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jueves, 16 de diciembre de 2010

Huye del relativismo.





Tienes algo dentro de ti

párate a pensarlo y consérvalo

con la mayor realidad que puedas.

¿Te sientes inspirada?

¡No dejes que se mueva!

Pero muévete; hacia ello.

En todas las direcciones

a la velocidad o reposo que consideres necesarios,

o con un ritmo y un compás totalmente inventados.

Sólo intenta que el relativismo que nos intoxica

no penetre en tus poros,

que la subjetividad no te sea resbaladiza,

sino más bien un punto de apoyo

que te eleve hasta la empatía.


Tienes algo dentro de ti.

¿Sigues conservándolo?

No lo amarres como una creencia ciega

sino más bien como algo necesario.

Huye, despavorida, en serio, del relativismo y sus engaños.


Yo intentaré ayudarte, porque he visto en tus ojos que me entiendes y compartes la angustia placentera que provoca una certeza que se escapa entre los dedos disfrazada de palabras y argumentos que dejan vacío en tu alma.


Yo intentaré ayudarte, Filosofía, pero creo que se llena mi mente de basuras humanas, y yo misma, a veces, las acepto como a hermanas, y no como las madres que no quise tener y que, sin elegirlas, han hecho conmigo lo que hacen algunos adultos descreídos: descreer a los niños.


Escalemos poco a poco por un pelo cualquiera del conejo y asomémonos para no ser simples piojos alimentados por otros, que también ignoran que viven agarrados a un trozo de realidad engañosa que es la piel del conejo.



(Ya sabéis, estas tardes de tener examen al día siguiente y estar encerrada leyendo a Platón con devoción...un poco frikis, pero productivas).