es igual a todo lo negativo.

A la fiesta de sus gestos yo no estaba invitada:
reunión en la cumbre ya no es como antes
pero la habitación propia y la belleza son
espacios futuros que conquistaré.

viernes, 22 de julio de 2011

Textos y documentos.

Verano escaleras silencio noche latidos rápido ventana sueño ilusión mentira vivir mentira ella tiempo lentitud luz viento frío bebé gritos angustia amigos quehaceres noche largo dormir saber, no saber tiempo distancia olvido cambio.

Para un verano de escaleras silenciosas,
leer es ocupar un tiempo lleno de sentido,
escribir es eso que abandoné sin qurerlo,
vivir es un capricho de día y de camino.

El movimiento, la distancia, las tareas.
Todo lo que llena una página en blanco
pero sólo ocupa un pecho malherido,
todo lo que mueve mi clave: las mareas.

Como en una calma suave hay instantes de paz
hay horas que mágicamente se hacen conmigo.
Hay días en los que el lujo de vivir
me recuerda que nunca volveré a ser capaz
de borrar la vida como solía.

Me afano tejiendo este tiempo de sonrisas
me ocupo de todas esas cosas que tú no querías,
me escapo de mis sueños y me secuestran
en las mismas noches en las que te haces intensa.

Pero estoy a salvo de mí misma, siempre y cuando
mi mejor yo no venga a recordarme que lo guardo bajo llave.





(No sé qué escribir, no sé qué decir. Quizá ya no haya nada. Quizá no esté vacía sino tan llena que las palabras se agolpan en la punta de mis dedos y ellos no dan a basto para que todas emerjan. Porque no puedo escribir nada verdadero si no sé quién soy. ¿Quién escribe? ¿La que amaba a una y mil distintas personas? Misma cara, mismo cuerpo, mismos ojos misma voz, pero el amor no se dirige a un recuerdo, o es no es amor. ¿Quién escribe? La de antes, la que esperaba, sí...¿pero qué? No recuerdo.
Vuelvo a querer vivir hacia delante, pero siempre me tropiezo con la que era antes. ¿Por qué esta pelea tan absurda conmigo misma? El infierno no son los demás, el infierno son todos mis yó, cuando me oigo hablar y no me entiendo, cuando me despierto taquicárdica las mañanas más hermosas, culpa de mis oníricas basuras, y me hundo en la cama deseándome un día despreocupado. Apenas lloro, apenas me contengo, apenas quiero, apenas comía, apenas me gusta pasar máas de cinco minutos sola en el mismo lugar. Apenas creo lo afortunada que soy y lo mucho que me espera, y todo ello a causa de solapar un futuro a otro yo, que para mí es un tú. Un tú pronunciado sin acusaciones ni acritud, un tú que conocía y que cuestiono, un tú que solapo a mi futuro por las noces y descreo por las mañanas, cuando la taquicardia se detiene y respiro un sorbo vital. Un tú para el que no sé si existirá un sólo yó, un tú para el que no sé si ya soy otro tú, un ella, una nada turbadora o, ni tan siquiera adjetivada: nada.
Supongo que el proceso es complejo y que nadie me lo explicó con anterioridad porque no tenía explicación. Supongo que este verano es uno como tantos otros y que yo soy más vulgar que una piedra, y no me hunde pensarlo. Supongo, como dice una amiga increíble, que el problema o más bien la solución no está en dejar de pensar en, sino en dejar de sentir por. "El tiempo todo lo cura" es una frase que se dice en unos segundos de una vida probablemente apreciable y llena de quién sabe qué expectativas. La aplicación de esa frase es algo más extensa y ocuparía infinitas líneas que se resumen en la sola idea, conocida por todos, de la pesadez del presente. A los hombros, como una tensión desconocida, intensa y evocadora de la vida, es una sensación tan agradable como insoportable si se prolonga. Es un cosquilleo, un orgasmo pesado y eterno, una carga consciente, una inutilidad...¿para qué? ¿Para vivir? ¿Vivir es acaso la taquicardia de las mañanas? ¿La droga que las apacigua? ¿La tranquilidad que se equipara a la felicidad cuando las agitaciones suponen el recuerdo? Lo que me impulsa a desearme en mi identidad es, pensar y ver, soñando con los ojos abiertos, a mi futuro yó, tan grande pequeño sonriente rápido poético silencioso cariñoso y despreocupado como siempre fue. Mi futuro yó es igual que el anterior con las experiencias añadidas de la lógica impotente y el presente candencioso. Y quizá será mejor, porque me muero por conocerme y me preparo para una cita que no va a llegar, un cigarro que no va a consumirse mientras hablo, al menos no contigo, una serie de cosas que no ocurrirán como las planeé, y esto es lo único que siempre ocurre. La espontaneidad, la imprevisibilidad y el cariño nuevo me pertenecen, y saldrán de mí cuando deje de pensarlos. Cuando deje de calcularme la vida y de vivir en futuro, sabré que llegó el presente. Pero no odo es duro: el presente llega todo los días cuando doblo la esquina y esa chica me sonríe (demasiado para mí), llega cuando observo el atareado movimiento de las personas a las que quiero, cómo sus vidas corren frenéticas para llegar a la cama, al abrazo, a la lengua cálida que parece penetrar en la boca diciendo: ¿qué importa el mundo, si sabes a lo que me refiero? Y como sé a lo que me refiero, siempre siempre intento apartarlo de mi mente pero es tonto porque siempre supe ser quien era, aunque no lo sé, antes de todo. Y todo lo que se dice o se escribe de manera enrevesada es simple pero no se dice en su fórmula sencilla: ¿por qué? Pues porque cada cosa va en su lugar: la lengua que te calma, es sencilla, sin dobleces; no se escribe. Pero explicar dónde fue esa calma y las ganas de aglomerarse en el tiempo es asunto literario porque, realmente, no forma parte de la vida que los demás pudieran entender de un plumazo. Es tan sólo un tiempo largo, un reloj interno que de un momento a otro me grita: ¡eres feliz! , o ¿es posible ser feliz omitiendo realidades? Realidades, aún no sé, por cierto, si inventadas. Realidades que fluyen dentro de mí, quemando o endulzando, y que sólo pueden escribirse tan complejamente como el mecanismo interior del tiempo de la omisión se dedique a camuflar esas realidades inventadas.

