Lookin' for!

viernes, 22 de octubre de 2010

Me extiendo.

Déjame que abrevie un discurso con un beso
y permite que lo sienta como si fuera el primero.


No te extrañes si te miro
de reojo y con sigilo,
y bebo de ti, cuando lo hago
y me escondo en tu nido.


Es un lugar que existe cuando la luz es violeta.
Cuando ya ha anochecido pero aún no ha amanecido.
Esa hora en la que todos sentimos desconcierto.


No te rías cuando te recorro
con toda la seriedad del mundo.
Ríete, si quieres, cuando te haga olvidar el mundo.


Déjame que te enseñe
cómo puedes ser perfecta.
No hablo de tus ojos, ni tus manos ni tus dedos
hablo de ese gesto que haces con el pelo.


En realidad hablo de todo y de cuando enciendes un cigarrillo, cuando ondeas, cuando sonríes, cuando te enervas, cuando chillas y, sobre todo, cuando miras.

En realidad, sólo vengo a decirte:

Déjame dar rodeos para decirte que te quiero.

La cutrez.


Para los tertulianos, la vena hinchada y palpitante es un argumento de peso.