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sábado, 9 de octubre de 2010

Hª.


Pues la Nochevieja presentada por Ramonchu, tu abuela diciendo que a la comida le falta sal sólo para que todos digan: "Que noooo, que está bueníiiisimo", lo emocionante que era que tus padres te llevaran a ver una peli al cine con palomitas incluidas, el Grand Prix también presentado por Ramonchu, la musiquita de principio de embrujadas, celebrar tu cumple en El Rey Lagarto, y quedarte en la pisci hasta tarde. Leer libros sobre astronomía.


Luego, ir al parque con los de toda la vida, que son de hace tres años, pero ya de toda la vida. Que el mayor de edad de turno te compre el vino y tú la coca-cola y la mezcles (a mí eso todavía me pasa, enternecedor xD ). Al principio echabas un culín de vino no fuera a ser que...luego ya no te cortabas un pelo. Los pedos sentimentales, los de partirse el culo por todo, los de darse picos con las amigas, los de que te llevan a casa porque te caes, los de hacer cosas de las que te arrepentirás...en fin. Aquella maravillosa época de dar un bote cuando sonaba el pi-pi de los mensajes del móvil. Después seguí haciéndolo, pero entonces valía la pena, se me iba la vida en ello, os lo aseguro.


¿Y después? Confusión y más que confusión. Que si empiezo, que si quiero acabar, lo retomo y lo dejo, me dejo a mí misma por el camino...Gastos fijos semanales, facturazas en el móvil, entradas furtivas y después regulares a Youtube...(maldita/bendita Katherine Moennig). Y todo el rato dudas, cosas raras, y monotonía. Sí, es raro, o sea, todo parecía fuera de lo normal y a la vez se me antojaba monótono y despreciable en ocasiones.


Punto de inflexión. Llega(s). Más dudas más dudas más dudas y momentos de claridad. Momentos acojonantes de sentirme ya otra persona (una persona).


Ahora también muchas dudas pero todo cambia cuando cambia tu forma de ver las cosas. O igual soy una lista prepotente y no he sido yo quien ha cambiado mi actitud, pero aún así pienso contribuir a la re(forma). Sigo teniendo puntitos de indecisa cabreada y profunda que acaba amargando al resto, pero empiezo a unir en armonía los salientes, entrantes, colgajos y desprendimientos de mi personalidad.



Y sobre todo, en la cabeza, en el cuerpo, en todo mi ser, últimamente sólo me cabe una cosa: que te quiero con locura. Que me entiendes cuando creo que no lo haces porque a mí me cuesta un montón hacerlo, y te subestimo. En realidad sueles acertar y sueles dejarme el tiempo necesario para darme cuenta de que me conoces casi mejor que nadie. Y sigo pensando a todas horas: joder, estaba equivocada. Y sigo incurriendo en los mismos errores. Y sigo rayándome a veces. Pero hoy y ahora le doy un repaso a mi pasado (qué redundante) y me parece todo surrealista, me parece que me siento segura, a veces, de cosas que no lo son y que de hecho el tiempo me ha demostrado que no. Y siempre ando escribiendo y a veces pensando muchas tonterías (otras veces son asuntos de más seriedad) y entonces creo que lo tengo todo controlado y que ya sé vivir mejor que antes. Pero me sigo dando con un canto en los dientes cuando tú me enseñas lo que está ahí y no sé ver, me enseñas a veces en silencio pese a lo mucho que hablas.Bah, y me pongo muy complicada y súper profunda y en el fondo adoro cuatro cositas bien sencillas,a saber: estar contigo, tranquilitas (cuando toca), leer, escribir, y atender a las personas a las que quiero sin agobios ni prisas, disfrutando de ellos. como dice Tita. Así que me ayudas a ser yo misma, estás ahí para enseñarme lo verdaderamente importante, me quieres, te quiero, y desde el momento en el que me he puesto a contar mi vida tal y como la recuerdo ahora y a grandes rasgos has supuesto el párrafo más detallado y largo de ella. Yo muchas veces me sorprendo a mí misma enamorada y me extraña porque sí, porque muchas veces he pensado que no era lo mío, o que soy una rebuscada y estas cosas no me salen bien (la experiencia me lo demuestra). Vivo en una suerte de incredulidad alegre mezclada con momentos de compulsividad léxica (como este), que ni siquiera sé si se dice así, para acabar muchas veces llena y rebosante de algo tan corto y manoseado como el amor. Manoseado porque todo el mundo acaba hablando de lo mismo. Pero yo no, yo nunca hablo de amor, no soy una tipa enamoradiza. Pero he empezado a contar a la vez que a vivir mi vida y me he topado contigo. y ahora hablo de lo que hay, lo que me ocupa, lo que me mueve, y de nuevo me topo contigo porque inconscientemente te pongo al final de todos mis planes.Ponerte al final de todos mis planes se traduce en centrar mi vida en ti, y da miedo decirlo porque, ¿qué pasa si sales de mi vida? ¿Pierde el centro? Yo que sé, yo no hablo de esos temas ahora, yo hablo de ****. Es que como siga poniendo la misma palabra al final pongo de título a la entrada AMOR, así en mayúsculas.No me extiendo más. Todavía no sé qué título ponerle a la entrada...


Buenas noches lectores!