martes, 28 de junio de 2011

Encuentra las diferencias.

Eres como la cola suave y abrigada de cualquier animal hibernador. Continuamente niegas el invierno, y te envuelves en tus únicos calores, que proceden de una cuidadosa alimentación estival diseñada con la precisión de un reloj e imprecisa como tu amor de estómagos vacíos. Así, tú preparas con esmero un ambiente cálido y oculto donde desenvolver tus pasiones y negar la pesadez con la que la vida se recorre durante el encogimiento de la naturaleza.
Recoges unos frutos podridos igualmente que unos saludables, porque el objetivo es, entre captura y captura, tomar algún tiempo para descansar, refrescar, soñar y, de nuevo, volar. El tiempo transcurre tan agradablemente envuelta en este sol y esta humedad atractivas, en esta playa, esta montaña, este lugar que podría ser cualquiera una vez antes de ser el que es, este espacio atemporal donde parece que todo vale y nada se desgasta. Porque eso buscamos, algo que no se desgaste, alguna garantía más nuestra que el verano de que el paraíso del presente está cerca para cuando lo necesitemos.

Soy como ese animal antinatural y desviado, sin que estos términos resuenen peyorativos, que, lejos de negar el invierno, se complace en sus momentos de calidez, de la misma manera que se aprecia una noche de verano. En torno a esos momentos cálidos erige este animal su invierno ideal; como esto: lucha y descanso, o como aquello: temblor y sueño. Es curioso que lo que hace la vida más llevadera no lleve a ninguna parte. Se trata de presentes, ¿crees que yo tampoco deseé vivir en el presente? Quizá no haya sido yo quien lo evitó a toda costa invocándolo a los cuatro vientos; curiosa elección. La realidad sólo es evitada cuando no se comprende, y así, me elevé en un globo hinchado de tus promesas y olvidé cómo salen del invierno los frenéticos y renovados animales que coleccionan podredumbres y piedras preciosas durante el verano.
Salen siendo diferentes, porque los sueños gestados ante el frío siempre son los más calientes. Salen como entraron: buscando algo mejor, a toda costa. Entran con dudas y salen con sentencias y personalidades terriblemente afirmadas. Entran con labios y salen con piernas. Entran con velas y salen con quemaduras que después curan con sal y perforaciones. Entran con razones avaladas por la luna y salen con ideas aceleradas por la danza de la primavera. Entran, sin saber cómo saldrán, y en su lugar de descanso y seguridad construyen un teatro provisional de personajes que, conforme avanza el invierno, alcanzan un nivel de realidad peligroso, pero que retornan a su estatus de figuras heladas cuando se vuelven demasiado frágiles ante el esparcimiento del sol. Los que hacen esto se aseguran poco riesgo, poco peligro, un mundo imaginario y satisfactorio que sustituirá al real durante el tiempo de la piel y los susurros.

Son esos animales que nunca comprenderás y que siempre cuidarás un par de inviernos.

sábado, 25 de junio de 2011

Nada.

¿Te acuerdas?

Hoy he tenido un sueño. Estábamos en la misma habitación, compartiendo los mismos porros y la misma bebida, escuchando la misma música y hablando con las mismas personas, en dos esferas completamente diferentes. La miraba, y pensaba: ¿quién es?

- Hola, ¿cómo te va?
- No te conozco. No sé qué decirte. ¿Tendremos una conversación forzada, de esas que se acepta tener sólo porque cabe la posibilidad de que se convierta en una conversación fluida y un acercamiento interesante? ¿Y sin esa posibilidad, qué haremos? Yo he apartado los recuerdos, y también el olvido, porque el olvido no es más que la manifestación negativa de un recuerdo mal situado.
- Entonces, ¿no sientes nada?
- No puedo. Nada es nada. Nada siempre es toda la verdad. Nada significa nada.
- ¿No sientes nada? -insiste.
- Perdona, pero...estoy por cicatrizar. Sé más educada, bonita.

sábado, 18 de junio de 2011

El arte por la noche alucinada.

Para entender el arte hay que entender su relación con la vida, como punto de referencia y representación en todos los fenómenos artísticos, tanto en la faceta física, mental o imaginativa del pensamiento.
La obra de arte es grande en un sentido tanto figurado (entendiéndose grande como genial) como literal (grande como totalidad, como extensión ficticia que sin embargo apela a lo real). Esa realidad a la que apela la obra de arte sólo la conocemos como fragmentaria, en una visión parcial limitada por el espacio, el tiempo y la libertad de elegir. Si no estuviéramos limitados por todas partes, no seríamos libres.
Pero en la obra de arte esta limitación se ve más o menos genialmente solventada, mediante el carácter omnipresente del arte. Omnipresente de muchas maneras, dependiendo de qué arte sea y de qué técnicas y contenidos estilísticos profese.
En cualquier caso, y enfocándolo de una manera más práctico-material o si se prefiere más imaginativa/espiritual-conceptos que no se adaptan plenamente a lo que quiero expresar, ya que no se trata de una cuestión de separación cuerpo/alma sino más bien de unas diferencias claras consecuentes con los diferentes estilos, consistentes en gran medida en sus técnicas/formas que han de abarcar enormemente la captación espiritual de la obra-en cualquier caso, la omnipresencia del arte consiste en su capacidad para llenar esos huecos en las personas, que ni siquiera ellas mismas sabían que existían. Esos huecos o vacíos en realidad se deben a una falta de espacio, de margen de movilidad y posibilidad, no como un cautiverio, sino como el precio necesario a pagar por tener el lujo de ser uno sólo que se conoce a sí mismo.
El arte viene a salvar estas faltas de espacio otorgando a esos huecos vacíos unos contenidos y unos estímulos favorables a la apertura de nuevos mundos y sentimiento de totalidad en las personas. Ese intento de ser un todo para no sentirse sólo y distanciado: la identidad acaba por ser un tormento, como decía Sartre -el infierno son los demás- en el momento en que captas que los demás también son identidades.








Influenciada por: Volverás a Región, de Juan Benet (una delicia).

martes, 14 de junio de 2011

Resistance.

Piso el cigarro cuando doblo la esquina
la esquina del pasillo por donde aparece mi vida
mi vida, estás rara, y muy futurista
futurista como la velocidad el cine y las piernas.

Mis piernas ahora son más bonitas
bonitas del invierno y los cuidados olvidados
olvido que tienen forma de manos
y mis manos ahora van a elegir mis estados.

He estado encerrada en una ventana de papel
pidiendo papel para mirar el mundo con fe
fe en mis papeles mis letras y mis cafés
estúpidas creencias de una persona por hacer.

Hace el sol que me empalague con los días húmedos
húmeda me siento cuando me encuentro contigo
contigo reflejo precioso de mi soledad aprendida
aprendo enseñándome a ser completa sin medida.

Mido el tiempo y por más que me empeño
empeñaría un ojo a que no pasa sin volver
porque vuelvo al principio cada vez que no hay final
y finalizo pensando que todo puede volver a pasar.

Paso, de largo, ante mis errores conscientes
consciente de que cada momento es una vida independiente
que depende de cómo amanezca y de la temperatura del corazón
el corazón no duele, sólo recuerda con gritos lo que la mente ha olvidado.

Pero no me importa volver a olvidarme, de todo y de nada
nada es más importante que atrapar el instante en el cigarro
cigarro que aplasto en la esquina
esquina en la que sonrío y pienso
¿por qué los días se repiten?

Porque las oportunidades son insectos de un día que trabajan en panales imperecederos

lunes, 13 de junio de 2011

Esa extraña.

Tremenda en mi casa
de espejos domesticados.

Cansada pero despierta
no te busco ni te pienso
porque me has decepcionado.

¿Qué es lo que quiero?
Lo que conozco, lo que sé.
Y querré todo aquello que pueda llegar a conocer.
Soy como un perro y no me avergüenzo.

A ti, extraña invitada, extraña persona,
extraña me haces,
no te conozco.
Tan sólo detesto haber creído hacerlo.
Tan sólo detesto expectativas absurdas.
Y sobre todo odio los impulsos histéricos.

Y es agridulce sentarme sola, conmigo misma,
sin un nombre a modo de espejo reflectando
mis intenciones y mis deseos.

Ojalá el Sol deslumbre este verano y, reflejado en tu nombre insignificante, consiga que vayan cayendo una a una como las hojas en otoño todas las intenciones y deseos que llevan tu marca, y se transformen en silencios, gritos, susurros, gemidos, lo que sea.
Pero míos.

viernes, 10 de junio de 2011

Hacía mucho que no entrabas en mi blog.

Ahora el momento es eterno,
por qué lo hago
me da rabia hacerlo.

Si parece sonrojarse hasta la pared
de ver cómo empiezo a escribir sin ideas
mientras bebo de un plástico muerta de sed.

Y cuando me levante para construir un día
vas a ver cómo me tuerzo y empiezo a desear
ser un poco menos rara y un poco más fría.

Y encima te pones a bailarme en el cuarto
vas a desordenarlo todo y me muero de sueño
con tu risa tu jaleo y tus saltos.

Ahora no sé si voy a bailar contigo.
Y no puedo decirte el motivo.

Quizá te hayas compuesto una melodía, y me encantaría escucharla. Haces tantas cosas. Pero lo que más me gusta son todas las que te quedan por hacer.
Me vales un mundo esta noche. Me muero de calor, las paredes son amarillas, mañana tengo muchas cosas que hacer, pasado también, por las noches me duermo rápido. He pasado una noche agradable, pero dormiría hasta olvidarme de tu media sonrisa y de tu manera de hablar cuando algo te entusiasma.

Y cuando me despierte, quizá piense:

"Si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte".
(Paul Eluárd)

martes, 7 de junio de 2011

¡El viento nos aburre!

Algo encendió la luz y nos encontró en una postura muy extraña porque allí faltaba alguien que se parecía un poco a un helado de chocolate y menta y también al olor de una calle en la que nunca has estado después de llover. También pude observar cómo mi cuerpo se tatuaba de historias que no eran las mías y cómo yo aceptaba todo, y a todos, sin cuestionar.

Salimos a una terraza y la humedad pegaba la ropa a la piel. Bebía agua, fumaba con tos, enrojecían sus ojos, tiraba fotos, hacía comentarios y se reía, decía que no recordaba cómo había llegado allí, afirmaba no saber qué iba a pasar a continuación, y actuaba como si yo no me muriera de ganas de dormir.

Luego en el cuarto echamos a los bichos de las sábanas y llenamos la bañera antes de acostarnos. Dimos de comer a las tortugas y regamos las acequias. Las hojas mustias decían, "¡El viento nos aburre!" Nacer para ser planta no es compatible con los juicios de felicidad. Por eso enjuicié mucho todas las cosas que pasaron y por eso no me sorprendió que se encendiera la luz y entraran las tropas blancas a destrozar nuestra intimidad. Su trabajo era salvaguardar las emociones desbordadas de los inconscientes que consiguen encontrar un hueco para sus diálogos sudorosos, y lo cumplieron con eficacia.

Cuando salí de allí, ni tú ni yo éramos. Ni siquiera los bichos que eran nuestros bichos ocupaban ya las sábanas que nunca se lavaron.

Van a quemar todos los cuartos para que podamos ir a trabajar, a cotizar y a jadear detrás de una vida desconocida.

¿Y vamos a aceptarlo todo como si la vida fuera un sueño? Un sueño, dentro de otro sueño, dentro de otro, que cae...dentro de otro más profundo aún...dan ganas de dormir, y por eso creo que me voy a despertar.

lunes, 30 de mayo de 2011

Agencia de viajes imposibles.

Sus casos aullando en mis fugaces.
Las palabras inútiles, inutilizadas.

Fugaces motivos tiene su materia de pensamiento
para no aceptar la palabra directamente violenta de mis fauces.

Luego sonriendo tampoco es tan difícil comprender las clases
de causas que te llevan a sorprenderme de colores,
como si los incendios tuvieran dueño
y tal que si salieran a la vez todos los soles.

Porque el movimiento del Sol no es horizontal
ni marca el ritmo de nada que realmente funcione:
es violento y transcurre sólo cuando
te deslizas fuera de la cama o de la vida o de la razón
y te vas al baño o al agujero o a tus demonios.

No quisiera saber lo que intuiré cuando lo encuentres o no. Egoístamente me muero por ser encontrada, y cada órgano rojo mío dicta que tu destino es volver y volver a lo que puedes conocer durante toda una vida, o las que sean.

Quizá me atreva a decirte que te vayas sola.
Pero seguro te asombras con que no lo estás.
¡Mierda! ¿De qué huyo? Lléveme a un lugar donde no esté yo, por favor. Vacaciones merecidas a la playa de la no-identidad.
Voy a tumbarme en la arena para dejar de rodearme. Voy a parar de narcisearme, y por supuesto que no volveré a ser Eco...¿qué remedio? Seré un puto sátiro o una persona muy muy media.

Aparentemente perfecta para enfrentarme a la vida y realmente indefensa para ser yo misma.
Espera, cuando no soy yo, ¿soy tú?

Por eso te quiero, alternativa.

jueves, 19 de mayo de 2011

A veces cuesta dormir.

¿Hablaste a tu nuca de paraísos inhabitables,
por lejanos y olvidadizos?

Me acerco a ti por detrás:
un beso y un poco de humedad.

Muerdo tu médula,
para que veas el colorido esponjoso de corrientes cariñosas
de tu espinal,
muerdo.

Me acerco como una fiera
pero también cuidadosamente,
y en ese pálido momento
ocurren cosas interminables.

Sueño con que me quieras,
y despierto aterrorizada
por si te vas.

Sueño con que no te vayas,
y despierto en el camino de una vida fértil
que me riega me nutre me conmueve me ayuda.

Me miraría todos los días orgullosa de ser quien consiguió,
única en el mundo,
que me mires que me toques que nos quedemos,
que me ames.

Que me dejes mirar tu nuca
hasta que descubra el secreto,
que me prometas lo mismo que antes
pero después de este gran esfuerzo,
después de esta luz chillona
que expandió sus efectos
hacia todo y hacia ti.

Enormidad claustrofóbica
con objeto de lucha,
pero sin lugar de descanso:
aunque a veces me dormía en tus brazos,
como para olvidar que mirabas
al sur de tus párpados
cada vez que yo decía
con voz peleona cansada:
nos amo.

jueves, 12 de mayo de 2011

De rodadura.

Tú te nutres de seguir el show
y de continuar fingiendo.
Yo a ratos puedo olvidar
que este año no he tenido invierno.

Nadie quiere amanecer cansado
ni pensar cuánto aburre el sueño.
Me gustaría atreverme a introducir giros
y por cobarde pienso que los cambios tienen dueño.

Pero son tan mías mis circunstancias
y da un poco de libertad pensar
que soy libre de acercarme y preguntar:

- Hola, ¿cómo estás? No sé cómo empezar, la verdad...

Si te ríes, ya está todo hecho. Me agarro a una rutina innovadora. Una rutina deseada. O quizá me agarre al deseo alternativo a ese que nunca veré cumplido.
Es muy difícil pensar a largo plazo estancada en el presente, pero me mantiene flotando un poco por encima de las horas de espera. Como tampoco sé que espero, quizá lo más cercano a la felicidad sería esperar pequeñas cosas, o convertir las horas en GRANDES TONTERÍAS, en grandes absurdeces. Todo el mundo sabe que alguna vez en su vida pensará: no lo entiendo. Yo ya lo sabía, me parecía una sensación curiosa. Ahora, a veces creo, se convierte en claustrofóbica. Pero tampoco se está tan mal, porque hay algunos días que miradas de un minuto te devuelven la intensidad que habías perdido. Y, a partir de ahí, todo es rodar sobre ti misma y convencerte de que un pensamiento o un nudo en el pecho no ha de ser lo suficientemente fuerte como para pararte. Dejarse llevar por la inercia natural de este movimiento, ir sonriendo por la calle porque sí, y porque todos aquellos que tengan un día gris se merecen ver esa sonrisa; la felicidad es contagiosa.

Luego llega la noche, y te acuestas pensando: ¿me sentiré igual mañana por la mañana? Y te duermes dulcemente, porque parece como si la mano que esperas te envolviera la cintura.

Hoy me siento optimista, y creo que la alegría, la felicidad, lo que sea que buscamos, no se alcanza místico-misteriosamente, sino que se busca y además se conserva cuando se encuentra; cualquier gilipollez es buena para conservarla. Es una forma de mirar...el acento lo pone el observador ;)

domingo, 8 de mayo de 2011

When you sleep.

-La oscuridad da miedo cuando no eres feliz.

-¿Acaso los niños no son felices?

-Los niños no saben lo que es la oscuridad.

martes, 3 de mayo de 2011

Las manchas que me gustan.

Yo no sé si es más difícil escribir en papel o a ordenador. El caso es que me siento frente a este espacio en blanco, y no consigo empalabrar mis sentimientos. ¿A qué estoy esperando? Quizá algo inesperado, dos palabras resonando: tic tac, tic tac, un lugar aprisionando mis posibilidades.
Como, fumo, como, fumo, inhalo, exhalo, consumo, expulso, fumo... Me canso hasta de lo que no tengo que hacer. Ha sido estupendo volverme a conocer. Sería estupendo que me certezearas un poco.



Yo sé que me invento muchas palabras, pero todos somos inventos por dentro y la cultura es patrimonio de cada uno de nosotros y bla bla bla. Además, que al lenguaje le falta un hervor. Y parece ser que los poetas son esos cocineros que retuercen las palabras hasta hacerse con ellas y ofrecer, no un plato cocinado, pues la materia prima no lo permite, pero sí un manjar sublime.
El poema puede ser ácido, amargo, dulce, refrescante, puede arder...puede vomitarte encima. Pero no te deja indiferente frente a esos eslóganes anodinos con apariencia de Big Mac putrefacto. El poeta...sabe que cuenta con una lechuga, un filete y unas patatas, limitadas, en el espacio, el tiempo, el marco y el pensamiento. Pero mágicamente hace de ellas algo que ni siquiera parece una hamburguesa. Algo que no podemos, los de aquí abajo, encerrar en una forma o un sabor, pero que, al leerlo, despierta en la lengua salvaje del pecho un latido rítmico: pim, pam, pim, pam: el poema entró y el hambre no está saciada.

Es el genio, ese poeta, que cocina sin mancharse y salpica nuestras almas de historias que contar.
Yo me manché voluntariamente, esta tarde, leyendo a Paul Eluard. Aquí os lo dejo:


Íntimas

Te deslizas en la cama
De leche helada tus hermanas las flores
Y tus hermanos los frutos
Por el rodeo de sus estaciones
En la aguja iridisada
En la cadera que se repite
Tus manos tus ojos y tus cabellos
Se abren a los crecimientos nuevos
Perpetuos

Espera espera espera
Que vas a sonreírte
Por primera vez

Espera
Que vas a sonreírte
Para siempre
Sin pensar en morir.

miércoles, 13 de abril de 2011

Sinestesia viva.

Cuando ella toca suave, las más sinuosas melodías se deslizan por los párpados de las estrellas, y, conducidas a través de mis perplejas miradas, salen despedidas, exhaustas, por las curvas itinerantes de nuestras siluetas.

Cuando ella acelera, los labios lastiman a latigazos los libres minutos del día, y, lanzados hasta las lindes de mi deseo, liberan las líneas, ya sin límites, de nuestras luces altivas.

Cuando ella no puede más, me mira y desemboca, en un máximo esfuerzo almado, con las mareas que alzaron las cumbres sin borrascas y la multitud de minutos que, callados, se marcharon ante sus manos mortales y sinestésicas.

martes, 12 de abril de 2011

Mi lugar.


Quizá un día me levante y me encuentre ahí,


en el ridículo hueco que tu espalda me concede


y que yo desprecio por solitario, por sombrío y por áspero


y por no saber llenar de calor un cuerpo que lo merece.





Quizá un día me levante y me encuentre con que


he dormido en una nube que he creado con la mente,


y que yo misma borraré del mapa de mis escapes


y que yo misma seré la que te diga que lo siente.



Quizá un día me levante y me encuentre con que no estoy


porque mi casa, que está viva, conmigo dentro ha echado a andar


y yo misma no querré nunca más cuidar esas cosas


porque huelen a todo eso que yo tonteaba con llamar Hogar.



Quizá un día me acueste y no encuentre razones


para dormir y no escribir, para dormir y no mejor taladrear


motivos de peso para decirte de una vez por todas


que yo misma he sabido siempre dónde estaba mi lugar.

lunes, 11 de abril de 2011

Maki-Zaila.


Ahora dicen que hay muchos más universos infinitos como el nuestro. Dime si no es para volverse loco, ¿no te sientes más pequeño?



Yo tengo una pequeña amiga que me hace sentir muy grande ^^

martes, 5 de abril de 2011

Odi et amo.



El disfraz es divertido, porque ¡te olvidas de quién eres!



Y camuflada en tu mentira, sin identidad, feliz, creo, te desenvuelves.


Yo me voy a disfrazar de una muda para que lo que ahoga en mi garganta (es el día de la cita, te he traído margaritas, del jardín de mi casero...no pienso) no se escape y no te alcance, no vaya a ser que


Aire aire, y te contaré cuáles son mis dudas




Que te encuentres y me estrelles, me fastidian las nubes de tu cuello y el alivio de tu boca.

sábado, 2 de abril de 2011

La tierna borracha que escribe y saluda.




Quisiera hacer una especial mención esta tarde de sábado absurda a las alegrías que se lleva una a las siete de la mañana esperando al metro de vuelta a casa.

Sentada al final del andén de Callao, al lado de un chico que iba todavía más torcido que yo. Sin batería en el móvil, condenada a oír el traqueteo del subterráneo y la ausencia de risas y palabras esperable un sábado a tan tempranas horas.

De repente, un jaleo de risas y gritos en el andén de enfrente. Aparecen tres chicas con una embriaguez divertida, arrojada, tierna, y empiezan a mirar a las personas que estábamos allí, pocas, y a hablar de ellas como si fuera una obra de teatro interactiva y reírse del público fuera actuación obligada.

"Ese chico va a estudiar, lleva una mochila, qué serio está..." (risotada)

"Ese tío se está durmiendo, mirad, mirad, se duerme... (carcajadas)

"¡Esa chica se ríe! ¡Mirad, se está riendo!"

Entonces me doy cuenta de que hablan de mí, y me río aún más. Una de ellas me saluda desde el otro andén y me tira besos, yo me río más y después saludo con la mano. Llega su tren, y la que no hablaba apenas, la que menos estaba montando el pollo, la alta del pelo oscuro y cortito, se pega al cristal como un niño a un acuario de Faunia, y me mira fijamente, como si yo fuera un lento pez eléctrico que se pasea ante su sorprendida mirada, cuando la sorprendida era yo.

Me echo hacia atrás, intimidada. Me sonríe, me saluda con la mano, y después empieza a tirar besos, con una mano, con las dos, desde el pecho, con risa, con pena, como pidiéndome algo. Me río y, como una idiota, en vez de devolverle al menos uno de los muchos besos que ha tirado a las vías, voy y saludo con la mano, en un gesto tan poco expresivo como triste, con esa risa tan falsa en la cara. ¡Igual no quería reírme!


Chica de los besos, si alguna vez lees esto, que sepas que yo a veces también me pregunto por qué pensaré que los demás son gilipollas, si yo misma lo parezco.


Me voy a dar una vuelta, porque Berkeley no me hace aún sentir intranquila, y me aburro.

martes, 29 de marzo de 2011

De Viaje.



Tu boca: entrada de lo necesario y salida de lo mejor. Padecemos una verdadera tempestad.


Mi anomia: llegada de lo esperado y resolución de todo dolor. Desearía una tormenta tropical en mis sienes.


Guardemos para hoy la humedad que no volverá mañana, andemos hacia un claro que me mostrará despejada.


Dejemos que se ordenen las cientos de palabras amargas y hablemos de cosas que no nos recuerden lo que nos falta.


¿No querías ser feliz? Pues atrévete a sentir que el día se acaba. Todo esto nadie se lo cree porque tiene planes para mañana.


A mí me gustas tal como vienes, tal como haces, viajas, sueñas, hablas y ríes, tal como te desenvuelves con las pequeñeces que te hacen grande. Tal como decidas respirar, siempre me alegraré de verte coger aire.


Como he decidido que llega el calor, voy a decir todas esas cosas que me reservaba por miedo a la incertidumbre. No tengo miedo de decirte que quiero que seas feliz (tanto como tu ametralladora inteligencia te deje). Y no tengo miedo de decirme que, sin saber muy bien por qué, me siento muy contenta cuando hablo sin el nudo.


Pero, aún escribo; no está todo hecho en estos días y en este mundo.

martes, 22 de marzo de 2011

Desaparezca (n).



Desaparezca el mundo verdadero
y también el aparente.

Ante un papel poco espero,
engalanadas palabras me conducen
a la cuneta de unos días eternos.

Pero me levanto sonriendo porque

Desaparezcan los pétalos violetas
a los que no supiste hacer frente.

Desaparezcan unos besos
que antes te parecía regalos
y que ahora regalas
a mi boca empapada en versos.

Desaparezcan los reproches y las sinceridades
para que dejen sitio a una sonrisa
eso sí que es un regalo
y no mi andante determinación marchita.

Desaparezcan todas tus dudas
a las que no supiste hacer frente
y ojalá, mi vida,
que pronto te encuentres.


lunes, 21 de marzo de 2011

Así es como esperas.

Todos los días, 5 minutos al menos, pienso en ella como la persona que algún día llegaré a conocer.

Y del otro lado está el descanso mental, la paz
de creer que su cabeza está bien amueblada
y que los recuerdos jamás son arrebatados.

Como siempre he compartido con Herman Hesse en Demian, uno de mis libros favoritos, hay algo dentro de nosotros que sabe lo que hace, y lo hace mejor que nosotros mismos, y que sabe lo que quiere. Ese algo somos nosotros mismos sin la dictadura del tiempo. Sin la cárcel del presente y del aire que ahora mismo estamos respirando. Es ese algo que proyecta nuestra felicidad en el futuro, porque la indeterminación supone todas las posibilidades abiertas, completas, renovadas. No hacer nada ni ser nada para llegar a ser libre.

De verdad espero que el tiempo nunca llegue a atrapar del todo mis ganas de pararlo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Wild world.

Hay infinitos caminos amarillos de tierra seca.
Nos pasamos la vida intentando encontrar el camino que sea verde y acogedor.
Al final, te das cuenta de que no existe ningún camino acogedor, y escoges el camino amarillo que algún día se convertirá en tu paraíso particular.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Muy dykes, pero molan.

Que toda esta música friki-bollo del estilo Tegan and Sara, Ondina, Los Seis Días, ect...es a veces muy cerradita y orientada a, lo sabemos. Pero oye, lo importante es escuchar otras cosas y no profesar la religión de los Tibette vídeos, nada más, siempre lo he dicho.

Y seguir de vez en cuando los tópicos no está mal, porque, ¿quién no desea, al menos de vez en cuando, encajar en algún sitio definido?

Aún así y todo, a mí está canción me parece una preciosidad, aunque todos sepamos de que tipo de pie cojean estos grupos, estas chicas son tremendas (lo séee, sé que también hay un chico en el grupo, pero son mayoría femenina y estas cosas de a ver qué escribo para no polemizar me dan mucha rabia). Respecto a la canción, mira mira... a mí me dicen algo así, sobre todo con la voz de Nerea...y me derrito, me da igual que "igual no esté tan bien". Apoyo total a este grupito! Últimamente sólo escucho catalás...Los seis días, Love of Lesbian...Son muy encantadores y muy bohemios, qué se le va a hacer....

Por cierto, miraros su página, está bien, son unas majetas :) http://www.losseisdias.com/


Al final siempre acaba una frikeando y cogeando de cierto pie. No hay de qué preocuparse. El placer y el dolor no se explican porque no se comprenden sus causas, y esto es bueno, porque conocer las causas del dolor no lo calma, y saber las causas del placer no lo alteran, afortunadamente.


A ser felices! Empieza la primavera. Durante los próximos tres meses estaré arrastrándome somnolienta por las calles polinizadas (malditos antihistamínicos) ¬¬

domingo, 13 de marzo de 2011

Ella.

Sin intimidad y sin ganas de escribir, con un poco de frío ayudado por el viento, dentro de mí hace un buen día. Porque los buenos días hablan de futuro, no de presente, como todo el mundo piensa.

No me acuerdo apenas de ninguna perspectiva, y eso, te lo juro, es lo que más triste me pone.

Una vida como etiqueta, ¿a quién le importa?

jueves, 10 de marzo de 2011

A ver...

Eh!

Podemos quedar un día y follar un poquito. Pero sólo un poquito.



Yo no quiero sentirme libre, ni enamorada, sola, ni acompañada, cansada, ni activa siquiera, inteligente, o estúpida. Quiero que llegue el verano y que a mi perro le crezca el pelo, que parece una ratita recién pelao. Sacarme el carnet, que parece que es lo que toca, y enterarme de qué va a pasar con mi próximo año, el siguiente, y el siguiente...

Dentro de un tiempo me temo que no sabré ni quién eras.


Ocuparse de lo de arriba es la mejor forma de que no te salpique lo de abajo, yo seguiré haciendo cosillas por todas partes y nada en concreto, tampoco sabría qué hacer.

martes, 8 de marzo de 2011

Feliz día de la mujer trabajadora.







8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora. Con mi cheque y mi tono malva voy contenta por la vida!!! :D

Pero el dinero no lo es todo y me gustaría que hiciera sol, que se acercara la fecha del teórico para ponerme las pilas de una puñetera vez, que tuviera más tiempo para leer libros como "El antropólogo inocente", que mis amigas sonrieran con amplitud, y que dormir no fuera asqueroso a veces. Y algunas otras cosas más me obsesionan pero aquí no se escriben, que no me apetece poner el blog para mayores de edad... ¬¬
Y es que la mujer trabajadora trabaja muchísimo, primero, para ganarse la vida (lo cual yo me ahorro de momento ya que soy una mantenida por mis padres, las cosas claras) y segundo, para saber qué coño significa eso de ser mujer...Una tarea curiosa, cuanto menos.

viernes, 4 de marzo de 2011

Qué tedio.

Aunque a nadie le importe un pimiento todo esto, no me siento mal. Porque importa, pero no se comprende.

¿Nunca os habéis preguntado por qué hacéis las cosas que hacéis? Ir a clase, por el futuro, el carné del coche, por el futuro, y levantarse todos los días, por el futuro. ¿Pero qué futuro? ¿El que creas día a día, o un futuro externo que no nos ha sido impuesto pero sí acomodado? Es muy cómodo dejarse llevar por la corriente de "lo que se suele hacer". Me pregunto si existirá esa corriente, pero me pregunto algo más inquietante aún: ¿sería yo capaz de hacer algo sin esa corriente hilando mi vida?

Si, está el ocio, el "tiempo libre", dedicado a descansar para continuar construyendo el otro futuro, el verdadero. El día en sí, no nos engañemos, no está, no existe. Yo me paso el día haciendo cosas que conducen a otras y nunca encuentro el hacer definitivo que me llene de presente y de tranquilidad.

El amor podría salvarse. Pero funciona de la misma manera. El amor es egoísta e inasible. Como dijo nuestro profesor de Antropología refiriéndose a Lucrecio, los amantes se follan y se abrazan y se tocan se miran se escarban se rodean se dan vuelcos, se besan se lamen y se matan...¿para qué? Para un orgasmo. El orgasmo se va, y tú te quedas con cara de gilipollas. El éxtasis y la ilusión de la unión son mentira, aunque sean maravillosos.

Llevo mucho tiempo queriendo creer que no, pero ahora lo creo de verdad: somos islas. Somos islas y un puto puente de placer y comprensión, construido con cariño y los ingredientes que cada uno quiera añadir a su pequeña o gran neurosis particular, no tiene ninguna entereza. De hecho no existe, y el tiempo lo devora. Pero la culpa no es del tiempo, la culpa es del mar bravucón que rodea nuestra tierra cercada. Yo tengo mares bravucones dentro a los que nadie nunca podrá acceder, y los demás tenéis mares increíbles que nunca podré conocer.

Y aún así, se puede hacer. Se puede amar.


Esto no es una oda al pesimismo y a la negación del amor. Es que mi chaqueta vaquera está colgada en la puerta y no puedo ponérmela porque llueve helado afuera, es un Viernes por la tarde y no quiero moverme de la cama, es un día en el que siento que mi vida corre manejada por algo que desconozco. Sé quién soy, y lo que soy lo he hecho ser yo. Pero lo que ocurre conmigo es extraño, porque a veces me siento sola si llueve tanto fuera.

Yo me alegro de que las pequeñas islas cuerdas sepan vivir con su ilusión. Y no me entristezco demasiado de saber, al menos ahora, que mi tierra está plagada de hierba enredada y seca.

jueves, 3 de marzo de 2011

Incendios de nieve, y Calor...

Consejos para controlar un incendio de nieve y Calor:


Si de repente apareces y silbas en su ventana, lo has hecho. Si no has ido a silbarle la oreja, ¿qué pides?

Pide una mancha, un cable, un diploma, un reloj de arena...pídele una caja que no quieras abrir, por si acaso. Y si te la da...le devuelves el beso.


Por si alguien aún duerme...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un día claro. Despéjame.

Nada puede arder en las aguas que te recorren
y nada puede florecer en la pena que me asombra.
Yo quisiera conocer, con alma arrebatada, tus días y tus noches
pero me encuentro soñando con manos que se alejan y se esconden.

¿No te parece extraño, que ocurran estas cosas?

Los versos alegres y desdentados
son para días raros,
no me siento en mi cuarto.
Deshabitado, sin criterio amueblado, no está
la que lo diseñe
la que lo estrene
y después desordene,
y no aparecerá hasta que
ardan mis viejos y carcomidos muebles.

Las baldosas al Sol fusilan cigarros apagados,
el cielo maldito se adueña de unos días que aparecen
cuando libera todos mis veranos atrapados.

El palacio enmoquetado de tu risa sana vuela,
quien permite la entrada su propio cuarto amuebla,
en los días raros adoro las curvas pequeñas,
y en el grito negro de las seis evoco preciosas muecas.

Para abandonarlas, sin miedo,
en el murmullo cargado de las doce cuando
las manos se alejan, se muestran, y sueñan.




Y a la mañana siguiente podría hacer arder
el planeta en el que tus aguas ondean,
y también podría, sin pena, asombrarme y rendirme
a tu lado.
Entender una curva pequeña
y a mi alegre cuerpo sofocado.

Pero ya ves, no entiendo nada y
sin muecas, sin manos y sin agua,
me levanto,
y una tormenta burlona me baila en el cuarto, y entonces
decido salir con lo puesto
para estar descalza cuando coloreen tus labios
y para ver si el cielo exterior que comparto
está despejado.

martes, 1 de marzo de 2011

Tita.


Sé que hemos tenido nuestros choques. Nos hemos chillado en la puerta del chino, tú me has dicho que no me aguantas y yo te he llamado insoportable. Recuerdo levemente algunos insultos que nos hemos dirigido.

Yo te he llamado caprichosa y tú me has llamado otras cosas que ahora no recuerdo.Pero por encima de eso sé que, para mí, siendo más pequeña, eres mucho más sabia. Pero no en plan tía pedante que se pasa el día reflexionando cuestiones super vitales (como yo), sino como una persona impulsiva y cálida. Como esa chica que se hace notar cuando la tienes al lado porque suelta ese comentario que había que hacer. Y cuando una de las dos no se atreve a hacerlo, lo hace la otra.

Tú sabes ver, con madurez, el lado absurdo y el lado importante de la vida, y los dos los abordas con humor. Más bien, con arte. Te viene que ni pintado ser actriz. Porque yo te he visto actuar, y lo eres.

Y esto es algo que te he dicho unas cuantas veces ya, pero, si pienso en ti y en definirte con una sola palabra, la que me viene a la cabeza es ternura. Y no te rías ni menosprecies el valor de esta palabra, porque con un poco más de ternura en la vida, el mundo sería un lugar mejor. No es meramente físico, ni es tu voz, ni siquiera es que seas una cría de velociraptor. Es más bien tu manera de escuchar, de mirar a quien tiene un problema, de ilusionarte con las cosas más pequeñas, de reír a carcajadas apoyándote en el hombro de una amiga, tus bromas, tu forma de conmoverte, espontánea, tierna y sincera. Es el aura que te rodea y de la que no te puedes despegar, y yo tampoco quiero despegarme de ella.

Sé que no nos vemos mucho, aunque últimamente un poquito más, pero cada vez que estoy contigo disfruto, sea como sea. Tanto si hacemos gilipolleces desde un puente con una hoja de bolsas, como si nos disfrazamos, como si te cuento todo lo que siento y llego a saber de sentimientos que ni siquiera sabía que sentía.

Tú me ayudas muchas veces, más de las que te imaginas, a sentirme bien y a sentirme auténtica, porque tú lo eres, y esa seguridad significa muchísimo para mí. (Suena un poco a anuncio de compresas, auténtica y segura, pero así me siento contigo) :D



Sé que no lo harás, Tita.